Ingrid Bergman, el ángel que escandalizó Hollywood
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Ingrid Bergman, el ángel que escandalizó a Hollywood

Hola, amiguit@s!

El pasado 29 de agosto hizo ciento un años que Ingrid Bergman vino al mundo en Estocolmo, Suecia.

El pasado 29 de agosto hizo treinta y cuatro años que Ingrid Bergman nos dejó en Londres, Inglaterra.

Ingrid Bergman nació y falleció el mismo día del mismo mes, o sea, el 29 de agosto. Pero con sesenta y siete años de diferencia. No pudo ganar su batalla contra el cáncer de mama. Pero comencemos por el principio.

Infancia de Ingrid Bergman

Hija de Justus Samuel Bergman, un pequeño empresario sueco de fotografía; y de Friedel Adler, alemana de nacimiento, Ingrid queda huérfana de madre a la temprana edad de tres años. Y a los catorce, once años después, también fallece su padre. Así que quedó al cuidado de una tía paterna, pero también falleció a los seis meses de comenzar a convivir.

Finalmente, se traslada a vivir a casa de otro tío paterno y de la familia de este: el tío Otto.

Tanto desafortunado golpe en tan corto espacio de tiempo hace que Ingrid se convierta en una niña tímida y de carácter introvertido. ¡No es para menos!. Y es precisamente ese carácter lo que le provoca que decida convertirse en actriz. Como la Bergman declararía años más tarde: “Soy más yo misma cuando soy otra persona”.

La prueba que pasó Ingrid Bergman para iniciarse en el cine

Da sus primeros pasos en el cine -como extra- a los dieciséis años gracias a la oportunidad que le brinda una antigua amiga de su padre. Aunque su verdadera meta y pasión es el trabajo teatral.

Debido a la herencia que le dejó su padre cuando falleció, Ingrid tenía dinero suficiente para ayudarse en su sueño de ser actriz, aunque el dinero estuviese administrado por su tío Otto, quien -por supuesto- se opuso a los deseos de Ingrid por considerar que esa profesión no estaba demasiado bien vista para una chica de su clase social. Además, las calificaciones escolares de secundaria de nuestra bellita de hoy eran tan sumamente buenas que el tío Otto creyó que debía seguir estudiando. Pero tal fue la insistencia de ella que consiguió llegar a un acuerdo con su tío: prometió presentarse a una audición y si no lo conseguía, ya no lo volvería a intentar. Así que decidió presentarse a las pruebas de acceso para la Real Escuela de Arte Dramático de Estocolmo, la misma donde muchos años antes había estudiado otra sueca internacional que ya fue una de mis bellitas: Greta Garbo.

Esta escuela requería a cada aspirante la interpretación de tres piezas. Después de las cuales, el tribunal seleccionaba dos de ellas. Si el aspirante era rechazado, se le otorgaba un sobre de color marrón y si era aceptado, el sobre era blanco.

Ingrid Bergman decidió representar una comedia como la primera de sus piezas y mientras actuaba pudo percatarse de que los miembros del tribunal no solo parecían no verle la gracia sino que no le prestaban la más mínima atención. De repente, tras la primera de las tres lecturas, le dijeron que podía retirarse, sin tan siquiera darle la oportunidad de comenzar con la segunda pieza.

Más de cincuenta años después, la Bergman recordaría esa experiencia…

“Cuando abandoné el escenario estaba de luto. Me encontraba en un funeral: el mío propio. Esa fue la muerte de mi “yo creativo”. Tenía el corazón verdaderamente roto.

Al salir a la calle, Estocolmo, que siempre me había parecido una ciudad tan hermosa, ya no lo era. Y los actores y actrices que habían cogido sus sobres se reían y burlaban de mí.

“¿Por qué no lo has cogido tú?”, me preguntaban entre risas. Y yo me sentía peor a cada momento, aunque casi no podía ver nada porque tenía los ojos completamente llenos de lagrimas.

Cuando conseguí llegar a casa, mis primas me estaban esperando. Me dijeron que un actor amigo de ellas -que también había acudido a las mismas pruebas que yo- había llamado. Me dijeron que él había conseguido uno de los codiciados sobres blancos y que por qué yo no había recogido el mío.

Así que llamé al amigo de mis primas para preguntarle si sabia de qué color era mi sobre y me dijo que era blanco. ¡Salí volando!

Años después, conocí a uno de los miembros del tribunal y le pregunté por la razón de que hubieran interrumpido mi lectura tan pronto. Y me contestó: “Nos encantó su seguridad y su impertinencia. Hablamos entre nosotros y no vimos la necesidad de perder el tiempo. Supimos ya que era fabulosa y que tenía un talento innato. Su futuro como actriz estaba asegurado”.

Aquella noche, cuando me enteré de lo del sobre blanco, fue la noche que cambió mi vida”.

La primera película de Ingrid Bergman y su despegue en el celuloide

Ingrid Bergman rueda su primera película en 1935. Se titulaba “Munkbrogreven”, una cosa muy sencillita, ¿no? Como una estantería de IKEA. Y ese mismo año rueda tres más.

Un año después -en 1936- rueda “Intermezzo” y fue tal el éxito que el productor norteamericano David O. Selznick (artífice de “Lo que el viento se llevó”) se hizo con los derechos de la película para que Ingrid volviera a protagonizar una nueva versión, por supuesto en inglés y rodada en los EEUU.

Tras semejante éxito, Ingrid Bergman antes de aterrizar en Hollywood, aún rueda otras cinco películas más. Una de ellas, a instancias de su marido, el dentista Petter Lindström (este con apellido de utensilio de cocina de IKEA) con quien contrae matrimonio en 1937 y de quien tiene a su primera hija: Pia.

Petter es quien convence a Ingrid para ir a Alemania a rodar una peli. Allí conoce al ministro Joseph Goebbels, quien intenta que nuestra bella se quede para rodar películas para el Tercer Reich, dado que Ingrid hablaba perfectamente el alemán. Afortunadamente, no acepta la oferta aunque sí rueda la película “El pacto de las cuatro”.

Como ya está preparado el inicio del rodaje del remake de su exitazo “Intermezzo”, Ingrid Bergman se traslada a los EEUU en 1939.

A partir de ahí, comienza a hacer historia como una de las actrices más versátiles, internacionales y multi premiadas que ha dado el cine.

Joyas como “Casablanca”, “¿Por quién doblan las campanas?”, “Las campañas de Santa María”, “Luz que agoniza”, “Recuerda”, “Encadenados”, “Juana de Arco”, “Atormentada” o “Anastasia” se ven hoy como las ya obras maestras que son.

Los éxitos se suceden uno tras otro durante su primera década en EEUU y en la cúspide de su carrera, en 1949, decide enviar una carta a una persona. Carta cuyo inicio es toda una declaración de amor:

“Soy una actriz sueca, que sabe hablar inglés, se ha olvidado de su alemán, se la entiende mal en francés y en italiano solo saber decir: TI AMO”.

El destinatario: Roberto Rossellini. Y la carta surtió el efecto deseado.

¿Fín de la carrera de Ingrid Bergman…?

(Continuará….)

6 Comentarios

  1. luisa

    Sabes un montón de cine, me encantan tus relatos

  2. rocio lacaci

    apasionantes vidas las de tus bellitas……..todas ellas lo son por dentro y por fuera…..eso sí que son vidas de película…gracias por compartirlo con nosotros !!!!!!!!!

  3. Maria Antonia

    Es tremendo las vidas tan dificiles que han tenido casi todas estas « bellitas » y la gran fuerza que demuestran logrando tener exito tras exito. Ingrid Bergman es una de mis favoritas, he visto todas sus peliculas y me encanta, esa cara tan dulce capaz de cualquier cosa….. Maravillosa ! Y hoy gracias a ti me entero de cosas que ignoraba, gracias, como siempre da gusto aprender cosas contigo 😉
    Espero impaciente la segunda parte, mientras muchos besos dulces como lo era Ingrid.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchas gracias, Maria Antonia.
      Me encanta que sigas siendo fiel seguidora. Si ademàs te gusta lo que lees, para mi es un triunfo.
      Achuchones mil.

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