Mi gran vida griega - Primera Parte | Lo que queda del dia

Mi gran vida Griega – Parte I

¡Hola, amiguit@s!

Me alegro de volver a estar con vosotros. El pasado 11 de julio cerré por vacaciones pero se me olvidó poner el cartel, como en las tiendas de ultramarinos o en las ferreterías.

Y de vacaciones me llevé mis pensamientos, mi vida y mi blog. Y todo ha vuelto a la normalidad ahora. ¡Menos mal!

Bueno, supongo que hasta las próximas… Aunque en las próximas prometo poner cartel. Ya le he pedido a mi hermana (que es muy mañosa) que me vaya confeccionando uno bonito para avisaros.

Como veis, no he abandonado. No, que va. Simplemente, he descansado porque lo necesitaba.

Y ya estoy de vuelta, trabajando. Y con la espalda quemada. Más bien achicharrada.  Pero como dijo la gran cantante Lucia Pérez… Perdón, como dijo la cantante Lucia Pérez… Perdón, como dijo Lucia a secas: “Que me quiten lo bailao”.

He estado dos semanitas fuera de Madrid. La primera en Grecia, de ahí el título de esta entrada de hoy. Y la segunda, casi completa, en Malaga y en Torremolinos, cantando con el coro. Por cierto, en la función estuvo mi “descubridora”, quien viajó hasta Málaga para volver a oírnos cantar y para volver a vernos bailar. ¡Gracias, Merche Rincón!

 

Pero hoy me voy a centrar en Grecia…

Todo comenzó el pasado marzo, cuando conocí a Yorgos de manera accidental. Pasamos un par de días juntos y decidimos volver a vernos. Y así fue.

 

Yorgos es ese griego moreno (¿existen griegos rubios, por cierto?) que aparece en algunas de mis fotos ya publicadas en FB. ¿Recordáis la coña de mi traje de boda? Pues ese.

¡Ah! Y que de momento no me caso. De momento…

 

Yorgos volvió a Madrid el 29 de abril, aprovechando sus días libres por la celebración de la Semana Santa griega. Algo dije a ese respecto en una de mis entradas acerca de las diferencias temporales de la Semana Santa en los diferentes países.

 

Fue un fin de semana interesante e intenso, porque Yorgos es muy intenso. La verdad es que nos cundió mucho e hicimos infinidad de cosas, sobre todo comer y discutir. Porque Yorgos y yo otra cosa no pero, discutir, discutimos cada quince minutos. ¡Me encanta! Me relaja y me libera porque son discusiones absurdas, de esas que no tienen fundamento pero que te sirven para agilizar tu mente. Fascinante…

 

Y entre esas cosas que hicimos, estuvo la de ir a la iglesia ortodoxa griega a celebrar nuestra particular Semana Santa. Yorgos no es muy practicante, pero me pidió que le acompañará y yo, que me apunto a un bombardeo, no pude decir que no. Así que allí estábamos un poco más tarde de las doce de la noche, hora a la que se celebraba el oficio. Porque con Yorgos, siempre se llega tarde a todos los sitios, hasta a los oficios.

Antes de salir de casa, me aleccionó con algo muy sencillito: “Hazte pasar por griego”. Y como no soy rubio… Bueno, ni rubio ni moreno ni pelirrojo. Y en Grecia hay calvos, ¿no?.

Y me dijo: cuando alguien te diga “Cristós anesti”, tú contestas “Alizós anesti”.

¡Oye! Con lo que me costó aprendérmelo y nadie me dijo ni mú. ¡Una decepción! Porque estuve dale que te pego en el metro aprendiéndome las dos palabritas. Y no fue un viaje corto el que hicimos: hasta la calle Nicaragua 12, cerca del metro Colombia, que es donde se encuentra la iglesia. ¡Qué cosmopolita a la par que sudamericano es Madrid!

A ver, que no es que sea torpe, no. Y ya os he dicho que rubio tampoco. Es que el griego es complicadísimo. Al menos, ese griego… El otro, lo bordo.

 

Hicimos cola durante un buen rato para poder entrar a la iglesia. Y, como manda la tradición, compramos una velita cada uno para sostenerla encendida hasta que pudiéramos depositarla en el interior de la iglesia. A euro la pieza, oiga.  La misión consistía en “jincarla” encendida en un mega recipiente lleno de arena mientras con la mano sobrante te hacías la señal de la cruz. ¡Qué nervios! ¡Mi gran misión griega! ¿Sería capaz de lograrlo?

Yorgos ya había conseguido encenderla gracias a un compatriota que tuvo a bien cederle la llama de su mini vela de “todo a euro”. El -casi- pleno de la colonia griega en España se encontraba allí esa noche, y los griegos son muy de dar fuego. Como casi todos fuman… Y de esa llama, prendí yo la mía y me puse en cola.

¡Ay, Dios! ¿Ha habido algún día de este año en Madrid en el que la ventisca haya sido más salvaje?

Claro, a mí se me apagó a la primera. Pero yo soy muy resolutivo. Y, además de resolutivo, también fumador. Así que tiré de mechero.

 

– “¡¡¡Noooooooo!!! ¿Cómo se te ocurre?”, preguntó Yorgos en un tono que me hizo pensar si mi encendedor me daría alguna descarga eléctrica repentina.

– “Hijo, con esta ventolera se me ha extinguido la llama”, contesté yo con frase solemnemente religiosa.

– “Ya. Pero únicamente la puedes volver a encender del fuego que proceda de la llama sagrada. Llama sagrada traída ex profeso del mucho más allá, para esta celebración”, contestó muy serio.

 

Y vi que se cernía la amenaza de la discusión. Y pedí al Dios griego Eolo que cesara la ventisca porque tuve que volver a encender la vela en bastantes ocasiones más, a pesar de mis múltiples intentos por mantenerla viva. Me quemé la palma de la mano con la que intentaba proteger la llama y me cayó la cera en la que sostenía la vela. ¡Que parecía Willem Dafoe con la cera hirviendo que le echaba por la espalda Madonna en la horrorosa película “El cuerpo del delito”, hombre ya!

Debe ser que no se lo pedí bien, la verdad. Por que a Eolo, por un oído le entró y por el otro le salió. ¡Y siguió soplando el tío, oye!

 

¡Y nadie me decía “Cristós anesti! Joooooooo.

 

Y cuando ya tenía la mano completamente quemada, me vi de repente haciendo la señal de la cruz y jincando la vela en el mega recipiente lleno de arena. Me costó encontrar el espacio, no creáis… Y allí nos quedamos escuchando un poquito la ceremonia. Como yo no entendía nada, estuve matando el tiempo pensando un temita para poder discutir con Yorgos en casa.

 

¡Misión cumplida! Fue interesante. Y bonito.

 

Pero no pude esperar a llegar a casa. ¿Para qué? Así que decidí comenzar la discusión en el metro.

 

Y fue todo tan bello…

 

Por cierto, ALIZÓS ANESTI. Es que llevo desde el 30 de abril intentando decirlo y si no lo hago, reviento.

 

(Continuará…)

13 Comentarios

  1. Dompy

    Jajaja! Lo que sí te has aprendido bien es lo del glipse mutop… Eh? Jajaja.

    Y di que sí! Ante todo resolutivo con el mechero. Seguro que Zeus no tuvo ni la más mínima intención de verlo con malos ojos.

  2. danidembow

    bueno la historia de la velita es apasionante y divertida… lo de la discusión continua, no sé, supongo que si ambos sabeis hasta donde vais a llegar, ya es un problema cuando son discusiones de las que hirieren , suerte y esperando la segunda parte 🙂

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      No, nuestras discusiones son sin sentido y divertidas. Hasta ahí llegamos, no más. Algo serio me cabrearía sobremanera.
      Ya llega la segunda…
      Un abrazo.

  3. Cristina Alises

    Bienvenido! Feliz de leerte de nuevo y encantada con tu historia. Besos.

  4. Maria Antonia

    Por fin te acuerdas de nosotros un poco !! En serio, me alegro de que te lo pasaras bien y ahora a esperar la segunda parte de la nueva aventura, que seguro es interesantisima. Un besazo y achuchones !

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Lo importante, Maria Antonia, es que cosotros no me olvidéis a mi. Y ya veo que no…
      Bueno, interesante no sé. Ya sabes que yo no me extiendo en lo importante sino en lo chocante. En lo que me entretiene.
      Besazo para tí y muchos más achuchones.

  5. Ana

    Que alegría volver a leerte. Estos lunes y jueves no ha sido lo mismo sin ti.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¡Jo! Qué comentario tan bonito, Ana. Muchas gracias.
      De momento, me voy a dedicar a los lunes nada más. De momento…

  6. Migui

    Me has sacado unas sonrisas mañaneras, que mejor forma de empezar el día?? Y con la emoción del segundo capítulo!!. Besillos.

  7. luisa

    Consigues sacar una sonrisa a todo el mundo

  8. JORGE

    DAN GANAS DE SALIR CORRIENDO E IRSE A GRECIA. 🙂
    SALUDOS JORGE. MALAGA

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