Colitis Aguda - Iberdrola | Lo que queda del dia
iberdrola

Colitis Aguda – Iberdrola

¡Hola, amiguit@s!

En vista de que con mi primer y último 15-M casero lo único que conseguí fue hacerme un corte de pelo horroroso y ponerle a María -mi rumana favorita- la casa como unos zorros (creo que aun no me lo ha perdonado. La veo un poquito distante últimamente, y me duele. ¿Qué queréis que os diga?), he decidido que, aprovechando que tengo cierta indisposición intestinal voy, literalmente, a cagarme en IBERDROLA. Así mismo. Como lo oís.

Harto es poco. Hasta el orto no es nada. Y mi querido escroto no lo voy a malgastar en estos menesteres. Así que, digamos que estoy pasadito de rosca. Y esta gente parece que utiliza las famosas pilas Duracell. Que duran, y duran, y duran,…

A veces me siento como un mini David que pretende luchar contra millones de Goliats.

¿Recordáis que el pasado 16 de noviembre, en mi entrada “Sublime indignación“, os contaba -entre otras cosas- cómo me tenían los de la dichosa compañía eléctrica? Pues han duplicado sus esfuerzos en jorobarme vivo, lo cual me produce una colitis aguda lo suficientemente contundente como para que me siga cagando en ellos día a día. Tanto, tanto, que me voy a quedar seco.

Yo sigo intentando solucionar mis cuentas. Así que, cuando me levanto con energías renovadas y con la beligerancia en modo ON (expresión que ahora está tan de moda y que yo detesto), les hago una llamadita para discutir con ellos y volver a quedarme sin energías, porque son cerriles.

La ultima señorita con quien hablé tuvo la desfachatez de decirme -cuando le grité que quería mi dinero- que no me lo devolverían hasta la próxima revisión en julio/agosto y que me lo tomara como si fueran “unos ahorrillos”. Literal.

¡Ay, qué tocada de huevos tan dolorosa! Más que tocármelos, me los retorció. Como cuando se castra a un perro.

 

– “¿Cómo que “unos ahorrillos”? ¡¡¡Oiga, yo ahorro cuando quiero, como quiero y lo que quiero. Y este dinero me pertenece y no lo quiero ahorrar, lo quiero gastar porque para eso es mío!!!, contesté yo en un tono de voz por el que todavía resuena el eco en la zona de Antón Martín, que es donde vivo…

 

Una pérdida de tiempo.

 

Pero yo sigo, porque para Duracell, yo.

 

– “Oiga, ¿se puede saber por qué me siguen cobrando mensualmente el recargo de lo que consideraban que yo había pagado de menos, cuando ustedes mismos han reconocido que había un error en las facturas y que tengo un saldo a mi favor de casi quinientos euros? Aunque todavía no me hayan explicado cómo han llegado a semejante cantidad, porque a mí me sale otra completamente diferente. Además, ustedes no sólo no me devuelven lo que es mío sino que me están cobrando un dinero que no me corresponde pagar. ¡¡¡Es inadmisible!!!

 

– “Pues no le puedo decir, Don Jesús”, responde muy tranquilita. Después de “los ahorrillos” llegué a pensar que me llamaría “chato”, o “cari”, o incluso “bonita”.

 

Insisto: una enorme pérdida de tiempo.

 

Cuando ya tengo medio aparcado el tema, la semana pasada veo un cartelito de esta compañía pegado en la puerta de entrada de mi edificio. El cartel dice:

 

“El próximo 21 de enero procederemos a cambiar todos los contadores. Con lo cual sufrirán cortes de energía, no superiores a cinco minutos, entre las 08:00 y las 14:00 Hrs.

Rogamos disculpen las molestias.

Muchas gracias”.

 

Yo lo vi, vomité durante unos cuarenta y siete segundos (nunca suelo llegar al minuto) y pensé: “A mí ya me los han cambiado. No me cortarán el suministro o les cortaré yo a ellos la huevada”.

 

Pero un día antes, el miércoles 20, justo cuando tenía en mi mesa un suculento, humeante y apetitoso plato de callos con chorizo (me los ha recomendado mi doctora para adelgazar), y ya me había metido una buena cantidad en mi boquita de piñón, llaman a mi puerta.

“Adiós, callos con chorizo”, pensé yo mientras engullía rápidamente y derramaba una lagrima por cada ojo. Como mi doctora se entere de que me salto la dieta adelgazante a la torera, me crucifica.

Y voy a abrir. Y ahí están ellos: chico y chica.

 

– “Buenas tardes, señor. Somos de Iberdrola”.

No les escupí en el rostro todos los callos que me quedaban en la boca porque me gustan demasiado como para desperdiciarlos como armas arrojadizas.

 

– “¿Y…?”, preguntó yo mientras mastico. “A mí ya me cambiaron los contadores hace más de dos meses”. Esto se lo digo con cara de bulldog y habiéndome tragado ya toda la colección de callos.

 

– “No, señor. Nosotros sólo queremos comprobar si le estamos aplicando el 6% de descuento. ¿Tiene usted una factura a mano?”

 

¡Ay, qué ataque! ¿A mano? Las tengo pegadas a mí, lo mismo que la hiedra (como cantaba la San Basilio).

 

Entonces les hago esperar en la puerta (no se debe dejar entrar al enemigo en casa), vuelvo al salón, engullo otra buena cucharada de callos, pillo la factura y salgo de nuevo con la boca llena, pero despotricando de Iberdrola como una carraca. Y les cuento todo mi drama. Ella escucha mientras él revisa atentamente mi factura. Y cuando llego a la parte en la que me cambian los contadores y me toca pagar a un electricista para que me active la tarifa nocturna porque los nuevos contadores no contemplan la discriminación horaria por defecto, ella -muy seria y tremendamente solidarizada conmigo- me dice:

 

– “Denúncienos. La gente lo está haciendo y estamos teniendo que devolver el dinero”.

 

¡Ay, Dios! Y me voy a por más callos. Ya no están humeantes. Están sólo suculentos y apetitosos. Además, en este viaje al salón, aprovecho y también mojo pan en la salsita. ¡¡¡Hay que celebrarlo!!! Y vuelvo…

 

– “Señor, ¿sabe usted que le están cobrando mensualmente un servicio de urgencias eléctricas y un seguro de protección de pagos que puede cancelar cuando lo desee?, pregunta el muchacho.

 

– “¿Cómorrrrrrrrrr?” (Y me sale ese Chiquito que todos llevamos dentro).

 

– “Mejor llame y que se lo expliquen. Y si no lo utiliza, cancélelo. Y eso que se ahorra. (¡Y qué manía tiene esta gente con mis ahorros, oye!). Respecto al descuento, si. Le estamos aplicando el 6%. Bueno, Don Jesús. Pues muchas gracias”, dice él.

 

– “¡Y no se olvide de denunciar lo suyo!”, dice ella.

 

Y se van. Y yo también me voy. Pero a seguir con mis callos…

 

Y cuando los terminé, me dije: “Voy a llamar a estos capullos que tengo ganitas de jarana. Pa preguntar qué es eso del seguro y de las urgencias por lo que estoy pagando”.

 

El primero que me coge el teléfono, me cuelga. Mal comienzo.

 

El segundo, me explicó que el servicio de urgencias consiste en que cuando te quedas sin suministro y les avisas, te vienen a casa en un plazo máximo de tres horas.

 

¡¡¡MENTIRA COCHINA!!! Hace unos meses me quedé sin suministro, avisé y terminé como Penélope, la de Serrat. Con mi bolso de piel marrón sentada en la estación. Esperé las tres horas y, muerto de cansancio, a las ocho de la mañana me fui a la cama. Y sin el bolsito de piel marrón. Eso sí, vinieron al día siguiente. ¡Menos mal! Qué detalle…

 

Tras mis buenos argumentos comprobados por él, que para eso graban todas las llamadas, llegó el momento de la explicación del seguro de protección de pagos:

 

– “Es para todas aquellas personas que fallecen, que están incapacitadas temporalmente y para gente desempleada. Le cubre unos 1200€ anuales”.

 

Y se me iluminó el rostro. Al estar desempleado…

 

– “¿Hay letra pequeña?”, pregunté yo que ya estaba relamiéndome y afilándome las uñitas, como los gatos.

 

– “¿A qué se refiere?”, pregunta él, que debe hablar otro idioma que no es el castellano.

 

– “Pues que si -por ejemplo- uno tiene que fallecer por una infección de fístula anal, o tiene que estar temporalmente incapacitado por uñeros incipientes a la par que recalcitrantes, o desempleado por culpa de un jefe que únicamente se puede llamar Jacinto o Severiano. Eso es letra pequeña”, contestó yo sin nada de ironía.

 

– “¡Ah! Pues no le puedo decir. Un momento que le paso con el departamento correspondiente…”

 

¡No me lo puedo creer! ¿Departamento de uñeros, de fístulas anales, de Severianos?

 

Y el tercero del día me confirma que el desempleo es el desempleo, sea por el motivo que sea. Y que tengo razón en lo de los nuevos contadores que discriminan mi tarifa nocturna. Y que no entiende cómo no me devuelven el dinero que me deben. Y que el hecho de que tardara bastante más de tres horas en venir el operario y me dejara como Penélope, mal. ¡Muy mal! Vamos, que mejor escriba una carta dirigida a un apartado de correos. Porque él, además de darme toda la razón, poco puede hacer.

 

Y nos despedimos amable y educadamente.

 

Y en el momento de colgar me surgen pensamientos de hacerme un hara kiri en toda regla.

 

Al día siguiente -ya jueves- y tal como habían anunciado, los de Iberdrola estuvieron en mi edificio. A mí ni me llamaron. Como ya me habían instalado los nuevos contadores…

 

Pero me tocaron otro poquito los huevos, que ya se están convirtiendo en los huevos más sobados de Madrid y provincia.

 

Me dejaron en el buzón un adhesivo de color verde manzana súper ideal para pegar en mi cuadro de luces. ¿Esta gente se piensa que vivo en un taller mecánico para andar poniendo pegatinas por la casa?. En este adhesivo, venían las instrucciones para “la re conexión del ICP”.

 

¿Re conexión del ICP? ¿Perdonen ustedes?

 

Y cuando leí el punto dos: “desconectar el interruptor magnetotérmico. Si en ese cuadro tuviera ICP, desconéctelo también”, pensé: ahora es cuando de verdad me cago. Vamos, que me viene la colitis aguda. Es pensar en Iberdrola y me cago vivo.

 

¿O serán los callos…?

9 Comentarios

  1. Cristina Alises

    Los callos no, eso seguro. Me solidarizo contigo, sin ninguna duda. Besos.

  2. Ana

    Jesus, caga te en Iberdrola y en todo lo que se menea.
    Acude a consumo en tu Junta Municipal, y que te asesoren para presentar un escrito, describiendo tu situación con la dichosa compañía.
    Yo lo hice con la del teléfono, y oyes les tocaron el escrito a ellos y enseguida lo solucionaron. Ánimo y un beso

  3. Ana

    Jajaja el escroto. Que se lo toquen y no les gusté jajaja

  4. Ana

    No sabía si seguir riéndome o ponerme a llorar; mi experiencia es igualita, igualita, pero con Gas Natural Fenosa y su puta madre. Si te sirve de consuelo llevo años detrás de ellos y los mil y pico euros debe ser que los tengo en una cuenta de ahorros y yo sin saberlo, cago en…

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Bueno, Ana. Espero que ambos solucionemos nuestras diferencia económicas con ellos con la mayor brevedad posible. De lo contrario, nos dedicaremos juntos a cortar huevadas varias. Yo ya me estoy haciendo con un arsenal de objetos afilados. En previsión, ya sabes…
      Besazos mil.

  5. Maria Antonia

    Algo parecido me paso a mi, en este caso eran 195 € la cantidad de ” ahorros ” despues de mucho tiempo, muchas llamadas y mas tacos y palabrotas varias, consegui la devolucion, no sin haberme descontado el importe del recibo del mes correspondiente, claro ! Tú sigue dandoles caña hasta que la diarrea la tengan ellos en los oidos !!!!! Besos y animo 😉

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchísimas gracias por tu sabios consejos, guapa.
      Espero salí airoso del tema y que mis nervios no me hagan terminar en la López Ibor.
      Ya os contaré en qué queda todo esto.
      Lo lamentable, es que tengo más frentes abiertos. En fin…
      Un besazo.

  6. Pat

    No es que me ría de las penas ajenas, es que contigo y tu ironia es imposible no reírse..
    Departamento de fístulas. .!?
    Jajaja..! Tremendo, Jesús! Inigualable!! Gracias por tan buenos momentos!!

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar