Para todos los gustos | Lo que queda del dia

Para todos los gustos

¡Hola, amiguit@s!

Ahora que llevo casi un par de años voluntariamente en el paro, invierto algunos momentos de mi tiempo libre en pensar en lo que debería hacer para dejar de ser un parásito social. Y de esta manera, aportar mi granito de arena a una sociedad a la que tanto quiero y tanto debo.

(Cuando escribo cosas así, a veces me daría un par de hostias en toda la cara, pero con la mano abierta. ¡Zas! Por gilipollas y mentiroso).

Me refiero a una actividad que no me dé muchos quebraderos de cabeza y que me proporcione el suficiente bienestar como para no tener que dedicarme en breve (se me termina la prestación en tres meses) al maravilloso y respetable mundo de la freiduría. Lo cual, en un momento dado, no me importaría si no fuera por lo mucho que impregna el aceitazo y porque mi insoportable olfato me tendría todo el día renegando de mí mismo. Y entonces, entraría en una dinámica de lucha personal interna que no estoy seguro de poder afrontar.

 

Aún recuerdo cuando a mi amigo Jose Manuel González Lete (otra de las personas más divertidas que conozco), se le ocurrió comentar en una reunión que él, de pequeño, si hubiera podido elegir una profesión para desempeñar cuando fuera mayor, esta sería la de “Bailarina de joyero”.

En realidad, he pensado en ello como una posibilidad, si no fuera porque puedo llegar a tener un poquito de claustrofobia y porque hay determinadas edades a las que el tutú no sienta del todo bien. Además, a mi me gusta la compañía de gente para trabajar, es más entretenido.

Y ahora estoy en ese momento de mi vida en el que comenzar a depilarme las piernas y a maquillarme los ojos como Maya Plisétskaya haciendo la muerte del cisne en el famoso lago, no es la idea que tengo de una profesión que dé pocos quebraderos de cabeza y me aporte bienestar social.

Francamente os lo digo.

 

Y que conste que desde que se lo oí a José Manuel, la idea me ha rondado por la cabeza en múltiples ocasiones.

¡La cabeza! ¡Esa es otra! ¿Con qué pelo me hago yo los moñitos para dar la imagen que requiere el joyero? ¿Cómo me lo recojo? En definitiva, ¿de qué pelo estoy hablando? Si Dios, en términos capilares, no ha sido conmigo todo lo generoso que debería haber sido. ¡Menos mal que me ha otorgado el don de la belleza! (Me acabo de soltar la primera hostia con la mano abierta. Bueno, no la he visto venir).

 

Así que, una vez desechada esta idea, he tenido que resetearme y pensar en otras nuevas profesiones para poder llevar a cabo. En definitiva, tengo ganas de trabajar y mi edad no es ningún obstáculo para aprender y emprender, por mucho que se empeñen las compañías aéreas en demostrarme lo contrario.

 

Y he recurrido a internet que es un pozo sin fondo, busque uno lo que busque. Y he encontrado algunas cosas que, a priori, me han parecido bastante interesantes y llamativas. Algunas más que otras, bien es cierto.

 

La primera de ellas es “INSPECTOR DE TAMPONES”. Es muy sencilla, la verdad. Consiste en comprobar el nivel de absorción del tampón y la resistencia del cordón.

Pero me asaltan las dudas. ¿Cómo compruebo y con qué líquido el tema de la absorción? Y lo del cordón, ¿esto cómo va?. Lo pagan bien pero no sé, no me veo.

Olvidado.

 

Hay otra de las que he visto que me ha parecido muy llamativa a la par que interesante y sensual. La demandan los fabricantes de desodorantes. Se trata de “INSPECTOR DE OLOR DE AXILAS”. Esta es muy fina, muy de poner en tu DNI como profesión, incluso de dedicarle varios folios en tu CV.

Y súper sencilla también: consiste en la plena dedicación a oler sobacos de voluntarios con el fin de comprobar el efecto de los desodorantes.

Aquí me veo más que en el tema de los tampones, ya veis. Pero tengo tanto miedo de mi exceso de desarrollo olfativo que entrar a trabajar y pillar la baja el primer día va a ser todo uno.

Olvidado.

 

Me he interesado muchísimo por otro puesto de trabajo, pero este era un poquito más arriesgado: “TAPADOR/RELLENADOR DE GRIETAS”. Suena interesante, ¿eh? Lo sé. Es para tapar las grietas, reparar y conservar las gigantescas esculturas de caras realizadas en honor a los primeros presidentes de los EEUU en el llamado monte Rushmore.

Pero yo le veo un par de inconvenientes. El primero, que tendría que abandonar el país y la sociedad a la que tanto quiero y tanto debo (ya me ha caído la segunda hostia. Esta merecida, por reiterativo) y el segundo es que, si esto es una profesión, ¿cuánto se les estropean las caras a estos presidentes? ¿No sería más fácil y sencillo una buena tirada aérea de crema hidratante de Mary Kay, tipo avioneta con propulsión a chorro?

Además, que tengo vértigo a las alturas. ¡Qué coño!

Olvidado.

 

¡Ay! Esta me gusta mucho. Y tiene que ver con las mascotas: “CATADOR DE COMIDA PARA PERROS”. Consiste en probar las comidas caninas y medir sus características en cuanto a consistencia, sabor, dureza,… Bueno, las caninas y las de otros animales. ¿A que es guay? Pero claro, ahora que lo pienso, no es el momento adecuado para desempeñar esta profesión. ¿Ahora que estoy intentando perder peso? ¡Ni hablar!

Olvidado.

 

¡Ya! ¡Ya lo he encontrado! “HADA MADRINA”. Es lo más parecido a bailarina de joyero que he encontrado, por imagen y vestimenta, digo.

Algunas cadenas hoteleras lo tienen como uno de sus servicios de cortesía. Con el fin de que los padres puedas tomarse una noche libre, tú te vistes de hada madrina con varita y todo (la varita la pongo yo, ¿eh? Gentileza de la casa), te vas a la habitación del niño o de la niña en cuestión y haces todo lo posible por satisfacer sus deseos. ¿A que es precioso? ¡Mola!

Este mega empleo casi lo había decidido como definitivo hasta que se lo he contado a mi madre quien, además de poner el grito en el cielo, me ha dicho: “Hijo, haz lo que quieras que es lo que haces siempre. Pero que sepas que yo de hada no te veo y de madrina, muchísimo menos”.

Y me ha hecho pensar. ¡Cómo son las madres de sabias! Y es que tiene razón. Yo tampoco me veo de madrina, aunque de hada un poco sí. Será por la varita…

Olvidado.

 

Pero bueno, como el tema hoteles no me disgusta, he seguido investigando y he comprobado que algunos ofrecen otro servicio de cortesía: “EL CALIENTA CAMAS HUMANO”. Este es divino. Súper relajado y súper higiénico. Consiste en que, en noches extremadamente frías, te acuestes en la cama de la persona que haya solicitado este servicio con el fin de dejarle la cama calentita para que pueda dormir a gusto.

Y este me lo estoy pensando, para qué os voy a engañar. Pero tiene sus riesgos, como todos. Yo, es pillar la horizontal y caigo como mosca. Y con el sueño tan profundo que tengo y el mal despertar, se me mete alguien desconocido en la cama y la tenemos. No duro ni la primera noche. Y no quiero crear conflictos. ¡Ay, qué complicado es todo, joder!

Olvidado.

 

¡Ahora, sí! ¡Lo encontré! Y este me encanta. Es para una fabrica de chicles. ¿La ocupación? “EXAMINADOR DE HALITOSIS”. Súper sencillo: consiste en oler las bocas de los voluntarios tras haber ingerido alimentos que puedan dejar sensaciones desagradables (sin comentarios) y después volvérsela a oler pero con el chicle en la boca.

Es todo muy bello. Es la transición momentánea del hedor de “pozo de las angustias” a frutos del bosque. Y tú estás allí para vivir esa transición en riguroso y oloroso directo.

¡Este me encanta, en serio!

Pero después he pensado que no todos los voluntarios tienen por qué ser escrupulosamente limpios. Y si cuando abren la boca y me acerco para oler les percibo un “pa luego” entre las muelas me va a dar un jamacuco. Así que…

¡Olvidado!

 

Pues vaya perdida de tiempo, oye. Que os juro que lo que yo quiero es trabajar. Lo que pasa es que, a lo mejor no estoy buscando bien…

 

Bueno, que os dejo. Que me están insistiendo los de una multinacional internacional de preservativos y tengo que contestarles.

Necesitan “PROBADORES COMPULSIVOS”. Es agotador pero lo pagan de escándalo.

 

Hasta el lunes, amiguit@s.

 

NOTA DEL AUTOR: salvo la “BAILARINA DE JOYERO” y el “PROBADOR COMPULSIVO DE PRESERVATIVOS”, ni una sola de las profesiones es inventada. ¡Así está el mercado laboral!

Palabrita del Niño Jesús.

15 Comentarios

  1. Tu luchy

    Jajajaja. Qué mañanitas me das.

  2. Cristina Alises

    Madre mía!! Cómo está el infojobs!!! Jajajaja. Me encantas, te lo repito. Cuánto te echo de menos en el galley… Y no, tampoco te veo de hada madrina 😉 Besos.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Y yo también, cielo. Cómo son esos galleys…
      Ea! Entre mi madre y tú ya me habéis convencido. ¡No seré hada madrina!
      Besazos.

  3. Ana

    Jajaja jajaja. Que buen despertar leyendote.
    Y no le debes nada al mundo, te lo has ganado tu por ser como eres. Sigue así.

  4. Pilar Baceiredo

    Me meooo Jesús… en serio son reales?? El inspector de olor de axilas me ha hecho llorar de la risa… jajajajajaja
    Eres el mejor!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Palabrita del niño Jesús, Pilar. Reales como la misma vida.
      A mí me gusta tanto el de las axilas como el de la halitosis. Son brutales!
      Besazos, guapa.

  5. elena

    Jajaja no son inventadas!!!!. No me puedo reir mas!!!!.

  6. Maria Antonia

    Jajajajajajajajahajajajajajaja, ay por dios ! Me parrrto contigo, quedate con el de bailarina de joyero, por favor, solo imaginarte
    me muero de risa. Eres genial !!!!!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Si es el que más me gusta, María Antonia!
      Pero te juro que me da una pereza el depilado que me muero.
      Y por el tutú paso, ¿eh? Yo soy un profesional. Y si me lo pongo, me lo pongo.
      ¡Pero el depilado…!
      Besazos.

  7. José Manuel

    Pero, ¿¡cómo puedes acordarte de esas cosas!? Muacks

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Pues porque hay pocas personas que -como tú- digan cosas tan geniales y originales, Jose Manuel González Lete.
      (¡¡¡Sí, es él!!!)
      Besazos.

  8. Roberto

    Jajaja como tenemos el temita Jesús!!! Miedito da, desde luego….

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