Objetivo (perder) Eurovisión 2017 | Blog Lo que queda del día
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Objetivo (perder) Eurovisión

¡Hola, amiguit@s!

Tengo que aparcar momentáneamente mi cinefilia galopante del mes de febrero para dar paso a otra de mis múltiples pasiones que ya todos conocéis: el famoso y archi denostado, vituperado y vilipendiado festival de la canción de Eurovisión.

El pasado sábado 11 de febrero tuvo lugar la gala de RTVE en la que se decidió cuál va a ser el tema que nos represente en Kiev el próximo mes de mayo. Se llamó “Objetivo Eurovision”, como la del año pasado. Aunque yo la llamaría “Objetivo: Perder Eurovisión”. Y que no aprendemos, oye. No aprendemos nada, absolutamente nada.
Podría pediros que leyeseis mi entrada del año pasado porque todas las lindezas que escribí sobre la anterior preselección podrían -perfectamente- ser aplicadas al bochornoso espectáculo que tuve la desgracia de ver anteayer.


Pero no. Os lo voy a contar. Porque este año RTVE se ha superado con creces.

A las 22:00 horas, aproximadamente, aparecía en televisión la hilera de dientes del ex presentador de Antena 3 Jaime Cantizano. Él iba a ser el conductor de la gala que iba a tener lugar en las dos horas posteriores. Creo que nadie, salvo él propio Jaime echó  de menos a Anne Igartiburu. ¡Pobre! No sabía la que se le venía encima…

No me voy a pronunciar acerca de los seis candidatos, quienes con sus respectivas canciones fueron apareciendo para mostrarnos las excelencias de su saber hacer en directo sobre un escenario. Un escenario que -para seguir con la tónica habitual- era tan cutre y austero como el del año pasado.
Y no me voy a pronunciar porque aún gustándome poco o aún menos, se merecen todos mis respetos por el calvario que los seis tuvieron que vivir.

Como no podía ser de otra manera, y con el fin de rellenar un espacio de dos horas en prime time, la santa casa que es RTVE tuvo a bien traer unos poquitos invitados para hacer bulto, invitados que fue intercalando a lo largo del programón.

En primer lugar, dos periodistas dedicadas exclusivamente a los sondeos en las redes sociales: Irene Mahía y Paloma Quirós. Ambas muy mal vestidas. Y ambas con la boca llena de Twitter cuando les tocaba decir que éramos “trending topic”. Absolutamente prescindibles las dos. ¿Alguien me explica la labor de estas dos señoras/muchachas de edad absolutamente indefinida?
Para terminar de ensuciar su labor, aparece en escena NIeves Álvarez, la otrora top model española y actual -si no me equivoco- presentadora de un programa de RTVE. ¿Qué pintaba? Nada de nada, pero su participación consistía en aunar espectáculo y moda. Para lo cual, habló del Courreges que llevaba Massiel en 1968 cuando ganó y del Pertegaz que debió usar otra u otro cantante de los que nos habían representado en el festival a lo largo de su historia. El Pertegaz no supo decir a quién perteneció. Parace ser que no le dio tiempo a la pobre a aprenderse el guión.
¡A Salomé, querida Nieves! ¡El Pertegaz azul de canutillos pertenecía a Salomé cuando se proclamó vencedora ex aqueo del festival en el año 1969!
De nada, Nieves, querida, bonita. Espero que tú también me eches un cable cuando a mí me dé por ser modelo. En definitiva: zapatera, a tus zapatos.

Por si esta invitada no fuera suficiente, también pisaron el escenario Karina, quien hizo un fantástico y descarado play back de su mega hit con el que consiguió quedar subcampeona en el año 1971. Lucía un espectacular modelo rojo pasión que realzaba su figura convirtiendo su cintura en la de una frágil avispa. ¡Pobreta!
También pisó el escenario David Civera, quien quedó sexto en la edición en la que nos representó con “Dile que la quiero”.  Como los años no pasan en balde, decidió cambiar el agotador ritmo latino de la canción por otro un poquito más relajado. Para no ahogarse, intuyo. Le acompañaba un ESPECTACULAR cuerpo de baile femenino muy muy parecido a las bailarinas de aquel vídeo clip de Robert Palmer: “Simply irresistible”. Bueno, más o menos. Tampoco hay que ser tan picajoso, coño.

Y por último, apareció Bárbara Rey (zábal), más conocida como Barei. Quien nos representó en la última edición de Eurovision y quedó en el puesto… en el puesto…
Si, hombre, esta chica que canta eso del “Say yay”  y esa otra de… Esa otra que dice… ¡Ay! ¿Cómo se llaman esos otros temas? Bueno, que da igual.
Llevaba un pantalón brilli brilli, que le marcaba los kilitos que ha debido coger en este último año.
Ahora, la letra de su canción era: “Say yay, como me gustan las patorras de la Barei”.

Y esto fueron los invitados estrella de la gala. Punto y final.

Porque hubo otros mucho menos estrella,  que también pisaron el plató (que no el escenario): los súper conocidos Alba Rico y “Los besos del escorpión”. La primera hizo una versión rollo acústico del “Bailar pegados” de Sergio Dalma. Sin comentarios. Los segundos hicieron lo propio pero con el “Dime”, de Beth. Tampoco hay comentarios. Parece que ambos artistas, tanto Alba como “Los besos…” lo están petando en el You Tube. A mí, particularmente, me siguen petando los dos pabellones auditivos. ¡Cosas del internet, oiga!.

Para hacer tiempo y subir el tono y la calidad de la gala, apareció la ex concursante de programas de Antena 3: Roko, quien junto a Edu Soto, actor y también ex concursante del mismo programa que la anterior y quien ahora -¡qué casualidad!- tiene o va a tener un programita en la televisión estatal, nos deleitó con un pupurrí de canciones eurovisivas: desde el “Europe’s living a celebration” al “La, la, la”, pasando por “Eres tú”, “Yo soy aquel” o “Quédate conmigo”.
Como los de RTVE tontos no son, decidieron aprovechar el tirón y pasaron del “La, la la” al “La, la, land”. La estética del numerito y el vestuario, estaban sacados de la película favorita a alzarse este año con todos los premios Oscar del mundo mundial. Hasta la historia era la misma: “Chico conoce chica y chica pasa pero como que luego ya no tanto”. En fin, superoriginal y todo bonito, bonito, bonito. ¡Ah! Y de unas calidades extremas.
Aún así, a mí me pareció lo más mono de la gala. A pesar de que Roko se equivocó en la letra de su primer solo. ¡Hay que estudiar más, cari! Por cierto, ¿para cuándo Roko a Eurovisión? ¿O si no es para este numerazo, Eurovision no interesa?

El jurado estaba formado por tres periodistas -supuestamente- musicales, a quienes Eurovision les interesa lo mismo que a mí la Súper Bowl o a mi vecina de arriba la celebración del “Día del Orgullo Gay”. Los tres periodistas en cuestión eran: Virginia Díaz (presentadora del programa de la casa “Cachitos de hierro y cromo”), Javier Cárdenas (quien sigue mostrando verdaderas dificultades a la hora de vocalizar ¿alguien le entiende?) y Xavi Martínez (ni idea de quién es este muchacho pero desde ya es el creador de la polémica más recalcitrante de cuantas ha dado la televisión estatal últimamente).
Yo me sigo preguntando lo mismo todos los años: ¿realmente están capacitados los miembros del jurado profesional para decidir cuál es la canción que puede representarnos en un festival que no les interesa lo más mínimo? Yo creo que no, pero RTVE sigue haciendo de las suyas. Cuando no es Boris Izaguirre es alguien parecido. ¿El siguiente quién va a ser, Fernando Sánchez Dragó o Mario Vargas Llosa? Al tiempo…

Pues la polémica está servida. Parece que el favorito del público, que se gastó los dineros para votar, era justamente el que la mayoría del jurado había decidido como el peor. Y ayer, curiosamente, el voto del público valía un auténtico ñordo. Esto es, nada. Porque prevalecieron las votaciones del jurado profesional. ¡Anda, qué sospechosamente curioso! ¿No?

No voy a aburriros más con mis historias eurovisivas. Ni siquiera voy a hablaros de los protagonistas -los cantantes y sus temas- porque a mí -defensor a ultranza del festival de Eurovision- me parecían todos o casi todos (pa que no se me ofenda nadie) bastante mediocres. Temas e intérpretes.

Tan solo recordarle al Sr. Cantizano que el plural de álbum es álbumes, y no álbunes. Claro, que si ya el singular se dice mal, mal empezamos.

Decirles a los guionistas de estos programas que existe un amplio mundo de posibilidades para crear una historia interesante y creíble. No es necesario que hagan decir a todos los que pasan por allí que Eurovision es su vida, que ellos ya veían el festival con sus abuelos o en casa de una vecina del pueblo que era la única que tenía tele en blanco y negro o a todo color. Y que nada les enorgullecería más que poder representar a su país en un acontecimiento como este. Porque cuando esos cantantes triunfan (si es que lo llegan a hacer), ¿cuántos de ellos se presentan voluntarios para representar a su país? ¡Ay, pillines! ¡Cuánto rollo nos metéis! ¿O alguien se cree que el niñato ganador surfero de camisa hawaiana se ha visto más de cinco minutos de alguna edición? Yo no, lo siento.

Decirles a los realizadores que si no saben cómo organizar una gala de estas características que pidan consejo a los suecos, que las bordan.

Decirles a los fans, en general, que no se quejen tanto. Primero porque hay que respetar a los artistas, sean buenos o malos. Y segundo, porque cuando se desplazan a las ciudades donde se organiza el festival, apoyan al representante patrio (les guste o no) a cambio de una acreditación de prensa o de fan que les otorga la RTVE. Y eso, sí es tongo. Aunque sea tongo personal. ¡Un poquito de seriedad, por favor!

Decirles a los encargados de vestuario que ayer estuvieron súper acertados. Si la gala hubiera sido hace quince o veinte años, claro.
¡Ay, por Dios! Qué escozor de ojos. Desde el modelo hawaiano, hasta el look Desireless y su “Voyage, Voyage”, o el traje en tonos asalmonados de muñeca pepona de tómbola de feria de barrio. Pasando por los pantalones brilli brilli y la mini falda pantalón que no permitía al ultra ventilador dejar el trijuelo de la cantante al aire. O en su defecto, la braga faja.

En fin, nuestro flamante representante de este año es un muchachito muy mono llamado Manel Navarro, cuyo tema “Do it for your lover” se alzó con la polémica victoria el sábado.
El tal Manel ya declaró que si no fuera cantante sería futbolista. Lo mismo me sucede a mi, que si no soy lo que soy, sería charcutero o mamporrero. ¡Son tan asquerosamente jóvenes!

Parece que debido a la polémica voto público/voto jurado, y a los abucheos de algunos eurofans asistentes que increparon sin cesar el muchacho ganador, éste tuvo a bien hacer un ligero y discreto corte de mangas a la concurrencia. Un gesto precioso, sí señor.
Aunque a mí, honestamente, que lo hiciera este chaval me parece absolutamente irrelevante.

Porque quienes nos han vuelto a hacer un corte de mangas a todos y en toda la puta cara, han sido los de nuestra querida Radio Televisión Española. ¡Y eso sí que jode!

¡Con dos cojones!

Hasta la semana que viene, amiguit@s.

4 Comentarios

  1. Cristina Alises

    Cinco minutos, sólo cinco minutos de reloj, cuando el jurado daba sus votos, me sirvieron para hacerte hoy la ola. Y hay que hacerte la ola sólo por tragarte semejante truño y por intentar descifrar lo que sale por la boca de Cárdenas, que parece mentira que sea locutor de radio.
    Y hasta yo sabía que Salomé llevó un Pertegaz!!
    Y tú sigue siendo lo que eres. Te adoro!

  2. Maria Antonia

    No sè como lo soportaste, algo lei ya en facebook y me parece penoso del todo. Reconozco que no suelo ver Eurovision pero con estas cosas cada vez me apetece menos. En Mayo nos diras, pero tal y como cuentas, parece que vas a pasar un poco de vergüenza ajena querido Jesus. Unos cuantos besos y un abrazo, y sobre todo mucha calma y relax para ver el festival sin sufrir una rabieta 😉

  3. Roberto

    Hola Jesús! Después de meses sin tener tiempo ni para leerte, ha vuelto el pródigo. En dos nochecitas me he empapado de todas y cada una de las entradas (o perlas escritas) de tu blog. Eres tan ocurrente, divertido y real (en ningún momento dejé de pensar en seguir leyéndote) que mas tarde o temprano tenía que volver a ti. Y no podía hacerlo como si nada, tenía que retroceder hasta la última entrada leída, no se podía escapar ni una. Quizá sea por la cantidad de gustos e intereses comunes pero he disfrutado mucho, me he reído bastante, me has hecho pensar en ocasiones y he pensado mas de una vez: quiero ser como Asumendi. Muchos besotes y muchas gracias!

  4. Y aún hay almas bondadosas que piensan que esto no es un montaje. Y aún así me lo cargo todos los años “por si acaso”. En fin. Ánimo, le año que viene será (¿te imaginas que gana? jajaja)

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