El Puñetero Dinero | Lo que queda del dia
puñetero dinero

El puñetero dinero

¡Hola, amiguit@s!

El martes, hace dos días, estuve en el dentista. Más de lo mismo: mis implantes están fracasando. Bueno, mientras sean mis implantes los que fracasen y no yo todo va bien. Ser mellado es duro pero ser mellado y fracasado tiene que ser una sensación como para ingerir tres cajas completas de Orfidal a motrollón, de un puñao, lo mismo que si fuera Peta Zeta.
Bueno, zeta no sé pero petar, petas fijo.

Y me han vuelto a citar para dentro de tres semanas porque antes no tienen hueco. Debe ser porque, aunque no lo veamos, la gente anda mucho más mellada de lo que parece. Quizá por eso no sonríe.
¿O tiene algo que ver con el estreñimiento más que con los dientes?
¡No me digáis más! Va a ser por eso. Aunque si no comen, no entiendo lo del estreñimiento, francamente.

Bueno, pues para celebrar mis dos mellas y mi fracaso transitorio como receptor de implantes (¡bendito sea Dios que ha hecho que sean muelas y pueda permitirme no aparecer en público como el “cuñaaaaaao”!) decidí, antes de venir a casa, ir a Día a comprar unas cosillas que NO necesitaba. Esto es: una botellita de Aquarius de limón para congelar y ser bebida muy fresquita (es lo más cerca que estoy del deporte), unos granizados de limón para acompañar a mis sesiones de cine nocturnas, mucho morro (de cerdo, digo), esa bandejita absurdamente carísima de coliflor y bróccoli limpio y listo para zampar, unos tomatitos cherry y unos bombones de la caja roja de Nestlé , pero de las grandes. Es para mi enfermera, que se lo merece todo.
Como veis, una compra súper inteligente a la par que necesaria.

Y estaba yo colocando mis cosas para pagar cuando al chico de treinta y tantos años que iba delante de mí le pasaban los códigos de barras de su compra básica y necesaria: leche, pan, aceite y un paquetito muy pequeño de carne. Pero a la hora de pagar se le ocurre hacerlo con un billete falso de 20€.

No creo que sea necesario deciros (con todos mis respetos) cómo es el personal de Día. Tienen una máxima: el que la hace la paga, pero no con billetes falsos.

Automáticamente se montó un dispositivo anti terrorismo que nos quedamos todos de una pieza. Al menos, yo. Pero no supe reaccionar porque tenía que haber sido lo suficientemente solidario como para dejar mis bombones, por ejemplo, y pagarle la compra necesaria argumentando que todo había sido un error, como en alguna bonita peli americana.
Tampoco tuve tiempo de hacerlo porque, en vista de la que se montó y ya habían llamado a la policía, se fue corriendo sin sus cosas. Pero yo miré mi compra -esperando ser cobrada- y me sentí mal, muy mal. Llamadme gilipollas que seguro que lo soy pero esas situaciones me pueden y me fui a casa con sensación de derrota. Después de pagar, claro. Y con euros verdaderos.

Cuando me llegó la hora de comer, puse la tele para acompañarme con el “Sálvame”. En esto salgo a mi madre. No en lo de comer tan tarde, no. En lo de que nos entretiene el programita en cuestión.
Y después de haber pasado por el trance del supermercado un par de horas antes, y todavía con mal cuerpo, escucho en la tele el debate originado acerca del volumen de ingresos de la pareja Isabel Preysler/Mario Vargas Llosa.
¿Quién gana más, él o ella? Tema harto importante tal y como está la situación económica en este país.
Y aquí viene mi cabreo: un periodista afirma y confirma que gana más ella, porque sus ingresos por tocarse el bienmesabe filipino ascienden a la módica cantidad de trescientos mil euros mensuales. Que no es dinero, ¿eh? Minucias y pequeñeces. Sobre todo cuando la pobre, tarde o temprano, terminará resentida de sus partes bajas por exceso de tocamiento.
Y mira, que conste que encima me cae bien esta señora pero ayer estaba yo un pelín sensibilizado con el tema billetes falsos para subsistir.

Huelga deciros que en ese mismo momento, y dado que soy zurdo y cojo el tenedor con la mano izquierda, comencé a tocarme el tximisturri con la derecha. Si, mi padre era vasco. De ahí mi apellido.

Es hoy y todavía no he visto un céntimo. ¡Y mira que me lo he tocado todo! ¿Cómo es posible que a ella le caigan trescientos mil napos y a mí ni uno? ¿O que alguien tenga que falsificar billetes para comprar pan y leche?

Cuán injusto es todo, amiguit@s.

Bueno, lo de que no he visto un céntimo no es del todo cierto porque tengo algo que contaros.

 

El lunes me llamó un amigo, que sabiendo que estoy en el paro y que soy tetralingüe requirió de mis servicios para traducir -en caso de que fuera necesario- en una  IMPORTANTE reunión de negocios que tenía con un señor extranjero, llamado curiosamente Lluvia. Fuerte el tema…

Un inciso para explicaros lo de tetralingüe. Hablo castellano que lo bordo, inglés, medio italiano, medio alemán, medio portugués y medio francés. Y cuatro medios hacen dos. Y con el castellano y el inglés, ya son cuatro. O sea, tetralingüe.

Aclarado esto, allí me presento yo ayer como un clavo. Sobre todo porque este amigo (que ahora es mucho más amigo, si cabe) me dice que “sólo” me puede pagar 150€ por una hora. ¿Sólo? Y por esa cantidad y sin tener que madrugar, ¿quién no está como un clavo?

Además de Don Lluvia (quien entiende perfectamente el castellano), hay un español en esta reunión que habla inglés y ha decidido ponerse todas las existencias de gomina del país. Creo que hasta las del país vecino también.

La reunión versa sobre negocios informáticos que -como ya sabéis los que me conocéis- es un tema que domino a la perfección. HP, Sony Vaio, Mac Book y mega byte. ¿Lo veis? ¡Ah! Y también E-Mule, que se me olvidaba…

Así que, entre Don Lluvia que entiende todo y Mr. Giorgi Fijaciónextrafuerte que habla su inglés, mi colaboración ha consistido en: “Oh, yeah”, “Well, not at all”, “Really?”, “How great!” Y perlas semejantes. Eso sí, con un acento que ríete tú de Lady Di, la pobre, que ya falleció.
Mi lema es: ya que lo haces, hazlo bien.

La reunión ha terminado en menos de una hora y cuando el de la gomina nos ha venido a despedir a la puerta, nada más salir del recinto, me dice mi amigo:

– “Toma, Jesús. Aquí tienes tus 150€”.
Y yo: “que no, que no… Pero si no he hecho nada”
Y él: “que sí, que sí. Que tu tiempo es oro y has venido”.
Y yo: “hijo, qué apuro”
Y él: “anda, anda, apuro. ¡Toma!”, me ha dicho mientras me metía los euros… En el bolsillo de mi chaquetón, digo.

Y luego me he ido a coger el metro porque soy pobre.
Y cuando he llegado a casa, me he sentido como la Preysler. Porque sin haber pegado un palo al agua, en una hora me he llevado una pasta.

¿Será por lo mucho que me toqué el tximisturri ayer?

¡Ay! El puñetero dinero…

17 Comentarios

  1. Tu luchy

    “caris” si es que tu mera presencia eleva a aristocrática cualquier reunión! I Call you later.

  2. Cristina Alises

    Luchy (y perdona por el tuteo) tiene toda la razón del mundo. Eres grande, besazos!!

  3. El De Asumendi ese
    El De Asumendi ese

    Gracias, Cristina.
    Tú si que lo eres.
    Doblo tus besazos.

  4. Rocio Lacaci

    Pues mira, yo no entiendo de tarifas de traductores pero como persona no tienes precio….asi que la próxima vez le pides 200…..y te pegas un capricho en Opencor, que tiene más glamour…..
    Porque tú lo vales…!!!!!!

  5. Pat

    A partir de hoy mismo empiezo a tocarme el tximisturri, no te digo mas..!

  6. José Ferraz

    Muy bonito…:):)

  7. la Lloret

    Igual fue por tocarte con la mano derecha siendo zurdo! Voy a probar yo a ver …. jijiji

  8. Pilar

    Pues no sé si tocármelo yo un rato o dejarlo para cuando compre el súper cupón de los viernes.

  9. Roberto Moreno

    Jesusito, yo creo que hay que tener tanta clase como tú o la Preysler… Yo me toco mucho el tximisturri o trijuelo y ná de ná :-p

  10. vicente

    me lo tocare a dos manos, x si acaso, jejejeje

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