Mi Sobrino Preferido | Lo que queda del dia

Mi sobrino preferido

¡Hola, amiguit@s!

Javier, el único vástago de mi única hermana, sigue ingresado en el hospital.
Lo que parecía un dolor muscular producido por sus múltiples entrenamientos de fútbol (según el diagnóstico de la doctora que le atendió por primera vez cuando comenzó con su malestar) se ha convertido en algo un poquito más serio.
Yo, por si acaso, ya le tengo dicho que el deporte no puede ser bueno. Pero él, erre que erre: terco como esta rama de los De Asumendi.

Cuando Rosa vino a verme el martes de hace dos semanas con la intención de pasar unos días juntos y disfrutar de una buena sesión de ceremonia de los Oscar, no se imaginaba que nuestros planes (muchos y muy variados) se iban a ver truncados porque mi sobrino decidiese -el día siguiente de la llegada de mi hermana a Madrid- hacer una visita a las urgencias del hospital de San Juan. ¡Y qué bien hizo!

Su dolor, supuestamente producido por ser tan futbolero, se había convertido en un sufrimiento insoportable. Así que, decidió llamar a su amigo del alma (¡Gracias, Robin! Te has portado de miedo) y ambos se cogieron el autobús y se encaminaron hacia el hospital.

Alli pasaron los dos más de siete horas en un festival del humor sin parangón. Que supongo yo que por ese motivo le llaman “urgencias”. Porque salvo que vayas ya con una buena dosis de puñaladas traperas y desangrándote vivo, la espera se convierte en “La historia interminable”, de Michael Ende. Se debería llamar “¿Urgencias?, depende…”

Tras esa cantidad de horas en las que le tuvieron de un lado para otro, vía va y vía viene, ahora te toco, ahora me piro, ahora vengo y te exploro otro poquito, ahora no te digo ni mú, ahora que te has dormido te despierto, ahora te vuelvo a preguntar lo mismo por enésima vez, ahora te ignoro,… mi sobrino, que los tiene como el caballo de Espartero (otro punto en común con esta rama de los De Asumendi), se pidió su alta voluntaria y se volvió a casa en taxi, como un señor.
¿Mi madre? Negra. ¿Mi hermana? Más negra aún. ¿Yo? Bronca al canto, en mi línea. (Hay que ver qué inoportunito soy para echar las broncas, oye).
Pero ahora, en frío, puedo llegar a entender su cabreo y su desesperación. Y su espantada.
Aunque no debió marcharse del hospital porque en casa pasó una noche de perros, sin apenas poder moverse y muerto de los dolores, cada vez más intensos.
Y cuando amaneció, ya no pudo siquiera volver a coger el bus para ir a “¿Urgencias?, depende…”. Ya se lo llevaron en ambulancia. Bueno, a él y a Robin, su colega.

Después de otras tantas horas, tantas como ocho, de estar de un lado para otro, vía va y vía viene, ahora te toco, ahora me piro, ahora vengo y te exploro otro poquito (¡oye, ni Roald Amundsen, joder!), ahora no te digo ni mú, ahora que te has dormido te despierto, ahora te vuelvo a preguntar lo mismo por enésima vez, ahora te ignoro… (¿Os suena?) por fin le diagnostican: APENDICITIS GANGRENOSA.
Y por cierto, este mamoneo medico de voy, vengo y con tu culo me entretengo, ¿es el protocolo a seguir o el día de la marmota?

Son ya las once de la noche y va a ser operado de urgencia en “¿Urgencias?, depende…”.

Adiós, querida hermana. Otros Oscar serán. Tus obligaciones como madre te reclaman…

Bueno, todo fue bien. Al menos, aparentemente.

Javier es un tío fuerte y deportista y se recupera estupendamente. Había sido tan intenso el dolor de los dos días previos que el cortecito de cinco centímetros en el abdomen le pareció igual que un arañazo de cualquiera de sus dos gatas: Leovegilda y Hermenegilda, las felinas Hermanas Gilda.
(Sí, amiguit@s. Las gatas de mi familia se llaman así. Cosas de mi hermana…)

Pero todo era demasiado bonito para ser verdad. Así que, el cirujano que le operó, a quien le han otorgado -en dura pugna con otros compañeros- el título de “Mister Simpatía 2016 y años venideros rozando la posteridad”, viene a hacer su ronda diaria y le comenta a mi hermana que no le van a dar el alta porque el muchacho tiene “colecciones”. Literal.
Rosa, que ya os he dicho que es muy de leer, se pregunta: ¿De RBA Editores? ¿De Planeta Agostini? ¿Son quincenales? ¿Semanales? ¿Y a cómo cuestan, oiga? ¿Me las dejarían en cómodos plazos? ¡Estoy desempleada a la par que horrorizada!

Las dichosas colecciones no son ni más ni menos que infección. O sea, pus. Os lo digo para que cuando se os infecte -por ejemplo- un padrastro y se os ponga el dedo como a ET, no digáis nunca lo de: “lo tengo infectado, tengo pus”.

– “¿Qué te ha pasado en el dedo, tia? Tengo en casa vibradores más finos que tu pulgar, tía”.
– “Jo, tía? ¡Qué burra eres! Que tengo colecciones, tía”.

¿Pus? ¡Qué paletada, por Dios! Ahora se llama “Colección”. Colecciones animadas de ayer, de hoy y de siempre. ¡¡Que tiene huevos la cosa!! Cuanta gilipollez para tantos años de carrera.

Mi sobrino, que habla con un enfermero, le explica que no le dan el alta hasta que no le extraigan todo el pus que tiene ahí dentro.
El enfermero, que no le entiende muy bien, le hace repetir.
Mi sobrino, vuelve a la carga con la extracción del pus.
Y el enfermero, que parece que ya se centra, le contesta: “¡Ah! La pus. Que te tienen que extraer la pus, claro”.

Y aquí la pus. Y aquí la páncreas. Y aquí la útero. Y aquí el amígdala. Y aquí el vena. Ya tenemos a toda la pandilla de la barriada. Este último, el vena, un poquito amariconao. Parece que en todas las pandis tiene que haber uno..
¡Ay, par favar! Pus es masculino. El femenino es “La pusa”, y es una convicta altamente peligrosa que cumple condena en una de las cárceles de mujeres del país. No debo deciros cuál porque tiene restringidas las visitas y no conviene alterarla… Insisto: muy peligrosa.

La realidad es que, sea del género que sea, el pus (o las colecciones) ha obligado a mi sobrino a permanecer ya diez días en el hospital. No recibe visitas (como “La Pusa”) salvo a su madre y a su amigo Robin.

Y cuando no disfruta de sus dos únicas visitas, cuenta con la inestimable compañía de los pies de su compañero de habitación en el hospital. Mi hermana me ha dicho que esos pies tienen vida propia. Y que con su inmenso e intenso aroma a croqueta de roquefort al cabrales, hacen de la estancia un lugar agradable y apacible en el que verdaderamente merece la pena estar. Y siempre te sientes con la habitación como llena.
En el aspecto olfativo, mi sobri saca la vena De Asumendi de nuevo.

Rosa, que es madre previsora, le ha retirado de la habitación todos los objetos punzantes e incluso ha hablado con el personal del hospital para que no le lleven cuchillos con las comidas y de este modo evitar tentaciones de homicidio premeditado con alevosía podal.
Pero que mi sobri está atufado, lo saben los negros. Pobrecito, así cae por las noches, como mosca.
Creo que hasta tiene pesadillas y sueña con que al otro muchacho le tienen que amputar los pies. Así que, mientras duerme, sonríe…

Bueno, esperemos que hoy o mañana le den el alta definitiva y vuelva a casa con su abuela, con su madre, con sus felinas hermanas Gilda, con su colega Robin y con sus colecciones. Pero no de pus, no. De juegos de la Nintendo, que le entretienen mucho más.

Amiguit@s, aquí tenéis al feo de Javier, mi sobrino preferido.

Si en algo se parece a mí, y eso me alegra mucho, es en que es un buen tipo.

Aunque ahora que lo pienso, en belleza también tiene ese toque de esta rama de los De Asumendi, ¿no?

19 Comentarios

  1. Cristina Alises

    Puedes presumir de sobrino. Y él de tío ;-). Que se mejore pronto! Besos.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¡Ay, Cristina! Siempre me dices cosas bonitas. Te tengo que adorar.
      Bueno, por eso y porque tú lo vales…
      Seguro que le dan el alta en breve. Gravias, cielo.
      Besazos.

  2. Pilar Baceiredo

    Qué guapísimo es tu sobrino, Jesús!! Ojala se recupere pronto! Mucho ánimo para todos!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchas gracias, Pilar. Somos bellezas diferentes…
      Noticias de última hora: le han confirmado el alta para hoy. Está como loco.
      Besazos.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchísimas gracias, Ana.
      A mí me encanta que se parezca a nosotros. Tiene menos retranca pero con el tiempo…
      ¡Mi pobre! A ver si no se le ha quedado el hedor de los quesos impregnado en la piel.
      Pues me alegro, Ana. Hasta con estas cosas hay que rascar la parte divertida, ¿no?

  3. Ana

    De casta le viene al galgo, y tu sobrino ha heredado la de su madre y tío.
    Lo importante es que se mejoré pronto el bello doncel y le den el alta, antes que tenga que seguir ingresado por intoxicación olfativa. Jijiji
    Bueno como siempre me has sacado una sonrisa con tu relato. Un beso

  4. Maria Antonia

    Cuapisimo tu sobrino, pero pobre que mal.lo ha debido pasar ! Me alegro de que su pesadilla cabraliega se haya quedado atras y èl este ya en su casa felizy muy bien acompañado. Tengo que darte la razon en lo de ” urgencias ” debe ser algo ironico porque da tiempo a morirse y antrs llevarse por delante medio hospital de pura desesperacion ! Esta vez, con tu permiso, le voy a mandar el besazo a tu sobrino guapisimo y a ti te dejo los achuchones, pero muy gordos, eso si ! Cuidate mucho guapo ( esto va por tí 😉 )

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      María Antonia, hoy te doy el permiso de cederle el beso a mi sobrino. Pero que no sirva de precedente que lo desheredo, ¿eh?
      Y yo me quedo con los achuchones que molan más.

  5. Fernando

    Estos de la sanidad son la host….es que no dan una….oye!!!!

  6. Esther

    Bellezón de sobrino! !!!!
    Después de tantas idas ,venidas y esperas me alegra un montón que le den el alta y que se recupere en casita con el amor de tantas féminas.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchas gracias, Esther. Espero que no lea nada de esto porque se le va a subir el ego a alturas inalcanzables. Y no mola nada.
      Pero sí, reconozco que es guapo.

  7. JCME

    Espero que se mejore pronto!!!

  8. Emma

    Pobre, que mal lo ha tenido que pasar..ahora a olvidarse de la pesadilla. Oye, que majo Robin.. Que bueno tener a alguien así cerca. Un beso de ánimo para ese bombón de sobrino que tienes. Como siempre, me ha encantado leerte. Otro beso fuerte para tí!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchísimas gracias por todo, Emma. Hablaré con Javier y con Robin y les transmitiré tu mensaje.
      Besos de parte de ellos, seguro. Pero el más grande, de mi parte.

  9. Roberto

    Ya estará recuperado! Espero que les haya puesto una colección de reclamaciones! Sacas punta hasta algo así, eres la leche! jajajaja

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