Las más bella condesa descalza del mundo | Ava Gardner

La más bella condesa descalza del mundo

¡Hola, amiguit@s!

El sábado me las prometía muy felices pasando la noche en casa, con mi cenita y mi mantita de vaca que me regaló mi madre y la inestimable compañía de mí mismo (cada día me gusta más estar conmigo. Me siento tan bien…) viendo un programa nuevo de talentos patrios.

Cuando me llamó mi hermana y -entre otras cosas de las que hablamos- me aconsejó que no me perdiera dos documentales que emitían en la 2 de TVE a las 00:00 horas, en el programa “La noche temática”.

Uno de ellos, el primero, sobre su cantante favorito: Frank Sinatra (a quien los dos tuvimos la suerte de ver en directo cuando aterrizó en Madrid por su gira europea) y el otro, de producción francesa, de una de sus cuatro mujeres, concretamente la segunda. Una de las mujeres más bellas y con más personalidad de todas cuantas ha dado el cine en su amplia y aún incompleta historia: AVA GARDNER.

 

El documental se llamaba: “La vida es más bella que el cine”. Y en el caso de la Gardner, no podía tener un título más adecuado.

 

¡Ufff! ¡Qué señora! ¡Qué talento! ¡¡Qué belleza!!

 

Ava Lavinia Gardner nació la Nochebuena de 1922, en Brodgen, Carolina del Norte.

 

Ava (pronúnciese Eiva) contaría posteriormente cómo le había fastidiado nacer en esa fecha tan señalada porque, a la hora de recibir sus regalos, siempre se le juntaba con el de Navidad y eso, siendo una niña, no le dejaba del todo satisfecha. Ella se atrevía a echar la culpa al mismísimo Jesucristo, por haber tenido la “osadía” de nacer el mismo día que ella.

 

Creció feliz junto a sus seis hermanos (era la pequeña) y sus padres, quienes se dedicaban a las plantaciones de tabaco y algodón.

Ya de joven, tras cursar sus estudios de secretariado, cuando visitó en Nueva York a una de sus hermanas casada con un fotógrafo, este creyó conveniente hacerle unas fotos estando -como estaba- impresionado por su enorme belleza.

Pero no sólo le hizo esas fantásticas fotos sino que tuvo la feliz idea de colgarlas en el escaparate del estudio fotográfico que regentaba en la Quinta Avenida.

Y -¡como para no fijarse!- fueron vistas por un caza talentos de la MGM, quien cayó inmediatamente rendido a los pies de esa joven sureña de ojos verdes.

Lo que vino después, ya lo sabéis. O ya lo intuís, si habéis tenido la suerte de disfrutar con alguna de sus películas. Más de cuarenta. Algunas olvidadas y otras olvidables. Porque hasta las más grandes, como Ava, tienen manchas en su curriculum.

 

¿Pero quién no ha disfrutado con cualquiera de sus tres películas basadas en historias de Hemingway: “Forajidos”, “Las nieves del Kilimanjaro” o “Fiesta”?

¿Quién no se ha quedado boquiabierto viéndola en su máximo esplendor de belleza en películas como “La condesa descalza” o en “Pandora y el holandés errante”?

¿Quién no la ha visto enamorarse (lo hizo en la vida real) de Robert Mitchum en la fantástica “Odio y orgullo”?

¿O quién no ha podido apartar los ojos de la pantalla viendo a Ava en dos de sus papeles más destacados? El de “Mogambo” y el de “La noche de la iguana”?. El primero de ellos le proporcionó su única nominación al Oscar como mejor actriz principal. Y por el segundo, consiguió llevarse el premio a la mejor actriz en el festival internacional de cine de San Sebastián, además de sus nominaciones al Globo de Oro y al Bafta.

O “Venus era mujer”, o “Magnolia”, o “55 días en Pekín”,…

 

Podría ser mejor o peor actriz que las demás, si. Pero su enorme belleza no dejaba indiferente a nadie.

 

Como ella dijo de sí misma, literalmente: “No valgo una mierda actuando”.

 

Siempre se tomó su carrera como un simple medio para ganar dinero: “El cine no me ha tratado muy bien que digamos. Por lo tanto, no me siento obligada a reconocerle nada. Si acaso, el aspecto económico que es lo único que me interesa”.

En definitiva, eso significaba para ella ser una estrella: dinero.

Y no sólo lo ganó sino que lo dilapidó. Era generosa y desprendida y le daba la justa importancia al dinero. O sea, ninguna.

 

Fue la única ex mujer de su primer marido, el actor Mickey Rooney, que no le pidió indemnización por su menos de un año de matrimonio.

Matrimonio casi tan breve como el que tuvo con su siguiente marido, el célebre músico y clarinetista Artie Shaw.

Pero fue el tercero y último marido a quien ella consideró como el gran amor de su vida: Frank Sinatra. Una relación plagada de amor, peleas, alcohol y excesos a partes iguales. No sólo fue legalmente su relación más duradera (estuvieron casados seis años) sino que siguieron manteniéndola hasta que la muerte de Ava, el 25 de enero de 1990 en Londres debido a una neumonía, terminó con ella.

 

La Gardner, quien hacía años que se había fundido su fortuna, estuvo recibiendo miles y miles de dólares que Sinatra le enviaba puntualmente, a pesar de que éste ya había rehecho su vida.

Pero ella seguía amándole y continuaba escuchando en su casa y en soledad sus discos…

 

Era tan poco el respeto que le imponía su profesión que, en uno de sus múltiples arrebatos vitales, decidió abandonarlo todo y trasladarse a vivir a Madrid, con el fin de establecerse en nuestro país. Y aquí se reencontró con Ernest Hemingway, quien le presentó al hombre de quien dijo: “Supe con absoluta certeza que era para mí. Yo era su chica y él mi hombre. Era así de sencillo. Éramos buenos amigos, además de buenos amantes, y no nos exigíamos demasiado el uno del otro”. Ese hombre era el torero Luis Miguel Dominguín, papaíto de los Bosé.

 

Ava era aficionada al flamenco y a los toros. Amaba España casi tanto como amó a Sinatra: “Adoro España. Es un país salvaje y genuino. Y sus colores son estupendos y se adaptan muy bien a mi temperamento, un poco dramático y sanguíneo”.

 

Sufrió de un cáncer de útero por el que tuvo que someterse a una histerectomía.

 

Hay tanto y tanto que contar acerca de esta fabulosa mujer que supo vivir la vida como ninguna otra mega estrella de Hollywood, que os recomiendo que echéis un vistazo a cualquiera de las múltiples biografías que sobre ella se han publicado: “Ava, con su propia voz” o la española “Beberse la vida, Ava Gardner en España”.

Por cierto, ¿no os parece un título maravilloso? ¡¡¡Beberse la vida!!!

 

A mí, que disfruté enormemente con el documental del sábado, me llamó la atención saber que tengo dos cosas muy importantes en común con Ava. Y son las dos frases, dichas por ella, que abrían y cerraban el documental.

La primera de ellas: “Nunca soy más feliz que cuando no hago nada”. ¡Cómo la entiendo!

Y la segunda: “La verdad, siempre he estado contenta de vivir y lo he pasado en grande”. Sin comentarios.

 

Lo dicho: beberse la vida…

 

Como la mayor parte de las veces que os he hablado de alguna de mis actrices favoritas, voy a repetiros algunas de las frases dichas por Ava a lo largo de su extensa y exitosa carrera:

 

– “Cada vez me resulta más difícil divertirme. Y cuando ya no consiga ni aburrirme, será el fin”.

– “En el fondo, soy bastante superficial”.

– “Deben ser mis genes de campesina los que me mantienen fuerte y saludable. No importan los esfuerzos que hago por auto destruirme, me las arreglo para sobrevivir”.

– “En cierto modo, llegué a odiar mi belleza muy a menudo. Ahora que el tiempo se la ha llevado, casi me proporciona un alivio”.

– “Frank Sinatra tenía algo en su voz que sólo he oído en otras dos personas: Judy Garland y María Callas. Una calidad que me lleva a desear llorar de felicidad, como un atardecer hermoso o un coro de niños cantando villancicos”.

– “Hay en Frank Sinatra siete kilos de hombre y cuarenta y tres de pene”.

– “La idea de la muerte ha sido una constante en mi vida. No por miedo sino por el temor a morir sola”.

– “Llega un momento en el que te enfrentas al hecho de que te has convertido en un viejo putón”.

– “Si los actores y actrices no se estuviesen besando continuamente ante la cámara, se tirarían al cuello para morderse”.

– “Se necesita talento para vivir de noche y esa es la única habilidad que siempre he estado convencida de poseer”.

– “Tengo muchas ideas fijas y a veces pienso que estoy loca”.

– “Si hubiese tenido un hijo (Ava sufrió un aborto voluntario en su matrimonio con Frank), al menos tendría una persona a la que amar, sin temor a separaciones o fracasos. Pero tengo que conformarme con mis sobrinos”.

– “Si tuviese que volver a vivir mi vida, la viviría exactamente igual. Tal vez un par de cambios aquí y allá pero nada en especial”.

 

Y podría seguir, y seguir, y seguir,…

¡Qué delicia y qué gran mujer!

Cómo le agradezco a mi hermana Rosa el que estuviera tan acertada avisándome de que el sábado, el talento no estaba en Tele 5, no. Estaba en la 2, en “La vida es más bella que el cine”.

Estaba con Ava Gardner…

11 Comentarios

  1. Cristina Alises

    “El animal más bello del mundo” Me ha encantado, gracias! Besos.

  2. Maria Antonia

    Las frases de Ava Gardner son fantasticas, como ella, profundas , brutales y superficiales otras, me encanta y me da envidia lo de ” beberse la vida ” significa lo mucho que la disfruto. Olè por ella y por tí, por hacernos conocerla un poco mejor. Un besito y muchos achuchones guapo !

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¡Y olé por ti, María Antonia! Por estar siempre al pie del cañón.
      Qué bonito beberse la vida, ¿verdad? No todos podemos decirlo…
      Besazos y achuchones para ti. Y a mogollón.

  3. María Alcocer

    Genial

  4. elena

    Muchas gracias Jesús, has despertado mi curiosidad y he visto el documental.Una mujer libre, además de bellísima. Gracias, gracias.

  5. Arturo

    Maravillosa belleza!! Siempre recordaré esa tarde viendo contigo la condesa descalza!!! No nos cansábamos de decir lo guapísima que era

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Es espectacular, si. ¡Ay, Altu! Qué sesiones aquellas… “Sonrisas y lagrimas”, “Siete novias para siete hermanos”, “Dora exploradora”,…

  6. jose ferraz

    mi actriz favorita

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