Lo que el viento se llevó | Lo que queda del día | Blog Jesús de Asumendi

Lo que el viento se llevó

¡Hola, amiguit@s!

Se ha ido. Se fue con el frío y con el viento. Y se ha despedido sólo hasta el año que viene, porque amenaza con volver.
La Navidad ha terminado y, de paso, se ha llevado el 2016 con ella, como si fuera un tsunami.
¡Oye, y en tan sólo doce campanadas! ¡Qué fuerza!

Este año he disfrutado de mi familia y mi tiempo como un verdadero enano. Si por algo me gustan estas fiestas es precisamente por eso, por mi familia. No concibo la Navidad sin los míos. Bueno, ni yo ni nadie con un mínimo de espíritu navideño.

Por eso nos enternecen tanto esos anuncios publicitarios de televisión que nos cuentan en veinte segundos los regresos inesperados de hijos, padres, hermanos y otros miembros de una gran familia, mientras la mascota de turno de la casa mueve su rabo desesperadamente celebrando así, con todos los miembros de esa numerosa familia, la aparición estelar de ese pariente a quien no se espera.

Y hasta nos sabemos las canciones de esos anuncios. Porque año tras año la historia se repite y lo que cambian son los actores, pero los papeles que interpreten son los mismos. Y el argumento, idéntico.

Aunque de vez en cuando a algún creativo publicitario se le ocurra innovar con frases altisonantes en forma de berrido del tipo: “¡Faltan sillas!”. ¡Qué horror!
¡Ay, esas cuerdas vocales de algunas abuelas!  No terminan nunca de desgañitarse…

Este año he tenido muchos y muy buenos regalos, como viene siendo habitual en mi casa.

Un nuevo IPad, cepillo dental eléctrico (como el de la Chakira, en 3D), cremas, colonia, calcetines (son el highlight de los obsequios en cualquier ceremonia navideña de entrega de presentes que se precie), bufanda, jersey, camisa… Vamos, que me he venido cuajaíto.

Las ceremonias de entrega de regalos en mi casa son como las de los Óscar. Duran y duran y duran… Yo tengo parte de culpa porque por muy insignificante que sean algunos de los regalos que yo hago, me da por envolverlos. Así hice, por ejemplo con la lata de serranos jalapeños marca “La Costeña” que le endiñé a mi hermana como regalo de apertura de la ceremonia. ¡La pobre! Pensaba que era una vela… ¡Pero si envuelvo hasta los tubitos de colonia que me regalan cada vez que les compro un perfume! Me encantan sus caras.

Y así puedo ir “in creciendo”…

También viene siendo habitual en Navidad que gente con la que no tienes ningún trato en todo el año te llene la memoria del móvil con felicitaciones. Bien con una frase de las que hacen época o bien con algún vídeo de música tan bonita como el mensaje. Algunos, los más atrevidos, te envían vídeos con muchachos ligeritos de ropa con gorrito de Papá Noel y una frasecita pícara, muy pícara. O con exuberantes muchachas vestidas con un mini traje de Mamá Noel, pero con las tetas del tamaño de la barriga del verdadero Santa Claus. ¡Qué feo, qué feo, qué feo! Las dos cosas, ¿eh? Que aquí no hago distinciones de sexo…

Bueno, al menos estas fiestas sirven para que la gente se acuerde de ti y lave sus conciencias.

Mi querido amigo Arturo solía enviar unas trescientas tarjetas de felicitación todos los años hasta que se hartó de que únicamente contestaran tres. Parece que ese 1% fue el punto de inflexión… ¡Joder! Claro, ha reducido. No me extraña…

¡Ay! He tenido cesta de Navidad. Bueno, cestita. Pero me ha hecho muchísima ilusión. Para ser el primer año, mi jefa se ha portado. Hacía mucho que no me regalaban nada en el trabajo. No porque me haya tirado dos años sin trabajar, no. Es que, por ejemplo, la cesta que nos daban cuando trabajaba en el AVE, se la llevó el viento inexplicablemente. Y digo inexplicablemente porque no se nos dio explicación alguna. Debimos portarnos mal. Muy mal.

Me ha encantado descubrir cómo mi sobrino está cada día más guapo, más maduro, más divertido (tiene la retranca marca De Asumendi) y más generoso. Mola el trabajo que está haciendo mi hermana. Y mola él.

Me ha encantado descubrir que mi madre está muy bien. Aunque ella se empeñe en demostrarnos siempre lo contrario. Si ella, mientras le funcionen sus auriculares “Sennheiser” de ultimísima generación, es completamente feliz. Feliz y aislada del mundanal ruido. Con su diversidad de programación televisiva tiene suficiente.

Mi hermana y mi sobri se han hecho miembros de honor de la junta directiva del club de fans de los creadores de los “Sennheiser”. Sin sus auriculares de ultimísima generación los dos estarían completamente aturdidos y deambularían por la casa cantando aquello de “Yo soy la viudita del Conde Laurel”. Intuyo que con camisa de fuerza…

Y me ha encantado descubrir más de mi hermana…  Es única. Cada día siento más admiración por ella. ¿Por qué? ¡Por todo! Además, sé que este año va a ser el despegue de sus “Cajas de sueños”. Espero que me retire…

Os he echado de menos a todos. Quiero volver a ofreceros nuevas historias que podáis disfrutar. Algunas serán mejores, otras peores. Pero procuraré no faltar a mi cita de los lunes.

Se fue la Navidad, amiguit@s. Y se llevó con ella todo lo bueno y lo malo del pasado año. El 2017 viene pegando fuerte. ¡Por optimismo que no sea!

No tengo propósitos para este nuevo año.

¿Dejar de fumar? Ni de coña.

¿Adelgazar? Tampoco, si me siento estupendamente bien y ya he perdido todo lo que gané en mis casi dos años sabáticos.

¿Aprender un nuevo idioma? ¿Pa qué? Si a veces no me entienden ni en castellano.

¿Hacer ejercicio? Bueno, el espiritual no me vendría mal…

¿Encontrar trabajo? No es un propósito. Es una obligación y un derecho. Además, no depende de mí. ¡Capullos!

¿Será bueno comenzar el año sin propósitos?. Os lo iré contando.

¡Ah! Se me olvidaba. ¡Quiero enamorarme ya! Me han dicho que se está muy bien enamorao…

No sé qué le queda al viento por llevarse aunque, “francamente, queridos, me importa un bledo”.

Ahora llega el momento de traer. Ahora es época de recogida. Ahora está aquí y ha venido para quedarse todo el año.

Ya estás aquí, 2017. Te esperábamos. Siéntete como en tu casa…

9 Comentarios

  1. Pues no te han mentido en lo de que se está bien “enamorao” así que ánimo!!. Feliz regreso y que los hados te sean muy propicios este año!!!

  2. Cristina Alises

    Feliz Año, guapetón! Te he echado mucho de menos.
    Lo de empezar el año sin propósitos es fantástico: no terminarás frustrado por no haberlos conseguido. A mi me funciona.
    Lo de enamorarte: todo llega a su debido momento.
    Lo de los auriculares: el mejor invento de la historia. Mi matrimonio se fortalece día a día si no tengo que aguantar berridos televisivos.
    Tu hermana: me parece maravilloso lo que hace con las cajas. Y si se parece a tí, maravillosa y punto.
    Besos.

    • Rosa de Asumendi Aleman

      Sé que eres una fiel seguidora de mis Cajas de sueños, así me lo demuestras compartiendo todo lo que hago. Muchas gracias, Cris. Besos

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Feliz para ti, preciosa.
      Yo a ti también, Cristina.
      Tienes razón en lo de los propósitos. Podré frustrarme con otras cosas pero no por no haber cumplida nada que ya no pensaba cumplir.
      A mi hermana le va a encantar tu comentario… Bueno, ya le ha encantado.
      Besazo inmenso, Cristina.

  3. Maria Antonia

    Que navidades tan guapas, con tu familia, con los regalitos y regalazos, a mi tambien me gusta envolverlo todo, y si puede ser en plan despiste, mejor, como tu los jalapeños a Rosa, me imagino las risas …. que bueno ! Este año deseo que te vaya de lujo y que te enamores hasta las trancas, correspondido, claro ! Un beso enorme guapisimo, este año mi unico proposito es dartelo en vivo y en directo, ojala se cumpla 😉

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      La verdad es que han sido muy bonitas, cielo.
      Yo también te deseo lo mismo. Bueno, un poquito menos que tú a mí. Que tú de amor ya vas surtidita…
      Os iré contando mis andanzas laborales, sentimentales y vitales.
      Besazo inmenso para ti. Creo que dentro de nada te daré buenas que harán que nos podamos dar ese beso en vivo y en directo. Prefiero no avanzar nada, por si se tuerce…

  4. Niki

    Panos y yo te deseamos Feliz Año Nuevo, Jesús! Te acordamos mucho de ti, ya que conocer a ti el verano ha sido nuestra experiencia más destacable y encantadora del año pasado. Eso sí. No utilizo facebook pero si tuviera tu correo electrónico me comunicaría más a menudo contigo.No sé si puedes darmelo por aquí. Bueno, con o sin propósitos, te deseamos que este año sea el mejor de tu vida! Y cómo dice Márquez: Las mejores cosas suceden cuando menos las esperas. Un abrazo fuerte

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto:

Si continuas utilizando este sitio, aceptas el uso de las cookies. Más información

Las opciones de cookie en este sitio web están configuradas para "permitir cookies" para ofrecerte una mejor experiéncia de navegación. Si sigues utilizando este sitio web sin cambiar tus opciones o haces clic en "Aceptar" estarás consintiendo las cookies de este sitio.

Cerrar