No tener que decir nunca lo siento | Lo que queda del dia

No tener que decir nunca Lo siento

A los que sabemos amar comprometiéndonos.


“He dejado de soñar. He dejado de fumar.
Ya ni siquiera tengo una historia propia.
Soy feo sin ti. Estoy sucio sin ti, como un huérfano abandonado en su habitación.
Ya no tengo ganas de seguir viviendo mi vida porque mi vida se detiene cuando te vas.
Ya no tengo más vida. Y hasta mi cama se transforma en el andén frío de alguna estación.
Cuando tú te vas estoy enfermo, completamente enfermo.
Como cuando mi madre salía por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo, perfectamente enfermo.
Tú llegas, nunca se sabe cuando.
Te vas y nunca se sabe dónde.
Y dentro de poco hará dos años que llevas sin aparecer.
Como a una roca, como a un pecado, estoy aferrado a ti.
Estoy fatigado y cansado de fingir que soy feliz cuando todos están ahí.
Bebo todas las noches, pero todos los whiskies tienen el mismo sabor para mí.
Y todos los barcos llevan tu bandera.
Ya no sé a dónde ir, estás en todas partes.
Estoy enfermo, completamente enfermo.
Derramé mi sangre sobre tu cuerpo y ahora soy como un pájaro muerto.
Cuando tú estás dormido yo me siento enfermo, perfectamente enfermo.
Me privaste de todas mis canciones y me vaciaste de todas mis palabras.
Sin embargo, yo tenía talento antes de conocer tu piel.
Este amor me está matando y si esto continúa moriré solo, conmigo mismo.
Lo haré cerca de mi radio, como un niño estúpido.
Escuchando mi propia voz, esa voz que cantará:
Estoy enfermo, completamente enfermo.
Como cuando mi madre salía por la noche y me dejaba solo con mi desesperación.
Estoy enfermo. Así es, estoy enfermo.
Tú me privaste de todas mis canciones y me vaciaste de todas mis palabras.
Y ahora tengo el corazón completamente enfermo, cercado de barricadas.
¿Me escuchas? ¡Estoy enfermo!”

(“Je suis malade”, 1973. Serge Lama)

¡Hola, amiguit@s!

Tremendo comienzo para un lunes, ¿no?. Os pido disculpas. Pero ahora sabréis por qué lo hago.

Hace más de cuarenta años que un cantante y compositor llamado Serge Claude Bernard Chauvier, más conocido como Serge Lama, escribió la letra de esta inolvidable y desgarradora canción: “Je suis malade”. Nunca hasta ahora se la había escuchado cantar a él. Para mi, Serge Lama era tan sólo el representante galo en el festival de Eurovision de 1971.

Este tema ya lo había descubierto, aunque por medio de otra gran voz que algunos -la mayoría- conoceréis: Dalida (¿os suena Gigi l’amoroso?).
Dalida fue una cantante egipcia de ascendencia italiana que hizo carrera en Francia y que, al igual que tres de sus grandes amores, terminó suicidándose. Ella lo hizo con una sobredosis de somníferos y dejó la siguiente nota: “La vida me resulta insoportable. Perdonadme”.

Y hace poco que lo redescubrí, aunque esta vez interpretado por la maravillosa voz de otra representante de Eurovisión, aunque por Luxemburgo y en 1988: Lara Fabian.

Creo que, después de la celebración de San Valentín en el día de ayer, hablar del amor me resulta un tema absolutamente apropiado. Aunque harto complicado.

Este -en mi humilde y modesta opinión- pedazo de tema, describe perfectamente el amor. ¿O quizá es el desamor lo que está descrito? Da igual. Para llegar al desamor uno tiene que haber pasado previamente por ese estado que te toca el corazón, y a veces hasta las vísceras: el amor.

Nunca he vivido una historia así y no sé si estoy seguro de querer hacerlo. Aparentemente, es irracional. Pero no por ello deja de ser interesante y, aunque no lo parezca, placentero.
¿Cuántas veces el amor no correspondido nos resulta más enriquecedor y fascinante que aquel que lo es? No cabe duda de que, por lo menos, se vive más intensamente.
¿Sufrimos? Si, mucho.
¿Y qué historia de amor, por sencilla que sea, no tiene un componente de sufrimiento? Ninguna.
Porque si no tuviera ese componente, no seria amor sino amistad.
Y es que cuando uno siente de verdad, no puede evitar sufrir.
Todo un cúmulo de sensaciones conocidas y desconocidas se agolpan, sin apenas espacio, en lo más recóndito de tu corazón. Y esas sensaciones luchan entre ellas por escapar de ahí, por liberarse y posicionarse en tu mente de forma que puedas vivir y desarrollar esa experiencia que, lamentablemente, ya nada va a tener que ver con esa pasión inicial sino que va a comenzar a tornarse en sosiego y tranquilidad.
Es amor también, si. Pero ya es otra clase de amor…

Como le pregunta Marisa Berenson a Liza Minnelli en “Cabaret”: “Esto que yo siento, ¿es amor o un simple capricho de los sentidos?”.

Yo, que -como os dije en mi entrada anterior- tengo la capacidad de enamoramiento de una quinceañera, me planteo muchas veces el por qué de la dificultad para encontrar a esa persona que comience a ser parte esencial en tu vida.
Y mi conclusión es siempre la misma: la maldita cobardía. Por el hecho de no saber, ni poder, ni querer afrontar el compromiso. ¡Compromiso! Una palabra tan sencilla y, sin embargo, de tan difícil significado. Tan difícil que a muchas personas les resulta imposible de llevar a cabo.
Porque la capacidad de amar es innata en nosotros, pero nadie nos enseña a comprometernos.

Y este es el quid de la cuestión.

Quizá por eso sigo soltero y sin compromiso, aunque completamente capaz de afrontarlo. Algunas veces, muy pocas, no he sabido comprometerme. Y la mayor parte de las veces, lamentablemente, he descubierto que la gente ya ni siquiera tiene esa palabra dentro de su vocabulario.

Por eso os pido desde aquí a los solteros y a los que ya tenéis la inmensa suerte de amar y ser amados, que os comprometáis. Porque no hay forma de mantener el amor sin compromiso. Porque cuando nos confiamos de que nuestra situación sentimental está más que solucionada, nuestro corazón deja de bombear y se convierte, sencillamente, en un tubérculo.
Y porque, cuando hay ganas y voluntad de comprometerse, hay un corazón esperando y deseando amar y ser amado a la vuelta de la esquina.
Aunque a veces, la mayoría, no sepamos dónde se encuentra ubicada esa puta esquina…

¡Brindemos porque todos los días del año sean un San Valentín perpétuo!

Hasta el jueves, corazones. (Igartiburu dixit)

NOTA DEL AUTOR: No. No os preocupéis. En este momento no estoy sufriendo sentimentalmente, lo cual no significa que no haya pasado por ese desagradable trance. Es que hoy procedía hablar de amor.
Y de desamor…

11 Comentarios

  1. Tu luchy

    Qué bonita entrada, cariño. Yo me siento comprometida contigo. Que les den.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Bonita tú, en todo caso.
      Pero Luchy, que les den en hilera. Y como diría nuestra querida Sole: con una caña “rajá”.
      Además, teniéndonos el uno al otro ya somos la parejuca ideal…

  2. Maria Antonia

    Ay ! El amor ….. me encanta la cancion ( la busque 😉 ) y me encanta todo el articulo, como siempre, pero te noto triston, nostalgico quizas. Arriba ese animo guapo, ese AMOR comprometido llegara, y te dara lo tuyo y lo de tu prima, un besazo y un abrazo enorme ! Ah ! Todo mi cariño tambien, no es lo mismo pero ….

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Muchas gracias por tus palabras, María Antonia, como siempre.
      ¡No! De verdad que no, no estoy tristón. Ni siquiera harto. Creo que procedía hablar de amor, por San Valentín y porque siempre es bueno hablar de sentimientos.
      Aunque también te digo: si viene alguno a darme lo mío y lo de mi prima, te garantizo que no me cerraré en banda.
      Eso sí, no será comparable al cariño que tú me envías. Que no es lo mismo, no. ¡Es mejor!
      Besazos.
      (Espero que hayas escuchado la versión Lara Fabián. La borda.

  3. Pat

    El compromiso mas sincero y complicado lo adquirimos con nosotros mismos. Sin el, la vida, deja de ser vida, para ser una película dirigida y protagonizada por otros..

    Lamentablemente, cada vez conozco mas gente que vive refugiada en el miedo a todo lo que le rodea.

    Precioso artículo, Jesús!

  4. Pilar

    Preciosa entrada Jesús, el amor es el sentimiento más completo que podemos vivir en todas sus dimensiones, merece la pena vivirlo aunque algunas veces duela, eso es la vida. Un beso.

  5. Pilar

    Me siento totalmente identificada, Jesús! no soy capaz de comprometerme. Yo digo que es que no he encontrado a la “persona”, que ya he sufrido mucho por amor…, que al estar sola he creado mis vicios y mis rarezas… pero quizás (que aún no lo tengo claro :P) es que no soy capaz de comprometerme y busco excusas… que rollo te acabo de soltar… pero bueno, al final lo que cuenta es estar bien y yo estoy genial 😀

  6. Fernando

    Hola. Te a visto en Manhunt y me quedo curioso. Me gusta tus palabras y la carga emotiva de ellas. Te ofrezco un poema de Fernando Pessoa (el seudónimo de Ricardo Reis) que se ocupa de amor y desamores, espacio y tiempo, de todo y nada. espero que te guste. Fernando (soy portugues). Não Sei se é Amor que Tens, ou Amor que Finges

    Não sei se é amor que tens, ou amor que finges,
    O que me dás. Dás-mo. Tanto me basta.
    Já que o não sou por tempo,
    Seja eu jovem por erro.
    Pouco os deuses nos dão, e o pouco é falso.
    Porém, se o dão, falso que seja, a dádiva
    É verdadeira. Aceito,
    Cerro olhos: é bastante.
    Que mais quero?

    Ricardo Reis

  7. jose ferraz

    canção bonita :):)

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