La cultura no satura | Lo que queda del dia

La cultura no satura

¡Hola, amiguit@s!

 

Yo no soy un ser muy cultural que digamos.

 

No visito una exposición de pintura así me regalen el cuadro más grande y me obsequien con cerveza helada ilimitada y ganchitos al queso con olor a culo, como picoteo.

No asisto a conferencias porque prefiero llamar a mis amigos de Polonia, de Bélgica y de otras partes del mundo y hacerlo desde el teléfono de mi casa, tumbado en mi sofá. ¿O no son eso las conferencias? (Pues yo recuerdo hace muchos años escuchar a mi madre decirme: ¡Cuelga ya, que es conferencia! ¿O son las peras? ¡Ay, joder! Tantas cosas para un mismo nombre acaban con la seguridad de uno…).

No voy al teatro porque los precios son para gente que no padece del corazón y aguanta impresiones desagradables. Además, la cartelera tampoco es que eche humo, francamente. ¡Puto IVA!.

Lo de leer, ya sabéis que no es lo mío. Ni lo mío ni lo de Vicky Beckham, os recuerdo.

Y en cuanto al cine, salvo mis propias pelis (¡cretino, que has hecho una!) ya no voy. Por pereza, por falta de tiempo y porque con esos precios, no me sale del nacle. Y comprometerme los días del espectador me da una pereza que me muero, porque supedito mi vida a algo que -aunque me haga disfrutar- puedo hacer plácidamente desde mi casa unos pocos meses después. ¡Y fumando, que es de las cosas que más disfruto cuando veo una buena peli! Bueno, para que os hagáis una idea, la ultima peli que fui a ver en cine fue la de…  ¡Si, hombre! Esa de… Que salía aquella actriz que… ¡Ay! ¡La que se llevó el Oscar! ¿Veis? Que no me acuerdo, que hace ya mucho tiempo…

 

Pues eso. Que ya hasta ni compro la revista “Fotogramas”, la cual llevaba comprando alrededor de treinta años. ¡Qué desastre!

¿Me avergüenzo? Bueno, es que ni me lo planteo. Me lo planteo ahora que os lo estoy confesando. Y todavía no tengo la respuesta.

Aunque esta semana, comenzó siendo muy cultural. Os cuento…

 

Ya os he hablado de Claudia, Clau, mi compañera de trabajo todoterreno. Ella, -además de dar el callo en “El almacén de atrezzo”- como es licenciada en Bellas Artes, todos los martes y los jueves da clases de pintura en una asociación femenina llamada “Nosotras mismas”, situada en Chamberí, un estupendo barrio de Madrid.

Alli, día tras día enseña técnicas curiosas (pigmentos y yemas de huevo, tinta y lejía) a las señoras que pertenecen a dicha asociación con el fin de que ellas las utilicen para plasmar en lienzos todo lo que sientan. ¡O lo que Clau diga que sientan! No es nadie mi Clau…

Pues el caso es que el lunes, se exhibían todos los trabajos que habían realizado a lo largo de todo el año. Entre nosotros, la idea de ir a ver los resultados pictóricos de un grupo de señoras a quienes no conozco, se me hacia un poco cuesta arriba, francamente. Y la excusa de “no puedo. Tengo a mi madre en lejía y no puedo salir que se me quema”, ya la he usado en muchas ocasiones. Con gran éxito, por cierto.

Así que, me dije: “si Clau va a ir a oírte cantar el próximo lunes, haz tú ahora un esfuercito. Que seguro que hay cerveza…”

¡¡¡Y la había!!! Mahou, para ser exactos. Y fresquita. Bueno, no había ganchitos con olor a culo sucio pero había patatas fritas. Vaaaale, lo comprendo.

¿Pero sabéis lo que sí había? Un grupo de SEÑORAS que un día pensaron que tenían talento. Y no se equivocaron, porque habían hecho verdaderas obritas de arte. Y digo obritas no porque no sean buenas sino porque no eran grandes. Yo creo, y así se lo hice saber a muchas de ellas, que lo más grande que había allí eran ellas. Porque en muchas de esas pinturas había experiencia vital, alegrías, tristezas, problemas, enfados,… Pero, sobre todo, había ganas de crear.

Después de la exposición, me fui a tomar una cañita con parte del grupo y les di mi opinión sobre algunos de sus cuadros y sobre lo que me habían parecido. Y les avisé: “No soy un entendido en arte, pero sé lo que me gusta cuando lo veo”.

Porque tampoco soy director de cine y adoro muchas pelis. Ni diseñador de moda y me gusta Cocó Chanel. Ni escritor, y me fascina “Cien años de soledad”.

Así que no sé si me gustaron más sus cuadros o sus caras de sorpresa cuando les conté lo que pensaba sobre lo que acababa de ver.

Algunas actuaron con esa actitud de vergüenza de: “bah, pero si tengo la casa llena y me valen para calzar las mesas cojas. ¿Vender yo? ¡Vamos, anda! Eso ni regalao… ¿Para qué me sirven?

¡No, señoras mías! Les sirven para mostrarse ustedes mismas y para mostrarnos a un grupo -reducido o grande, eso es irrelevante- de personas toda la sensibilidad que ustedes llevan dentro.  Y para enseñarnos lo que hacen ustedes en sus vidas. Y, lo que es más importante, lo que ha hecho la vida con ustedes.

Así que, dejen de calzar mesas y de amontonar cuadros en la habitación del niño que hace ya años que se fue porque se casó, y cuéntennos su vida. Porque dentro de esos lienzos, hay partes de ustedes. Y hay todavía muchos lienzos que pintar. ¡Muchos!

Y yo no me conformo con que ustedes me lo cuenten, como algunas hicieron el otro día (¡me las comía!). Yo quiero volver a verlo. Y quiero volver a verlas.

Y, ¡qué coño!, quiero que me regalen un cuadro suyo. Para adornar su suelo, prefiero que adorne mis paredes.

Así que, muchas gracias Clau. Por llevarme a lugares interesantes donde, además, hay cerveza.

Gracias a Alicia, Asun, Itziar, Lola y Susana (y os pongo por orden alfabético, que las mujeres sois muy suspicaces) por compartir lienzos de vuestras vidas con nosotros.

Gracias, incluso, a las que no vinieron posteriormente a las cañas.

Y gracias por recordarme que -algunas veces- hay que salir de casa para poder ver cosas que merecen la pena. ¡Y esta, realmente mereció la pena!

Y no lo digo por la cerveza…

8 Comentarios

  1. Cristina Alises

    ¡Ojalá algún día alguien hable así de mi!. Siempre me haces reír, me asombras, me entretienes, pero hoy, hoy me has emocionado. Gracias. Mil besos!

  2. Ana Sáez

    Y tú das las gracias????? Gracias te las doy yo por poner una sonrisa en mi cara todas las semanas y por compartir tus cosas con tod@s (mira q me gusta a mi lo d la arroba esta). Mil gracias Jesús!!!!!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Pues sí, Ana. Y te las doy a ti. Por leer, por compartir, por opinar, por participar,…
      ¿Te parece poco?
      Gracias a ti. Y besazos.

  3. Ana

    Eso me va a pasar a mi el lunes, que salgo de casa y merece la pena porque voy a verte a ti.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Y tengo una sorpresa preparada para todos vosotros. Pero tenéis que esperar al lunes.
      ¡Qué ilusión me hace que vengas!
      Besazos.

  4. Lola

    Muchas gracias Jesús, por la parte que me toca, solamente por el entusiasmo y ganas que nos muestras, merece la pena seguir trabajado en algo que para nosotras, es como una liberación, entretenimiento, terapia de grupo, divertimento. Nunca hemos aspirado a más (ya está bien), por lo que tus comentarios nos “ruborizán”. Gracias, gracias, gracias, te esperamos en la Asociación con los brazos abiertos.
    Gracias a Claudia, por hacernos sentir que podemos (que mujer más trabajadora) y por haber llevado a gente tan interesante a nuestra vida.
    Mil millones de graciasssss. Besossss

  5. Alicia

    Muchas gracias Jesus, me ha emocionado mucho tu comentario. Muchos besitos y por favor avisa cuando vuelvas a cantar, me gustaria ir a veros.

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