Ni divino ni tesoro | Lo que queda del dia

Ni divino ni Tesoro

¡Hola, amiguit@s!

Algo debemos estar haciendo mal. Muy mal.

No sé si con la edad me estaré volviendo carca. Es posible.
No sé si el tener ya más de medio siglo me hace ser bastante más intolerante con determinadas cosas de lo que ya era hace veinte años.
No sé si el vivir el día a día me abre los ojos para que después yo quiera cerrarlos y no ver más.
No sé muy bien qué es lo que sucede pero cada día me siento más lejos de las nuevas generaciones de muchachos y muchachas que proliferan en este país.

Este grupo que ahora llamamos “La juventud del siglo XXI”. O también “El futuro de España”.

¿Perdón?

Será porque hablamos un lenguaje distinto. O porque tenemos conceptos muy diferentes de la educación y hasta de la vida. O porque la distancia generacional que hace años era salvable ahora ya no lo es tanto. O porque nuestros puntos de vista, lejos de acercarse se van alejando cada vez más. O porque, sencillamente, nuestros gustos ya no encuentran nexos de unión.

Me explico…

Creo que estamos ante la generación del desencanto y de la incomunicación.
Todo carece de interés para ellos, o casi todo. Todo es susceptible a la crítica destructiva. Nada es positivo. El concepto de amor es inexistente. El de respeto resulta de ciencia ficción. El de la responsabilidad es todavía virgen. Y el de los valores morales…
Y ese, ¿qué coño es lo que es?

Sólo hay dos objetivos claros en estas nuevas generaciones: el objetivo del “Éxito a cualquier precio con el mínimo de esfuerzo propio” (con el ajeno si les gusta contar) y el de “¿De qué se trata, que me opongo?”.

Creo que han llegado a unos límites de cerrazón mental que, cuando los observo y los escucho, me hacen dudar de que yo haya pasado exactamente por el mismo proceso vital que ellos.
¿Alguna vez he sido joven? ¡Si, y mucho! Entonces, ¿por qué me encuentro tan lejos de ellos?
¿He tenido mejor infancia, adolescencia y juventud que la que ellos están teniendo ahora? No lo creo.
¿He recibido una educación mejor? Tampoco lo creo. Si acaso, diferente.

¿Cuánto daño me ha hecho el “Churro-Mediamanga-Mangotero”? ¿Y el escondite? ¿Y el “Tú la llevas”? Que yo sepa, ninguno. Al contrario. Me sirvió para hacer amigos, para aprender a reír a carcajadas, para vivir una infancia y adolescencia feliz.

¿Cuánto daño les está haciendo la video consola, un simple ordenador o un movil de última generación? Lamentablemente, es incalculable. Pero yo estoy convencido de que mucho.

¿Quién de nosotros no recuerda la ropa de los domingos, esa que cuidábamos con tanto esmero y que tardaba tanto en convertirse en ropa de diario?
Ahora, no. Ahora quieren ir todos los días vestidos de domingo. Porque los verdaderos domingos ya ni se visten. Se los pasan en casa con las consolas, o los ordenadores, o los móviles de última generación hablando sobre el “botellón de puta madre” que se organizaron el día anterior.

¿Quién de nosotros no recuerda esas comidas con sobremesas en las que se hablaba de todos los temas que uno nunca hablaba con sus amigos y que nos hacían sentir tan importantes?
Ahora, no. Ahora se levantan de la mesa sin decir ni mú para ir a tumbarse a sus respectivas camas. A descansar el inmenso cansancio que les ha producido el no hacer nada durante toda la semana.

¿Quién de nosotros no recuerda aquella obra de teatro, aquella exposición, aquella manifestación, aquella maravillosa película,..?
Ahora, no. Ahora es: “¿Lo cualo, tia? ¿Kandinsky? ¿Ese quién es? ¡Paso de políticos rusos! No me va la política internacional. Paso que te cagas…”

¿Quién de nosotros no recuerda esas fantásticas reuniones familiares en torno al televisor para ver todos juntos ese clásico de cine que emitían en ese único canal por vez primera y que tanto tiempo llevábamos esperando?
Ahora, no. Ahora es: “¡Vaya mierrrrrrrrrda de pelicula! Es aún más vieja que tú, vieja”, suele ser la delicada respuesta para este tipo de acontecimientos familiares.

¿Quién no recuerda decir aquello de: “De mayor quiero ser bombero, o medico, o veterinaria, o abogado, o policía,…”.
¿Ahora? Ahora sólo futbolista o “modeli”. Aunque no valgan ni para lo uno ni para lo otro, mientras ganen mucho dinero fácil y se puedan comprar la “Play Station 45” o toda la planta de prendas horrorosas de la Bershka, o de la Stradivarius, o de la Inside,…
¡Tienen tantas inquietudes! ¡Qué ricos son!

¿Quién no recuerda con cariño ese: “¿y qué quieres para tu cumpleaños?”, que tanto nos hacía pensar. Porque eran tantas y tantas cosas las que queríamos tener…
Pero ahora, no. Ahora es: “para mi cumpleaños quiero hacerme un piercing en la nariz, un pendiente como el de Sergio Ramos y el tatuaje en la espalda con el escudo del Barça”.
¡Qué gusto! ¡Qué clarito lo tienen todo!

¿Quién no recuerda esas mañanas musicales con su radio cassette correspondiente en la que uno escuchaba su última cinta comprada (la cual terminaba rota) hasta la saciedad?
Ahora, tampoco. Ahora te machacan mañana, tarde y noche en el metro, en la calle, en el bus y hasta en tu propia casa si te descuidas con raps de letras imposibles (nuestra canción protesta de antaño) y con reggaetón infumable y machacón. Algo muy nuestro, muy patrio. Delicioso y de exquisito gusto, ya lo creo.

Y así podría seguir hiriendo susceptibilidades, porque no estoy seguro de que verdaderamente sean ellos los culpables de ser como son.
Y que no me guste -en general- la juventud actual no significa que no me guste alguna juventud en particular.

Aunque, sin duda, prefiero la mía. Yo sí tengo motivos más que de sobra para sentirme orgulloso de ella. A mí no me pasó desapercibida porque yo no me la perdí. Yo la aproveché hasta el día en que fui consciente de que ya se había esfumado.
Pero aún no he perdido el entusiasmo.
Porque los de mi generación, aun no hemos perdido el entusiasmo.

Nosotros SÍ somos divinos.
Nosotros SÍ somos un tesoro…

24 Comentarios

  1. Cristina Alises

    Aun no llego a los cincuenta y soy de tu misma opinión. Yo pienso que los culpables no son ellos, si no los que les consintieron, que ahora andarán echándose las manos a la cabeza y clamando por que venga el “Hermano mayor”. Lo peor: yo también consiento, aunque igualmente intento inculcar unos valores, los que yo aprendí. Espero poder presumir de ello algún día! ;-).
    Un besazo, cincuentón resultón.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Y eso es lo que mas me preocupa, Cristina. Que la inmensa culpa recaiga en quienes dedican su tiempo a educarlos. Ellos no son más que la triste consecuencia de esa mala educación. Pero me cuesta y me duele pensar que sea tan generalizada. Quizá por eso nunca me planteé ser padre porque por poder, pude y puedo. Pero no quiero.
      Besazo, jovencita encantadora.

  2. Olivia

    Hola guapo, me encanta tu blog!! me parecen maravillosas cada frase que escribes. Muchas gracias por compartir con nosotros todas tus opiniones.
    Muchos besos

  3. tu Luchy

    Nos vamos embruteciendo… Beso, cielo

  4. Raquel

    Yo confío en educar de otra manera. Gracias Jesús.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Yo estoy seguro de que lo vas a hacer de otra manera. Y vas a seguir siendo igual de estupenda. No está reñido. Gracias a tí, Raquel.

  5. Susana

    Me he sentido muy identificada con todas las reflexiones que haces. Es verdad se han perdido los valores la ética y la moral y no les importa nada ni nadie es puro egoísmo lo que tienen ahora llevas más razón que un santo me encanta leerte un besazo muy fuerte amigo espero que esto cambie jajaja. Besos Morató.

  6. Chris

    Un post sublime en el que has retratado perfectamente y con exquisito gusto a la mayoría de la juventud de hoy. Yo no llego a los 50 pero mi percepción es exactamente igual que la que describes.
    Un post magistral digno de ser compartido por toda las redes sociales.
    Gracias!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Cristina, no tengo palabras. Yo el día que me retire de mis labores cotidianas quiero que tú escribas mi discurso de despedida. Gracias, gracias y mil veces gracias.
      Por compartirlo, por secundarlo y por alabarlo.
      Gracias a tí. Y tantos besos como años hace que dejé mi juventud.
      (¡Ay, perdón! Que aun soy mocito…)

  7. Amaya

    Es descorazonador…no saben hablar, carecen de vocabulario, y cada vez son más zoquetes

    Pero lo peor de todo es que carecen de EDUCACIÓN,y hacen alarde de ello.Tiran colillas y papeles al suelo con una naturalidad pasmosa…

    Más de una vez,a mis 56 años he dejado el asiento del metro o del autobús a algún anciano/a mientras a mi alrededor una colección de zánganos seguían tranquilamente apoltronados en su asiento

    Cuando mi hija de 23 años quiere ver conmigo«la gran prueba» por enésima vez, pienso que tampoco lo he hecho tan mal

    Y casi mejor no sigo.Es un tema que me pone de muy mal humor

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Pues no te pongas de mal humor, mujer. Porque eso, lejos de cambiar las cosas, a quien cambia es a ti.
      Supongo que aun no siendo generalizado, lo que hay vale por diez y, lamentablemente, se hace notar.
      Una pena, pero cierto.
      Y enhorabuena por tu peque ya no tan peque.

  8. Raul

    Lo bien que me lo pasé de joven sin consolas, moviles… Los dias de reyes, la cabalgata… Que recuerdos!….yo creo que la juventud de ahora está desilusionada, no tiene objetivos… Asi lo veo yo…

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Es que nosotros si supimos disfrutar de nuestra adolescencia y de nuestra juventud. ¡Pero si hasta sabemos disfrutar de nuestra madurez!
      Así lo ves tú y así lo vemos muchos.
      Abrazo con besazo.

  9. José

    Yo te puedo decir que para mí antes fueron buenos años, sin consolas, sin smartphones, pero a uno chico de 15 años no lle puedo preguntar, me va a contestar el juego tal, ultimo app de iPhone,cosa que a nosotros probablemente sueña ridícula pero al jovencito no…la sociedad vuela a la velocidad de la luz…cada década tiene su encanto y su desilusión…y continuará así…la vida, el planeta todo evoluciona….somos nosotros que cambiamos la sociedad no es el jovencito, los CEO de Samsung, Sony, iPhone y demás tienen nuestra edad…

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Lo móviles puede que tengan nuestra edad (y es discutible). Pero nuestra juventud no ha sido ni desencantada, ni irrespetuosa, ni tan carente de entusiasmo ni tan obsesionada con la tecnología.
      Y yo soy de la época del Cine Exín, y del Madelman. Y a veces, hasta me separaba de ellos.
      Tenía inquietdes, como tú, Jose. La inquietud de los jóvenes de ahora la causa el no poder comprar el ultimo juego de la playstation o el IPhone 6. Y eso, es lo realmente triste.
      Y discrepo: la sociedad no vuela, la sociedad cae en picado (que es volar pero hacia abajo).

  10. Inchausti

    Cuántas verdades y qué miedo me da enfrentarme a la adolescencia de Helena y de Emma cuando llegue el momento, sobre todo, teniendo que luchar contra todo eso que tan bien describes en este “ni divino ni tesoro”.
    Educar es difícil, muy difícil…pero creo que nosotros mismos lo estamos complicando muchísimo más….
    Un besazo, Asu….
    Me sigue encantando leerte!!!!!!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Y a mí que lo hagas, Elena.
      Otro enorme para ti.
      Educar es complicado, siempre lo ha sido. En pleno siglo XXI es prácticamente una misión imposible.

  11. Samantha

    Seguro que es un plan ideado por los de ‘arriba’ para que nos puedan seguir robando con más facilidad los políticos, Iberdrola, los bancos, Iberdrola, las empresas de Telefonía, Iberdrola, los Ayuntamientos, etc etc sin que nos demos ni cuenta, pues estaremos demasiado ocupados leyendo whatsapps o jugando a algún juegecito … Y luego nos creemos que la amenza son los de fuera, cuando la amenaza está aquí ‘dentro’….

  12. ezequiel

    Hipócrates que vivió entre los siglos V y IV a C. dijo:
    “Los jóvenes de hoy no parecen tener respeto alguno por el pasado ni esperanza ninguna para lo provenir”.
    Tengamos un poco de esperanza, entre otras cosas porque es más agradable.
    Un abrazote gordo.

  13. Miryam

    Que corto se me hace leerte y que larga la espera de tu próximo post, un besazo y gracias por hacernos disfrutar,

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