El sexo del futuro pasado | Lo que queda del dia | Blog Jesús de Asumendi

El sexo del futuro pasado

¡Hola, amiguit@s!

Cuando mi queridísimo Arturo y yo vivíamos juntos y coincidíamos para poder cenar en familia (si es que nuestros respectivos turnos en el AVE nos lo permitían), veíamos en la tele una serie que cuando se emitió por primera vez fue un auténtico bombazo, por sus surrealistas historias, por sus diálogos, por su acertado reparto,…

La serie era -y es, porque la están reponiendo hasta la extenuación- “Aquí no hay quien viva”. Aquí no, aquí no.

Y a nosotros dos, que tenemos un sentido del humor muy peculiar, nos gustaba un personaje que aparecía poco y que no hablaba. Curiosamente, claro. Porque los diálogos de esta serie son como absolutas metralletas de ingenio y creo que ahí radicaba su éxito.  Todos hablaban mucho y decían cosas realmente divertidas.

El nuestro en cuestión se llamaba Ana Rosa. Como la Quintana, sí. No hablaba, salía poco como ya os he dicho y lo hacía siempre con el mismo personaje: Mariano Delgado (el peculiar padre de Emilio, el también peculiar portero). Pero lo que a Arturo y a mí nos flipaba era la cara de asombro unida al nombre que, inevitablemente, nos hacía recordar a la insigne presentadora de las mañanas de Tele Cinco.

Ana Rosa era una muñeca hinchable. ¡Y todavía me río cuando veo a Arturo ponerme su cara!

Yo, que soy inquieto hasta en las gilipolleces, he estado navegando por los insondables mundos del internete ese, y he descubierto algunas cosas sobre estas silenciosas “damas de compañía” que desconocía y que me han resultado -cuanto menos- muy, muy curiosas.

Os cuento…

 

Corría el año 1940 cuando el despreciable Adolph Hitler, en un acto de altruismo encubierto, le pedía al doctor danés Olen Hannussen el primer juguete erótico del mundo: la “Borghild”. O lo que es lo mismo en danés: muñeca del pueblo.

Los objetivos principales de la creación de esta muñeca eran dos. El primero de ellos (el más importante para el führer) evitar que sus soldados contrajesen enfermedades venéreas y causaran baja. Y el segundo ( menos importante pero no por ello menos altruista) proporcionar cierta satisfacción a las tropas permitiéndoles liberar tensiones sexuales acumuladas durante la guerra, lejos de sus novias y de sus esposas.

¡Más majo este Adolfo! Como él ya tenía a Evita Braun…

Por cierto, ¿esta señora no tiene apellido de minipimer?

Bueno, que me desvío del tema…

La muñeca en cuestión tenía que ser fabricada en goma y tenía que simular los ideales estéticos del nazismo. Esto es, aspecto puramente ario y representar los ideales de belleza en la Alemania de entonces. Tenía que ser esbelta, rubia, blanca y de ojos azules.

Además, en una carta que se descubrió muchos años después y que fue publicada en un diario noruego, Hitler ordenó que la muñeca tuviera una altura de 1,76cm., labios y pechos gigantes, piernas, brazos y cabeza articulada y un ombligo bien diseñado.

¡Y parecía tonto Adolfo!

 

Hasta aquí todo claro, ¿no?.

Pero, ¿por qué hinchable? Porque así los soldados podían cargarla en su mochila con el resto de los objetos necesarios para su supervivencia.

El führer estaba alarmado por los informes que llegaban de ciudades europeas. En ellos se hablaba de las bajas que provocaban enfermedades como la sifilis o la gonorrea.

Con su invento, además de evitar estos contagios, trataba de preservar la pureza de la raza alemana.

Adolfo nombró a Himmler (jefe de las SS) responsable directo del proyecto.

¡¡¡Otro pájaro!!!

 

El equipo en pleno del proyecto Borghild estaba formado por un escultor, un especialista en materiales sintéticos, un peluquero y un mecánico. Y todos ellos se enfrentaban al problema de diseñar una muñeca que tuviera una textura lo más parecida a la piel femenina y que tuviera órganos sexuales de apariencia realista. Vamos, como Ana Rosa.

Para poder conseguirlo, invitaron a personalidades y deportistas femeninas con el fin de que sirvieran de modelos corporales.

Para la cara de la muñeca quisieron contar con una reconocida actriz de la época (Käthe von Nagy) para que prestara su rostro y así poder hacer un molde de bronce con el fin de que todas fueran iguales.

La actriz se negó. No porque le pareciera descabellado, no. Sencillamente, no quería que sus bellas facciones pasarán por las manos de todos los soldados del ejército alemán. Qué selectiva la tía, oye.

 

Dos atletas de la época (Annette Walter y Wilhelmina von Bremen) sí prestaron sus esculturales cuerpos para que las muñecas lucieran como ellas.

El prototipo de la Ana Rosa alemana, de plástico galvanizado, debía ser fabricado en la ciudad de Dresde. El equipo creativo, habiendo desarrollado materiales especiales parecidos a la piel, presentó en 1941 tres muñecas de diferentes alturas: 1,68cm., 1,76cm. y 1,82cm. !Para todos los gustos!

Pero el proyecto se frustró cuando un bombardeo en Dresde destruyó la fábrica que había recibido el encargo de desarrollar el juguete erótico y de llenar el país de Anas Rosas sin control.

 

¿No os ha parecido curiosa la historia? Pues tengo otra aún más bonita…

 

¿Sabéis qué es la HOT DOLL?

Pues es un juguete sexual. Como el intento del führer pero para perros. ¡Pa fliparlo, oiga!

Es un invento francés. Está a la venta y cuesta la friolera de ciento setenta pavos. Y ahí tenéis la foto que ilustra la entrada de hoy.

 

Como curiosidad, ahí van parte de las instrucciones. Son para despotorrarse entero:

  • “HOT DOLL es un producto de diseño. No garantizamos que su animal vaya a utilizarlo y, en ningún caso, hay que obligarle a hacerlo”. Sin presiones, que se bloquean…
  • “No se trata de un objeto médico o terapéutico. Consulte a su veterinario si su mascota utiliza HOT DOLL con excesiva intensidad”. Anda, ¿que también hay perros obsesos sexuales?
  • “Pueden sufrirse algunos fracasos si el perro es demasiado mayor o, por el contrario, si es demasiado joven y le falta experiencia”. ¡Que me lo digan a mí! Maldita edad. Sin comentarios…
  • “Si el perro tiene la costumbre de frotarse con piernas, cojines, etc… será su dueño quien deberá enseñarle que la HOT DOLL está para lo que está”. ¡Malo, perrito malo! Mira cómo me tienes la pierna y la chaise longue. ¡¡¡Tira pa la HOT DOLL!!!! ¡¡¡Y tírate a la HOT DOLL!!!
  • “El acoplamiento del perro con la muñeca puede durar entre quince y treinta minutos. Supervise discretamente a su animal mientras esté utilizando su juguete”. A lo que yo me pregunto: ¿te gustaría que viniera un gigante y te hiciera a ti lo mismo?

 

Y os juro que no me he inventado ni una sola palabra de las instrucciones, aunque parezcan de coña.

Anda, que de haberlo sabido, mi pobre HUGO iba a haber tenido una vida sexual tan anodina. Si el pobre lo cató sólo una vez…

 

Por último, deciros que antes de las muñecas que conocemos actualmente y de las que Hitler tuvo en mente existían las “damas de viaje”, que eran muñecas de tela cosida. Utilizadas por los marineros a bordo del barco.

Y es que, al género masculino, cuando nos pica el niqui, nos pica de verdad.

 

Bueno, y al femenino. Que menudos mandobles se gastan los muñecos hinchables…

 

A mediados de los años cincuenta, la muñeca alemana “Bad Lilli” se vendió tipo churros como juguete sexual para hombres.

¿Qué tiene de particular esta muñeca? Pues que su diseño fue el que inspiró a Ruth Handler para hacer la primera muñeca Barbie.

 

Y ahora que caigo, yo tengo a mi Barbie Barbra Streisand prisionera en su fanal situado al lado de mi cama.

A ver si la saco para…

Bueno, que a ver si la saco.

 

No os digo más.

4 Comentarios

  1. Lara Cobos

    Me ha encantado!!!
    Cuánto aprendo leyendote!!

  2. Ana

    Genial e instructivo.

  3. Maria Antonia

    Muy educativo y ludico, pero lo de mis queridos chuchos es ya la repera ! Anda que no saben ellos arreglarse solos sin tirar de plastico !! Lo que me ha hecho partirme de risa mas aun es tu recuerdo repentino de tu querida Barbra en su fanal, eres terrible y te adoro por eso, besos de carne y el.plastico pa forrar libros !

  4. José Ferraz

    estoy “estupefacto” (como lo decimos en portugués) nunca he aprendido tanto en tan pocas lineas…me has dejado sin palabras y ademas he aprendido hoy que los perros tbn tienen sus “fetishes”

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