Audrey o la distinción personificada - Parte 2 | Lo que queda del día

Audrey o la distinción personificada – Parte II

… Su “descubrimiento” internacional estaba cada vez mas cerca. Le reportaría su primer y único Óscar. Y se llamaba “Vacaciones en Roma”.

En un primer momento los productores querían a Elizabeth Taylor para el papel protagonista  pero el director, William Wyler, quedó impresionado por la prueba de cámara de Audrey. Esa prueba fue como una encerrona. Le hicieron una serie de preguntas a las cuales ella contestó sin saber que la cámara le estaba grabando. En sus respuestas y en su sinceridad, vieron el talento suficiente como para que Wyler dijera: “Audrey tiene todas las cosas que busco: encanto, inocencia y talento. Además es muy divertida y absolutamente encantadora. No dudamos en decir que es nuestra chica”.

Debido a que era prácticamente una desconocida, fue Gregory Peck (su pareja en la película) quien pidió que al nombre de Audrey le dieran tanta importancia como al suyo, en vez de un simple “presentando a Audrey Hepburn”. Fue también su compañero quien vaticinó el Oscar a la mejor actriz de aquel año. ¡Y no se equivocó!

Audrey siempre se refirió a “Vacaciones en Roma” como su película más querida, ya que fue la que hizo de ella una estrella.

Regresó a la escena para seguir interpretando su glorioso papel de “Gigi”. Amando el teatro como lo amaba, había firmado un contrato con la Paramount que le permitía doce meses sin rodar entre película y película con el fin de poder volver a Broadway.

Después de “Vacaciones…” vendría otro exitazo: “Sabrina”. Como anécdota, decir que Audrey fue enviada al diseñador Hubert de Givenchy para que este decidiera su vestuario en la película. En el momento que el diseñador tuvo constancia de semejante visita, pensó que se trataba de otra Hepburn: Katharine. Cuando la recibió -en un primer momento- rechazó vestirla, pero afortunadamente para todos, supo rectificar. Esa fue una de las comuniones cine/moda más importantes de la historia del séptimo arte y ambos mantuvieron una estrecha amistad durante el resto de sus vidas.

Volvió a ser nominada al Oscar como mejor actriz principal pero ya no corrió tanta suerte. Eso sí, durante el rodaje mantuvo una relación con uno de sus compañeros: William Holden. ¡Lo cual sí fue una suerte!

Regresó a Broadway cuando terminó su película y allí, interpretando “Ondine”, conoció a quien seria su primer marido: el también actor Mel Ferrer. Audrey, además, recibió el Tony a la mejor actriz por esta obra; premio que unido al Globo de Oro y al Oscar por “Vacaciones en Roma”, le hicieron ser poseedora de los tres grandes premios norteamericanos de interpretación en un mismo año. No estaba nada mal para una -casi- principiante.

A mediados de los años 50, Audrey no solo era una de las mayores estrellas de Hollywood, sino un icono de la moda. Su estilo era admirado e imitado. Además, era tan querida por el público en general que en 1955 le otorgaron un Globo de Oro especial como la actriz más querida en todo el mundo.

Después vendrían “Guerra y paz”, de 1956 (con su ya marido Mel Ferrer), “Una cara con ángel”, de 1957 (donde pudo mostrar también su habilidad de bailarina, teniendo como pareja a Fred Astaire) o “Historia de una monja”, de 1959 (por la que volvió a ser nominada al Oscar), entre otras.

Tan sólo le quedaban dos años para interpretar el papel principal de una de las películas míticas de su filmografía: la Holly Golightly de “Desayuno con diamantes”. Truman Capote, el autor de la novela en la que se basa la película, quería a su amiga Marilyn Monroe para interpretar a la protagonista, pero esta declinó la oferta porque quería dejar de hacer papeles de chicas ingenuas. Nada que comentar sobre esta deliciosa película, salvo que Audrey volvió a ser nominada al Oscar de nuevo.

A este mega éxito de crítica y público que la afianzó como una de las actrices más queridas, respetadas y populares de América, siguieron otras películas como “La calumnia”, la cual hubo que censurar y cortar por tocar el -peligroso para la época- tema del lesbianismo y en la cual fue otra vez dirigida por su descubridor William Wyler, o “Charada”, una maravillosa comedia con el también maravilloso Cary Grant.

Y entonces llegó la joya: “My fair lady”, película de la que se dijo que era la más esperada desde “Lo que el viento se llevó”. Aquí, Audrey volvió a dar muestras de altruismo rechazando el papel en favor de Julie Andrews, quien lo había interpretado con enorme éxito en Broadway. Pero los productores no querían a una desconocida para semejante película así que, se decidieron finalmente por -de nuevo- Elizabeth Taylor. Y entonces, Audrey reculó y aceptó interpretar a Eliza Doolittle. ¡Gracias, Audrey!

Curiosamente, su compañero en la película (el actor británico Rex Harrison, quien había interpretado el mismo papel en Broadway en compañía de Julie Andrews y quería volver a trabajar con ella en la adaptación de este musical a la gran pantalla), hizo las siguientes desafortunadas declaraciones: “Se supone que Eliza Doolittle ha de sentirse incomoda en los bailes europeos. La maldita Audrey jamás ha pasado su vida fuera de estos bailes”.

Afortunadamente, cuando tiempo después le preguntaron al Sr. Harrison que quién había sido la mejor compañera de películas en toda su carrera, contestó sin pensarlo: “Audrey”.

Rectificar es de sabios.

Sorprendentemente, Audrey ni siquiera fue nominada en esta ocasión, aún cuando la película obtuvo ocho Oscar. Pero, además, ¿sabéis quién se llevó el premio a la mejor actriz ese mismo año? Pues Julie Andrews, por la excelente “Mary Poppins”. Ironías de la vida.

Posteriormente, vendrían fantásticas comedias como “Como robar un millón y…” o “Dos en la carretera”, el drama “Sola en la oscuridad” (papel por el que fue nominada por ultima vez a los premios de la Academia), “Robin y Marian” (estupenda película en la que tuvo como compañero a Sean Connery) y su ultima colaboración y despedida de las pantallas en 1989: “Always”, de Steven Spielberg, donde daba vida a un ángel. ¡Qué maravillosa despedida!

Desde entonces, ya dedicó a UNICEF (donde se convirtió en embajadora de buena voluntad) todo el tiempo que le quedó, hasta su fallecimiento por un cáncer de colon el 20 de enero de 1993, a la edad de sesenta y tres años.

Y de nuevo, apareció la Taylor. Y esta vez fue para decir: “Dios estará contento de tener con él a un ángel como Audrey”. ¿Sentimiento o mala leche?

El Instituto de Cine Norteamericano la nombró la tercera estrella femenina más grande de todos los tiempos.

Además, consiguió tres Globos de Oro, un Oscar, el premio a la mejor actriz en el Festival Internacional de cine de San Sebastián, tres Bafta británicos y tres David di Donatello italianos. Y un sinfín de reconocimientos humanitarios internacionales a lo largo de su vida. Quizá el último sea el más bonito, aunque fuera póstumo: Premio Internacional Humanitario “Una Mujer Especial”.

Y es que eso era Audrey: UNA MUJER ESPECIAL. Y distinguida, y encantadora, y elegante, y solidaria, y un montón más de adjetivos calificativos que ninguna otra actriz ha sido capaz de cosechar.

Audrey, gracias a mujeres como tú, muchos de nosotros amamos el cine.

Como siempre, os dejo con algunas de las frases pronunciadas por esta magnifica y mítica actriz:

– “Cualquier persona que no crea en los milagros no es realista”.

– “Yo no me tomo mi vida en serio pero me tomo en serio lo que puedo hacer en mi vida”.

– “Nací con una necesidad enorme de afecto y una necesidad terrible de darlo”.

– “La vida es dura. Después de todo, te mata”.

– “No me interesa lo que se escriba de mí, siempre y cuando no sea verdad”.

– “Sé siempre una primera versión de ti”.

– “Con el tiempo y la madurez, descubrirás que tienes dos manos: una para ayudarte a ti misma y otra para ayudar a los demás”.

– “Las personas -más que las cosas- tienen que ser restauradas, renovadas, revividas, reclamadas y redimidas. Nunca saques a nadie de tu vida”.

– “La belleza de una mujer no está en su lunar facial. La verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma”.

– “Las mujeres comunes saben más de hombres que las mujeres hermosas. Porque las mujeres hermosas no necesitan saber de hombres, son los hombres los que tienen que saber de ellas”.

4 Comentarios

  1. Maria Antonia

    Me encanta esta mujer, como actriz y como persona. Tenia algo especial, « angel » como se dice a veces, MARAVILLOSA, gracias por recordarnosla y por toda la informacion, gracias a tu hermana por su buen gusto y un gran besazo para ti, guapo !!

  2. Cristina Alises

    Gracias, gracias, gracias. Me encanta!

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