La caja de sueños de Rosa | Lo que queda del dia

La caja de sueños de Rosa

¡Hola, amiguit@s!

Ma han contado muchos años después que cuando yo era un bebé, con apenas unas semanas, una niña rubia vino a visitarme a la cunita donde descansaba y, al verme dormitando con mi boca abierta, decidió meterme una almendra. Supongo que pensó que debía tener apetito, aunque no estuviese llorando. Me vería muy canijo. ¡Es que yo era muy canijo!
No me ahogó, pero casi.
Se llevó una charla…

También me han contado que pasados unos meses, estando yo en una situación parecida a la anterior, o sea, en mi cuna (pasaba tanto tiempo allí sin hacer nada…) esa misma niña de pelo de oro vino a saludarme y -tal y como había visto hacer a su madre con su nuevo bebé- me roció enterito de polvos de talco. Supongo que pensó que si no me los echaba me escocería de arriba a abajo. Me echó tantos, tantos, que mi madre pensó que había desaparecido. Y sólo me encontró cuando yo pestañeé.
Se llevó otra charla. Esta vez más contundente que la anterior.

Tiempo después, muy poco, la niña en cuestión que gustaba de imitar lo que hacía su mamá, decidió vaciar sobre mí un frasco de perfume de señora de Guerlain. Al fin y al cabo, ella veía a su madre darse un toquecito de fragancia y debió pensar que si era bueno para ella también sería bueno para mí. Supongo que me habría hecho caca y el hedor seria insufrible para ella, que ya no se hacía. Me quedé como un muñeco perfumado. Debí estar oliendo a Guerlain de señora durante un largo tiempo. Me pregunto si esa fragancia tan femenina cambiaría el rumbo de mi existencia…
¡Vaya usted a saber!
Ese día no fue de charla. Fue día de cobro. Porque se llevó lo suyo.

Algunos años más tarde, esa niñita cargada de “buenas ideas” y yo jugábamos a corretear sin cesar por la casa. Esas estupideces sin sentido que hemos hecho los niños y que parecen no tener fin.
Al tercer: “¡estaos quietos!” de mi madre, la figura del niño Jesús de porcelana que mi madre cuidaba con tanto esmero (llevaba en su casa varias generaciones) ya estaba hecho añicos en el suelo. Y la estampa era un poco rollo “la matanza de Texas”: piernecitas por un lado, bracitos por otro, la cabeza fuera del tronco,…
La porcelana es lo que tiene, que es muy aparatosa.
Y ese día ya cobramos los dos. ¡Día de paga! La zapatilla materna: toda una institución en la década de los 60.

Pues esa niñita se llama Rosa, y es mi hermana. La única que tengo.
Ha ejercido de madre (cuando ere muy pequeña. Ese regusto por imitar, oye), de cuidadora (cuando yo lo necesitaba), de maltratadora (cuando le daba la real gana, para eso era la mayor), de defensora a ultranza (¡no era nadie ella! Y lo sigue siendo…).

Ahora, afortunadamente, se ha centrado en ejercer de hermana.

Es únicamente dos años mayor que yo. Bueno, exactamente dos años menos 9 días. Pero intuyo que eso siempre le va a dar ventaja sobre mí.
Me explico: cuando yo voy, ella ya ha vuelto tres veces, tipo Chenoa.

Además de hermana, Rosa es madre. Y aun siendo muy buena madre, confieso -por la parte que me toca- que el mejor papel que desempeña es el de hermana mayor. Ese papel que yo, Y SÓLO YO, puedo disfrutar. Y es que a mí siempre me ha gustado la exclusividad. (Quizá por eso no me llevé muy bien ni con mi padre ni menos aún con mi padrastro. ¿Dos figuras masculinas en diferentes tiempos ejerciendo como padres? ¡Ni hablar! Qué lío).

Cuando la gente nos dice que somos muy parecidos, yo siempre pienso: “si, por los cojones. Eso quisiera yo, tener los huevos que tiene mi hermana”.

¡Hasta en eso me aventaja!
Bueno, he de decir en mi favor que yo soy más graciosito que ella. ¿Es esto suficiente? Imagino que no he querido o no he podido desarrollar más talentos…

Ella ha sido rebelde.

Harta de tener que madrugar y de ir a un colegio al que no le gustaba ir, una mañana de tantas en las que se levantaba de muy mala uva, con tan solo 12 años, dijo:

-“Mamá, no quiero ir más al colegio. ¡Lo odio!”

Y mi madre, hartita de luchar todos los días a la misma hora con la niña del exorcista, debió pensar que esa era la solución para mejorar el humor matutino de su hija. Y como en casa siempre ha habido matriarcado…

Lectora compulsiva y curiosa impenitente, me da cien mil vueltas en cuanto a conocimientos se refiere. ¿Dudas? A Rosa. ¿Esto se escribe…? A Rosa. Oye, ¿tú sabes si…? ¡Pues a Rosa!
Con lo que uno llega a la conclusión de que un título de bachiller y hasta una licenciatura nunca son suficientes (habida cuenta de la incultura de un amplio número de universitarios licenciados) si uno no siente esa curiosidad por saber.
Es más, la experiencia me demuestra que el medico sabe de medicina. El arquitecto conoce el diseño y lo aplica. Y el ingeniero sabe de lo suyo. ¿Y qué es lo suyo? Pues no sé, como no soy ingeniero…

Rosa sabe un poco de todo y sino lo sabe, lo investiga. Porque -eso sí- cabezona es un rato.

Es cabezona, sencilla, madura, sincera, conciliadora, cariñosa, protectora, divertida, culta e inteligente.
¿Y todavía dicen algunos que nos parecemos en algo? Pero, ¿en qué? ¿En el signo del zodiaco?
(Ambos somos Géminis, eso sí).

Hace tiempo que mi hermana ha decidido hacer sus cajas de sueños. Ella se aísla en su mundo onírico y le pasan las horas muertas…
Es feliz con sus manualidades rodeada de materiales con los que yo, sin duda, no sabría ni qué hacer.

Y es feliz porque, además de hacer lo que quiere, ella siempre consigue meter sus sueños en esas cajas. Con lo cual siempre están llenas de buenos sentimientos.

¿Veis la caja azul de la foto? Es uno de sus trabajos. ¡¡¡Es mía!!! La hizo pensando en mí y me la regaló con muchos de sus sueños cumplidos guardados dentro pero con el espacio suficiente como para que yo guardara los míos.

Porque Rosa ha sido, es y será una mujer increíblemente soñadora…

Y en esas cajas siempre estarán los sueños que Rosa siempre tuvo y consiguió llevar a cabo. Y también los que -afortunadamente- aun le quedan por cumplir.
Y aunque no me lo haya dicho, yo sé que son muchos…

Si queréis guardar vuestros sueños o que os preste los suyos, poneos en contacto con ella.
Estará encantada de compartirlos o de conseguir que los vuestros estén a buen recaudo. No depende de ella que lleguen a feliz puerto, eso es cosa vuestra.

Amiguit@s, os presento oficialmente a Rosa de Asumendi, mi HERMANA.
Cuando deis un paseito por FB hacedle una visita.

Ella estará encantada de mostraros parte de todo lo que hace…

30 Comentarios

  1. Rosa de Asumendi Aleman

    Te quiero muchísimo, hermano, aunque eres un memo…

  2. tu Luchy

    Preciosos y todo cierto. Beso a los dos

  3. May Torres

    De lo más bonito que he leído en tiempo. Enhorabuena a los dos por ser como sois. Besos. May.

  4. Cristina Alises

    Puf!! Se me ocurren mil cosas que decir, pero ninguna mejor que: Qué envidia!! De hermano, de hermana…besos!

  5. Chris

    Como siempre, tu lectura no defrauda. Eres un figura y tu hermana tambien. Un lujo contarte entre mis amigos. Bsss

  6. Lara Cobos

    Genial! Encantada de conocer a Rosa, tu hermana! Compartimos afición. Un beso a los dos

  7. Laura

    Jamás pensé que una caja tan bonita fuera tan preciosa por dentro….
    Un día más, gracias.

  8. Rosa de Asumendi Aleman

    Cristina, Chris, Lara y Laura, muchas gracias y encantada de conoceros

  9. Ana Sáez

    Todo un lujo……..y un placer

  10. arturo

    Maravillosa y exacta descripción de rosa. Yo tengo la enorme suerte de conocerla en persona y es tal cual la define Jesus. Besinos rosa

  11. marian

    eres y seras único,sabes que soy muy sincera y muy fea también,mil besos!!!

  12. José Ferraz

    Muy bonito “un himno a tu hermana” …muy ternos…

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