Gloria Efímera (Parte I) | Lo que queda del dia

Gloria Efímera (parte primera)

¡Hola, amiguit@s!

Todavía recuerdo cuándo fue la primera vez que aparecí en televisión.
Bueno, exactamente no aparecí yo, mi cuerpo no estuvo presente en ningún plató. No os alarméis, no fui niño prodigio.
Pero pude escuchar mi nombre completo, pronunciado alto y claro por la presentadora a la que todos los niños de España queríamos y admirábamos: Maria Luisa Seco.

Esta madrileña, lamentablemente fallecida, se especializó en programas infantiles tras ejercer como maestra durante un año. Ella supo cómo tratarnos en sus programas. O sea, como a niños. Porque para eso los niños de mi quinta éramos sólo niños. No éramos ni colegas, ni tíos, ni teníamos mucha marcha, como les hizo creer a muchos chavales de otra generación una presentadora -supuestamente infantil- de cuyo nombre no quiero acordarme.

Yo era asiduo a los programas de la Seco. Bueno, yo y todos los peques de mi generación. ¡Me los veía todos! Cuando ella nos saludaba -siempre igual- con su: “¡Hola, chicos!”, ya estábamos todos pegados a la pantalla.

Y en uno de esos programas, llamado “Antena infantil”, hacían anualmente un mini concurso para seleccionar a los mejores personajes del año en sus diferentes categorías. Más que un concurso, para nosotros era un sorteo. Y consistía en rellenar un cupón que aparecía en la ya desaparecida revista “Tele Radio” con los nombres que tú eligieras. Bien basándote en tus gustos o, generalmente, basándote en los de tus padres.
Lo enviabas por correo (¡Ay, Dios! ¿Siguen existiendo ahora los sobres y los sellos?) y esperabas pacientemente a que en ese mismo programa, la presentadora te nombrara como uno de los agraciados con algún premio.

¡¡Yo no me lo podía creer!! ¡¡Maria Luisa Seco había dicho mi nombre completo: Jesús de Asumendi Aleman!!
Alto, claro y muy bien dicho. Porque antes, hace años, en televisión se hablaba bien…

Me enviaron a casa -como premio- un fantástico juego de química, de esos que había antaño para hacer experimentos inofensivos. Eran juegos que te divertían y, además, te obligaban a ejercitar un poquito la mente. ¡Qué gozada!
Los niños de hoy ya ejercitan muy poco sus mentes. Sus ordenadores y sus video consolas ya lo hacen por ellos. Triste.
Triste que los niños de hoy ya no quieran pensar y triste que la ciencia internacional perdiera conmigo a un futuro científico. Pero no se me daban bien los experimentos…
Aunque entusiasmo ponía, ¿eh?

Pues sí, amiguit@s. Esa fue la primera vez que, de alguna manera, estuve en la televisión. Y aunque han pasado ya más de cuarenta años, todavía lo recuerdo con muchísimo cariño y con cierta nostalgia.

Ya de mayor, de bastante más mayor, decidí no esperar en casa a que alguna presentadora me nombrara. Y comencé a acudir a los castings de diferentes programas concurso de televisión. ¡Y casi siempre con suerte! (En los castings, digo… Las participaciones en los concursos fueron otra cosa).

El primero al que acudí fue “El rival más débil”, en la primera de TVE. ¿Os acordáis?: “Paco. Eres el rival más débil. ¡Adiós!”.
Tuvo tres diferentes presentadoras. Yo acudí a grabar el programa con la segunda. No era muy desenvuelta, que digamos. Y después de terminar de grabar unos diez, la productora decidió sustituirla por otra, la tercera. Con el consiguiente perjuicio económico que eso me ocasionó porque, habiendo ganado en el primer concurso de mi historia personal un premio de 1.120€, como al final decidieron no emitir ninguno de los programas grabados por ella, no me lo pagaron. Lo teníamos que firmar por contrato. ¡Joder!
Eso sí, me dieron la oportunidad de participar de nuevo con la tercera y ya definitiva presentadora pero ya no corrí la misma suerte.

Mi siguiente concurso fue en Telemadrid y se llamaba “Metro a metro”. Consistia en avanzar por diferentes líneas de metro contestando preguntas de cultura general y de esas mismas líneas del suburbano madrileño.
Y tampoco gané. Pero jugué la final, eso si.

Posteriormente, acudí a “Cifras y letras”, un viejo formato de la 2 de TVE que había pasado a formar parte de la parrilla de algunas cadenas autonómicas.
Nunca, nunca, nunca en un programa de televisión he pasado tantos nervios. Eran tantos, que las operaciones matemáticas para las pruebas de cifras las tenía que hacer de cabeza porque me temblaba tanto el pulso que era incapaz de escribir. ¡Qué horror!
Claro, tampoco gané. Pero me llevé el Espasa ilustrado, el CD ROM multimedia del diccionario de la RAE y el juego de mesa del concurso. Eso sí, me dieron todo el pack en una enorme bolsa negra de basura. Es lo que tienen los presupuestos de las autonómicas…

Y llegó posteriormente el concurso que más me ha gustado de todos en los que he participado, y definitivamente, en el que mejor me ha ido. ¡Me llevé un pastizal!
Estando mi amigo Arturo y yo de vacaciones (él en Gijón y yo en Alicante) un día de todos los que hablábamos me preguntó: “¿Has visto el nuevo concurso de Cuatro que presenta una asturiana llamada Luján Argüelles? Se llama “Password” y parece muy sencillo. Deberíamos ir, a ver si sacamos dinero para el viaje a Moscú”.
Y es que nosotros, en aquella época (corría el año 2.009) queríamos asistir al festival de Eurovision que se celebraba en la capital rusa e intuíamos que podía ser un viaje caro. De hecho, lo fue. Así que, nos presentamos ambos al casting, lo pasamos y allá fuimos a concursar. Primero yo. Y una o dos semanas más tarde, Arturo.

¡Y vaya si nos fuimos a Moscú!

Yo no lo debí hacer muy mal porque a finales de ese mismo año me llamaron de la dirección del programa para ofrecerme inaugurar la nueva temporada del mismo concurso, con nueva presentadora (la maravillosa Ana Milán) y la posibilidad de repetir programa día tras día y así tener más posibilidades de ingresos extra.
Acepté. Llegué, jugué y vencí. Me llevé otro pastizal y, además, batí el récord de permanencia en antena con ocho programas.

¡Me encantó la experiencia “Password”!

La misma productora, con Luján de nuevo a la cabeza y también en Cuatro, tenía otro concurso diario, esta vez para jugar en equipo. Y como sabían que Arturo y yo trabajábamos en el AVE nos ofrecieron participar formando un grupo de cinco. Sin casting ni nada. “Los azafatos del AVE”.
Lamentablemente, Arturo no pudo ir pero yo fui con otros cuatro compañeros. Dos chicos y dos chicas: Esther, Mireia, Dani y Luis. Y también ganamos, desbancando a los que -hasta ese día- habían sido los campeones. Así que repetimos otro programa más, pero tuvimos la mala fortuna de que por la llegada del verano se interrumpían las grabaciones. Motivo por el cual nos emplazaron para cuando reanudaran.
Esto ya era en septiembre y Mireia se encontraba de vacaciones en Japón así que, como Arturo ya podía, se incorporó y grabamos dos programas más.
En total hicimos cuatro y aunque sólo ganamos mil euritos para los cinco, lo pasamos estupendamente.
Este concurso se llamaba “Dame una pista”.

(continuación)

7 Comentarios

  1. jose ferraz

    Tanta nostalgia…buenos tiempos de verdad…recuerdos (experiencia) que muy poca gente puede tener…és muy bonito …:):)

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Cierto, José. Cierta nostalgia, aunque no sé si volvería en caso de que pudiera.
      Pero siempre estará ahí.
      Tú si que eres bonito…

  2. Laura

    Claroooo! Ahora ya sé por qué me sonaba tu cara!!!! Eras tú…..

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¿Te sonaba mi cara, Laura? Jajaja
      Eso es que la tengo de lo más corriente…
      Era yo, soy yo y siempre seré yo.
      Un besazo.

  3. Maria Antonia

    Que interesante debe ser participar en un concurso de la tele, quedo intrigada por la segunda parte de tu relato. Has estado en Saber y Ganar, con su inmortal presentador ? 😉

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      No, María Antonia. En ese no he estado. Hay que ser un erudito o haces el ridículo mas espantoso. Y yo sé muy poco de muy pocas cosas.
      Además, entre nosotros: ni te imaginas lo nervioso que me pone Jordi Hurtado.
      Si, es una experiencia bonita. Y si ganas, ni te cuento…
      Besazos mil.

  4. Pat

    Necesito la segunda parte ya..!!

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