Mae, el descaro inteligente - Parte I - | Mae West | Lo que queda del dia
Mae West

Mae, el descaro inteligente (Parte I)

¡Hola, amiguit@s!

Con el fin de que no las echéis de menos, hoy ha llegado el momento de una de mis bellitas.
Posiblemente no sea la mejor actriz que ha dado el cine.
Posiblemente muchos de vosotros ni hayáis  oído hablar de ella.
Posiblemente ella sea más merecedora que nadie del termino bellita porque bella, lo que se dice bella, no lo era. O sí. Para gustos colores y la belleza es tan subjetiva…
Entonces, ¿qué demonios hace aquí? ¿Por qué semejante honor?
Pues porque tiene inteligencia e ingenio para exportar. Porque ha sido la actriz más descarada de Hollywood. Y porque (y esto es importante) nos descubrió a uno de los actores más atractivos, elegantes y carismáticos de cuantos nos han presentado los americanos. Y a este sí le conocéis. Se trata de Archibald Alexander Leach.
¡Ah! ¿Qué no sabéis quién es? Bueno, pues entonces comenzad a leer…

Mary Jane West vino al mundo en Bushwick, Brooklyn, Nueva York (EEUU) el 17 de agosto de 1893.
Era hija de John Patrick West, un boxeador de origen irlandés que montó una agencia de detectives privados y que gestionó una cuadra de caballos utilizados para carruajes. Era conocido en su círculo por ser un camorrista nato. ¿Eso vino del boxeo o debido a su carácter violento decidió hacerse boxeador? Huevo/gallina.
Su madre, Tillie Delker, era modelo de corsés.
Mae era la mayor de tres hijos que tuvo el matrimonio. Además de Mary Jane/Mae estaban Mildred Katherine y John Edwin.

Quizá debido a los ambientes en los que se desenvolvían sus padres, Mae se habituó desde pequeña a observar y escuchar a hombres de malos modales, lo cual le ayudó a forjar su carácter descarado y agudizó su mente a la hora de escribir esos diálogos picantes para regocijo del público de clase media que llenaba los teatros en los que ella actuaba.

Fue su madre quien le animó a recibir clases de canto y baile cuando Mae era pequeña. Así que pudo debutar en teatro a la temprana edad de siete años. Esto, además de darle popularidad en los escenarios, le sirvió a Mae para recibir varios premios locales de jóvenes talentos. De manera que a los catorce años ya era popular en los escenarios con el sobrenombre de La Petite Daffy. Todo el mundo hablaba de Baby Vamp, la niña que vestía y se maquillaba como una vampiresa.

Su vida privada nunca ha estado del todo clara, aunque bien es cierto a que todo apunta que en 1911, a la edad de dieciocho años, contrajo matrimonio con Frank Wallace, un actor de vodevil. Matrimonio que ella trató de encubrir durante muchos años hasta que se descubrió el pastel por medio de la prensa dieciséis años después. Apenas llegaron a vivir juntos. Incluso después de la aparición de la noticia en los periódicos, Mae continuó negando su matrimonio hasta que no le quedó más remedio que reconocerlo en un interrogatorio al que fue sometida en el año 1937 por una demanda interpuesta por su “marido”. Demanda en la que éste solicitaba un reparto de bienes conseguidos por la exitosa carrera de Mae y que el juez tuvo a bien desestimar dado que entendió que si la pareja apenas había convivido más que unos meses, el “marido” no había intervenido en absoluto en la fortuna que ella amasó. ¡Y amasó una buena fortuna!

Otras fuentes señalan que Mae contrajo matrimonio en 1914 con un acordeonista: Guido Deiro. Que hicieron juntos giras de espectáculos durante varios años y que se divorciaron en 1920.
Es posible que los años que estuviesen juntos fueron esos, sí. Pero también es probable que no llegasen a casarse oficialmente por no incurrir en bigamia, dado que ella estaría casada -como os he dicho antes- con el actor de vodevil.

¡Ay, los misterios de la vida sentimental de nuestra bellita de hoy!

Sea como fuere, con o sin maridos, su inmenso talento y sus perpetuas ganas de provocación la tuvieron trabajando incesantemente por los teatros, hasta que en 1927 fue detenida y enviada a la cárcel a pasar diez días. ¿El motivo? Corromper a la juventud con su exitosa obra “Sexo”, una obra sobre una prostituta que ella había protagonizado, producido, dirigido y escrito.
Ella -que de tonta no tenía un pelo y era una empresaria como la copa de un pino- se negó a pagar la multa para así poder ir a presión. Y no por falta de liquidez, no, sino para poder explotar esa noticia con fines

Así que (para descarada ella) se presentó en la puerta de la cárcel en una limousine repleta de rosas, causando sensación entre los periodistas que la esperaban con impaciencia.
Salió dos días antes de lo previsto por buen comportamiento y cuando lo hizo, alardeó de haber vestido con medias de seda dentro de la presión, en vez de hacerlo con la austera ropa de presidiaria.
Por esa entrevista en la que contó esta y muchas más cosas, Mae se embolsó la friolera de mil dólares de la época. Como ella ya sabia, la jugada salió redonda.

¡Genio y figura!

Después de “Sexo”, su siguiente proyecto teatral fue “The Drag”, un montaje alusivo a la homosexualidad. ¡En los años 20!
Ella pensaba haber estrenado en Nueva York pero una asociación local llamada “Sociedad para la supresión del vicio” logró impedir ese estreno. ¿A quién se le ocurre?

Estrenó otras comedias, eso sí. Todas ellas con diálogos veladamente atrevidos, escritos por ella, que le aseguraban publicidad gratuita gracias a la prensa y, como tal, ansias de un público que acudía en masa a los teatros donde ella representaba.

Muchos años después, Mae contó cómo conseguía burlar a la censura. En sus guiones incluía frases muy explícitas de carácter sexual aún sabiendo que serían eliminadas. Pero de esta manera distraía a los censores y lograba colar otras insinuaciones igual de picantes (o más) aunque disimuladas.

Pero llega el año 1928. Y debido al arrollador éxito de su comedia “Diamond Lil”, es tentada para formar parte de la industria del cine. Ficha por la Paramount y gracias a una recaudación millonaria de su primera película (más de dos millones de dólares en tres meses), consiguió salvar a la productora de la bancarrota.

Su papel era un papel secundario, el protagonismo absoluto de la película recayó en el actor George Raft. Pero Mae pidió que le permitieran reescribir sus diálogos y con ellos logró eclipsar al resto del reparto. Hasta el protagonista declaró: “Nos ha robado todas las escenas. Ha robado todo menos las cámaras”.
Y se refería a diálogos como estos:

  • Camarera: ¡Dios mío, qué diamantes!
  • Mae West: Dios no ha tenido nada que ver con ellos, querida.

Ahora lo vemos como una ingenuidad, ¿no?

Mae ya rondaba los cuarenta, una edad demasiado avanzada para una estrella debutante. Así que obviamente no interpretaba a jovencitas ingenuas sino a mujeres liberadas y ampliamente experimentadas.

Además, el físico no acompañaba en absoluto. No era una mujer de facciones bellas. Como ya os he dicho al principio, era bellita. Mae era una mujer rotundamente curvilínea y apenas media 1’50 cm. de estatura. Con estas premisas, decidió sacarse partido: se tiñó el pelo de rubio platino, lucia ropa extremadamente ceñida, realzaba sus ojos de pitañosa con unas largas pestañas postizas y calzaba zapatos de tacón de quince centímetros, los cuales le hacían caminar de una manera característica. ¿Verdad, Luchy? ¡Anda que no nos hemos reído con los andares de Mae!

Con el fin de ser siempre el centro de atención en sus películas, se rodeaba de hombres y así evitaba la presencia de otras actrices que pudieran hacerle sombra.

Aunque en su vida pública era una mujer irónica y descarada, en la privada era discreta y familiar. No bebía alcohol ni fumaba. Tampoco se prodigaba mucho en las fiestas que se organizaban.
Y cuando ya estaba instalada y establecida en la meca del cine, se llevó con ella a su padre y a sus dos hermanos menores, dándoles empleos y toda una suerte de comodidades.
Lamentablemente, su madre había fallecido en 1930.

Mae llegó a ser escenógrafa y guionista de sus películas. Además, se permitía el lujo de elegir a sus compañeros de reparto, privilegio que los estudios rara vez daban a sus actrices. Pero Mae era distinta. Mae era sinónimo de taquillazo y de éxito asegurado.

Había adaptado su “Diamond Lil” (la exitosa comedia por la que comenzó a hacer cine) para ser rodada como película. La película iba a titularse “She done him wrong”. Se encontraba buscando a algún nuevo actor con quien compartir escenas cuando, aburrida, miró a la calle por una ventana y vio caminar a un joven apuesto, alto, elegante, muy bien parecido.

  • Mae West: ¿Quién es ese tipo?
  • Un agente: Emmmm… es un principiante, Grant. Se llama Cary Grant. Va a participar en el rodaje de Madame Butterfly.
  • Mae West: Me da igual que haga de Madame Butterfly o de Blancanieves. Si sabe hablar, le quiero en mi película.

La película, en España se tituló “Lady Lou”.

El actor, ya os lo he dicho: Cary Grant.

No me extraña nada que mi hermana sienta una admiración especial por esta actriz…

(Continuará…)

4 Comentarios

  1. Cristina Alises

    La belleza adopta muchas formas, la belleza de Mae residía sobre todo en su mente aunque, como tú tan bien has dicho, para gustos los colores. Por eso tú eres mi “bellito” particular, pero no uno cualquiera, no. Tú eres un bellito reversible. Tan bello por fuera como por dentro! Mil besos!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Cris, me sonrojas con tus palabras. Te tengo que adorar.
      Tú sí que eres bella, se mire por donde se mire.
      Besazos.

  2. Maria Antonia

    Poco la he visto, pero me gusta por lo fuerte y segura que era, eso en su epoca no era muy comun. Y libre, muy libre ! Que dificil en su epoca para una mujer y que bien esquivaba la censura, solo.por eso ya se merecia el honor de salir en tu seccion. Besazos guapo ! Y a ver que pasa hoy en ” pasapalabra ” que estoy atacada !!!!!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Era una fuera de serie, una tía de fábula. Luchadora hasta el final. Ingeniosa y muy descarada. Y con ese punto vulnerable y muy familiar. Una mezcla enorme para una mujer tan pequeña.
      Besazos para ti, guapa.

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