Por el mismo patrón | Lo que queda del día

Por el mismo patrón

¡Hola, amiguit@s!

 

El sábado pasado salí con mis compañeros del coro. No con todos, claro, porque somos unos sesenta. Pero ya durante las cañas posteriores al ensayo, decidimos quedar algunos para tomar unas copas por la noche, con quien se quisiera apuntar.

Teníamos que celebrar que el ensayo había ido bien y que los temas con los que vamos a iniciar temporada pasado mañana en el XIII Encuentro nacional de Coros en Pola de Siero, estaban más que aceptables para hacer una actuación -al menos- digna.

Como parece que los ensayos no nos son suficientes para mostrar nuestro inmenso talento, decidimos seguir demostrándolo en un karaoke con el fin de hacer tiempo y, después de cantar unos cuantos temitas, seguir ruta por algún lugar de copas.

Y así fue.

Mi nuevo amiguito Jose (alias Dompy) y yo, nos arrancamos con una cosita sencilla a la par que discreta: “Bandido”, de Azúcar Moreno.

Jose, que es un tipo divertidísimo y encantador (por eso hemos congeniado enseguida), me propuso comenzar la noche con un “Te estoy amando locamente”, de Las Grecas. Pero yo estaba convencido de que me iba a tocar desempeñar el papel de Tina y, como aun no me había tomado nada y permanecía totalmente sobrio, no estaba mucho por la labor. Así que, ante su insistencia -y aunque en principio me negué, como hago siempre- acepté hacerme un Toñi o un Encarni, que para eso soy seguidor de Eurovision.

¿Qué os voy a decir? ¡Lo bordamos! Y nos hicimos un poquito de coreografía. Poca, eso sí.

 

Después de desgañitarnos vivos y tal y como os he anunciado, seguimos ruta.

 

Y terminamos en una de las discotecas más divertidas de Madrid: “Bearbie”, que como su propio nombre indica, es de osos. Por lo de Bear, digo. Nada que ver con mi muñeca Streisand.

 

Yo tengo un verdadero problema cuando salgo y lo paso bien. Es un simple problema de retorno a casa: me cuesta una barbaridad volver. Me río, fumo, bebo, estoy en buena compañía y no hay quien me saque del local en el que esté. Y cuando al día siguiente me levanto, es cuando me acuerdo de lo mucho que me reí, fumé y bebí, porque me quiero morir de dolor de cabeza. Como diría la gran Raffaella Carrá: “Explota explota me expló”,  aunque no sea el corazón sino el tarro.

 

Y lo que más me gusta de salir, además de la compañía con la que esté (si la compañía no es buena ni me molesto en salir, como Linda Evangelista), es que me viene el don de la insistente observación. Y con este don, el de la crítica destructiva. ¡No lo puedo evitar!

 

Y el sábado me dio por observar los modelitos masculinos que algunos hombres de hoy lucen un sábado por la noche.. ¡Espectaculares!

¿Toda la vida quejándonos de que no existía moda masculina para que el resultado de tanta queja sea lo que hoy día se lleva? ¡Pues si lo sé, me callo!

 

A ver, comienzo por el vaquero/mallita. Ideal. No importa la talla que tengas. Puede ir desde la de “modeli pasarela Milán” a la de “modeli de tallas grandes”. Lo importante es que sea muy, muy, muy ceñido/a (entre nosotros, no creo que para la huevada eso sea sano, pero en fín…) y muy estrecho/a de pierna. O sea, que a la hora de ponértelo y meter el pie, ya pierdas un par de kilos por el esfuerzo realizado. ¡Pero si es imposible entrar ahí! Casi más que en el Pentágono de los EEUU.

Además, una vez puesto/a, le tienes que decir a algún familiar o conocido (si vives solo, la tarea se hace muy difícil) que te dé un par de vueltitas al camal, con el fín de que se te vea el calcetín, la pantorrillita, la botita cara, la “zapa” (ahora ya no son zapatillas, son “zapas”),… En resumidas, que se te vea algo.

 

IMPORTANTE: no es necesario cinturón alguno. Con lo bonito que es ese complemento. ¡Cachis en diez!

 

Bueno, ya tienes la primera parte terminada.

 

¿Y qué te pones ahora arriba? Pues algo que le vaya, claro. Y lo mejor para eso son esas camisetas masculinas over size que están a la venta en tiendas especialistas del ramo. ¡Maravillosas! Estampadas, lisas, con colores pastel, chillones,… ¿Qué más da? Lo importante es que sean over size y que te lleguen casi, casi, hasta la rodilla, para que se te vea el remangaíto del camal y la “zapa”. Por eso no hace falta cinturón, ¿para qué?. No se te ve…

Hay que procurar no llevarla en color rojo, porque te pueden confundir con algún miembro de la familia Aragón: con Fofó, Miliki, Milikito, Fofito o incluso Rody. Y, de ser así, puedes pasarte toda la noche preguntando: “¿Cómo está ustedeeeeeeeees?”. O, en el peor de los casos, terminar súper borracho en una esquina cantando “Susanita tiene un ratón” o “Mi barba tiene tres pelos”. La primera canción, mal. En un sitio gay, ¿a quién coño le importa el ratón de Susanita? Y la segunda canción, aún peor. Porque, en un sitio gay de osos, que tu barba tenga tres pelos, supone que no te vas a comer un colín. Bueno, eso suponiendo que todavía nadie se haya fijado en tu camiseta over size. Porque, entonces, ni con la barba de Valle Inclán.

 

No importa si caen chuzos de punta o hace un frío que ni en Siberia. Te pones cualquier cosita para pasar el trance del paseo hasta allí. En definitiva, en cuanto llegues vas a hacer media hora de cola para dejar el miriñaque en el ropero. Se te tiene que ver la camiseta, que es lo importante. ¿O no?

 

¿Y ya estás listo para salir? ¡Ni de coña! Nada como un buen look capilar.

Como dijo Ana Rosa Quintana, con sus sabias palabras: “Cuánto daño han causado los jugadores de fútbol en los cortes de pelo masculinos”. ¡Ay, Ana Rosa! No te falta razón.

Toda una suerte de copias de cortes realizados a jugadores millonarios importados del otro lado del Atlántico, y tu cabeza queda lista para patearte Madrid, San Francisco, Londres y hasta Burriana (que en Castellón, también hay peluquerías masculinas de moda).

¡Qué horror! ¡Qué espanto! Estos rapados con el bonete de obispo en lo alto, estos copetes que ni Tintín, estos looks “marine trasnochado”,…

A ver, que entre esto y que te peine tu madre con colonia haciéndote la raya a un lado, hay un término medio. ¡Por el amor de Dios!.

Oye, y que no hablo desde la envidia, ¿eh? Que yo estoy encantado con mi bola de billar, equilibrada con mi barba blanca. No será moderno, no. Pero es que yo no soy esclavo de las tendencias.

 

¡Tendencia! Qué palabrón. Porque cuando le dices a alguien de confianza: “Anda, que cómo vas con la over size”. Te contesta: “Es tendencia, cerda”

O, “¿No te parece que no tienes tipo para la mallita vaquera?, te contesta: “Pero si es tendencia. ¿Tú que sabrás, vieja?”

U, “Oye, ¿me puedes explicar ese corte de pelo? He visto Tele Tubbies con mejor aspecto”. La respuesta es: “¡Ay, qué mala es la envidia, calva de los cojones!. Pero si es tendencia…”.

 

Así que, como os he dicho al principio, yo me limito a observar sin decir ni mú. Al menos, directamente. Que parece que la verdad ofende a algunos: a los de la tendencia.

 

A los de la tendencia a ir por la vida como auténticas mamarrachas…

5 Comentarios

  1. Maria Antonia

    Totalmente de acuerdo ! Sera tendencia pero es horroroso y no favorece nada de nada y de los « peinados artesanales » te dire que algunos parece que se hayan puesto una boñiga en la cabeza, estan ridiculos por dios !!! Ni tendencias ni tendencios, que se arreglen el pelo y se vistan monisimos y dejaran de parecer mamarrachos ! Y tu guapeton sigue pasandotelo bien y contandonoslo, besazos elegantisimos y abrazos supersexis 🙂

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Sabia que estaríamos de acuerdo, Maria Antonia. ¿Qué nos importarán a nosotros las tendencias? Si vamos sobraos de estilo y personalidad…
      Prometo informar de todo.
      Besos con glamour y abrazos estelares.

  2. Cristina Alises

    Toda la razón del mundo!! Tú, ni que decirlo, si que creas tendencia. Lo que daría por verte “desgañitándote” en un karaoke!! Pero, por lo menos, espero que me lo puedas seguir contando, que sabes que te espero “como agua de mayo”. Mil besos!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¡Ah! Es que cuando vas a un karaoke o lo das todo o mejor ni vas. Y si, encima, lo haces bien…
      Claro que te lo cuanto, todo todito todo.
      Besazos, guapísima.

  3. Luis

    Jajaja! Jesús ya se de donde te vino la inspiración para este post! Jaja! Me encanta; un beso guapo y no se te olvide, “es tendencia ” jaja jajaja

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