... En el país de las maravillas | Lo que queda del dia

… En el país de las maravillas

¡Hola, amiguit@s!

No estoy pasando una buena época. Me he dado cuenta de que tengo un problema para el que todavía no se ha inventado la solución. Bueno, en realidad no es uno. Son cincuenta y dos problemas los que tengo. Y el próximo 29 de mayo, añadiré un problema más.

Lamentablemente, me estoy viendo en la triste situación de tener que sumergirme en el mercado laboral nacional. ¡Y tiene cojones la cosa!

A ver, a todos nos ha pasado alguna vez en la vida, ¿no? Eso no es lo triste.

Lo triste es querer trabajar y no podértelo permitir porque tienes una edad en la que la sociedad te excluye de cualquier actividad laboral que quieras realizar. Y eso es lo que estoy viviendo actualmente.

¿Estoy en el paro? Afortunadamente, no. Continúo trabajando en mi almacén de atrezzo. Pero mi jefa se ha visto obligada a reducirme la jornada y el salario en un 40%.

Y no es que gane poco, no. Gano lo que estipula la ley en los contratos con jornadas especiales. Pero no gano lo suficiente. Esto es, tengo más gastos que ingresos.

Bueno, nada novedoso. Lo que desde hace algunos años venimos sufriendo la mayor parte de los españoles. No me siento el más desgraciado del mundo. Mal de muchos…

Pero sí me siento enfadado. Bastante enfadado. Extremadamente enfadado.

Porque esta situación me hace plantearme muchas cosas. Lo primero, para qué coño te sirve la experiencia laboral. La experiencia -sea del tipo que sea y en este caso me refiero a la laboral- se adquiere con los años.

Y cuando uno acumula experiencia, inexorablemente también va acumulando años. Y si lo que prima a la hora de ser rechazado en un trabajo es la edad, ¿de qué le sirve a uno tanta experiencia? No importa lo que hayas hecho en tu vida. Lo que importa es que vivas una eterna juventud y en esa eterna juventud hayas tenido tiempo para unos estudios básicos, para una carrera, o para acumular veinte años de experiencia laboral.  Es todo un sin sentido. O sea, un círculo sin fin. He entrado en bucle. Y detesto entrar en bucle. Es engorroso y no sé cómo salir.

Para que me entendáis: tengo experiencia porque tengo años. Y como tengo años, me meto mi experiencia en el mismo culo y me convierto en un desempleado más que ni puede jubilarse (porque es demasiado joven para hacerlo) ni puede trabajar (porque es demasiado mayor para hacerlo).

Y este es el país de las maravillas al que me refiero en el título de esta entrada de hoy.

Un país que se permite ofrecer trabajos basura, con contratos basura y salarios basura sin que nadie haga nada por evitarlo. ¡Es lo que hay! O lo tomas o lo dejas.

Pues vamos a tomarlo, venga, que lo necesitamos.

¡Ah! Que tampoco nos dejan tomarlo. Que hace ya mucho tiempo que cumplimos los cuarenta…

Vaya MIERDA (con mayúsculas) de situación laboral la de este país.

Por poneros un ejemplo -para los que no sepáis muy bien cuál es la mierda a la que me refiero- os voy a contar la entrevista de trabajo multitudinaria a la que tuve la desgracia de asistir el pasado 8 de diciembre.

Me convocaron a una entrevista para un puesto en el que estaba interesado.

El anuncio decía: “Se necesita personal para atención de líneas telefónicas,  supervisión y selección de personal a través del manejo masivo de la publicidad y llevar registros y controles de información. NO VENTAS.

Con o sin experiencia. Pagos semanales. Media jornada de lunes a viernes”.

Ahora, como lo que yo quiero es ser chico florero, me conformo con un trabajito de estas características. Así que, aun siendo festivo (lo cual me resultó curioso), aun estando a tomar por culo (tardé más de una hora en llegar) y aun siendo un anuncio confuso (porque tiene bemoles lo de la “selección de personal a través del manejo masivo de la publicidad”), el jueves a las 16:00 me encontraba con otras treinta y nueve personas en una gélida y maloliente sala de un inmundo local del barrio de Fuencarral.

He de deciros que para ese mismo puesto de trabajo me habían convocado ¡cuatro veces!

Bueno pues allí estaba yo escuchando una conferencia que comenzó exactamente como el programa de mi infancia con Gaby, Fofó, Miliki y Milikito:

“¿Cómo están ustedeeeeeeeees?”

Algún que otro “bien” por lo bajini y yo ya sin dar crédito.

“¡Vamos! No se oye. ¿Cómo están ustedeeeeeees?”

Evidentemente, con un inicio así la entrevista multitudinaria no podía terminar bien.

Bueno, de hecho no fue entrevista. Fue una charla en la que nos presentaron la compañía y sus instalaciones. ¡Preciosas! Muy cercanas. Y oliendo de maravilla.

Se hacen llamar CCM. O sea, Concepto Convencional de Mercadeo. O sea, ventas.

Eso sí, encubiertas. Pero bueno, ¿ventas de qué? Porque hay productos que no necesitas venderlos, se venden solos. Y prefiero no decir marcas, pero ya sabéis a los que me refiero.

Pues estas ventas trataban de su producto estrella: el perfume FAIYER.

¿Perdón? O sea, si ese producto desconocido es vuestro producto estrella, ¿cómo son los que no son tan estrella? Y si vendéis perfumes, ¿por qué os huele a rayos y centellas el local?

Pero no sólo el local olía a chamusquina. A mí todo me estaba atufando.

Me atufó que pagaran muy por encima del salario mínimo. Me atufó que las oportunidades de ascenso fueran inminentes. Pero lo que más me atufó fue el que te dieran una formación de dos días en la que el ejercicio final consistiera en una venta real del producto estrella. Contando con que todos estábamos seleccionados a priori para esa formación, y que convocaban a ciento sesenta personas diarias (en cuatro turnos de cuarenta posibles trabajadores cada uno), y que llevaban semanas de entrevistas, ¿os imagináis la cantidad de ventas reales y no remuneradas que esta gentuza iba a hacer a costa de un nutrido grupo de gente que lo único que necesita es trabajar?

¡Ah! Como al revés te lo digo pa que me entiendas, esta gente te pedía el CV después de haberte seleccionado. Curioso, ¿no? Salvo que lo quieran para limpiarse el bienmesabe, no lo entiendo.

Os podéis imaginar la mala leche con la que volví a casa…

La misma mala leche que se me puso cuando, después de descubrir mi CV en una de las empresas de trabajo temporal en la que estoy inscrito, el director de una compañía me dijo que estaba muy interesado en que trabajara con ellos en el sector inmobiliario. Y que por sólo 250€ al mes, me iban a conseguir una cartera de clientes realmente acojonante.

¿Acojonante? ¡Qué huevos tienen de pretender sacar 250€ mensuales a una persona que lo que quiere es ganarlos! Me parece verdaderamente alucinante.

¿Y este es el mercado laboral con el que contamos actualmente en nuestro país? ¿Es este el país de las maravillas?

Como me dijo mi amiga Luchy cuando se lo conté: “Contéstale. Dile que con esos 250€ vas a comprar kleenex para venderlos en los semáforos”.

Luchy, como siempre, cuanta razón tienes…

En fin, que me veo como Bette Davis. Ella, como ya os conté cuando inauguré mi sección de bellitas, publicó en septiembre de 1962 en la revista “Variety”:

“Madre de tres hijos de 10, 11 y 15 años. Divorciada norteamericana. 30 años de experiencia como actriz de cine. Dos Oscar de la Academia. Conservo la movilidad y más amable de lo que dicen. Se ofrece para trabajo estable en Hollywood (experiencia en Broadway).
Bette Davis.

Yo ya tengo el mío. Estoy ahorrando un dinerillo. Publicar en periódico de tirada nacional es caro.

“Maduro interesante que siempre huele bien.

Soltero impenitente sin compromiso ni cargas familiares.

30 años de experiencia laboral demostrable en diversos campos. Con la cabeza en su sitio y con un carácter abierto y amable (salvo que le toquen los cojones).

Se ofrece para trabajo decente en Madrid, sin alrededores. A ser posible, en empresa limpia y legal, suponiendo que quede alguna…

Jesús de Asumendi. Para servir a Dios y a usted”.

¡Hasta la semana que viene, amiguit@s!

7 Comentarios

  1. Dompy

    No decaigas que seguro que pronto sale algo… que vale mucho usted señor de Asumendi! Y en 2017 empleado te tendremos… seguro!

  2. Maria Antonia

    Que impotencia tan grande Jesus, es para liarse a hostias y no parar hasta quedar sin manos !! Es una vergüenza lo que esta pasando en este pais, solo hay explotadores y gentuza, y el gobierno lo consiente …. es un asco ! Pero ten animo, no dejes que esta basura te hunda, vas a conseguir un trabajo por que te lo mereces y por que lo digo yo, con un.par de ovarios !!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¿Sabes qué no hay nada más efectivo y más premonitorio que los ovarios de una mujer? Así que, como tú eres una gran mujer, en el 2017 habrá un trabajo para mí a la vuelta de la esquina.
      Ya te lo confirmaré.
      ¡Gracias por todo, guapa!
      Besazos.

  3. luisa

    Espero que tengas suerte y encuentres algo, aunque como no soy muy optimismta creo que te costará un poco, cuando mi marido tenia tu edad se quedo en el paro, y hasta que lo jubilaron, Eso si con 350 euros despues de trabajar más de 30 años,pero le dijeron que le hacian la media de los últimos 15 años.Ya me contarás.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Bueno, Luisa. Gracias por tu mensaje.
      Yo no pierdo la esperanza de encontrar un trabajo en condiciones aunque sé que va a ser complicado.
      Bueno, algo saldrá, seguro.
      Un besazo enorme y ¡feliz Navidad!

  4. Luci

    Hola!! Me llamo Lucía. He visto este blog y me ha parecido interesante, ya que yo también fui a la entrevista de CCM y ya decidí no volver porque no me transmitía ninguna confianza. Todavía no sé muy bien de qué va todo eso y como no voy a volver me gustaría saber si usted sabe qué es exactamente lo que hacen para ver si me he quitado un peso de encima jejje. Gracias y un saludo!

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