Tiempos Muertos con el jefe y la señorita Charo (II)

Tiempos muertos con el jefe y la señorita Charo – parte 2

(ir a Parte 1)

…Y a todo esto, vosotros os preguntaréis: ¿pero quién cojones es la señorita Charo?

Oye, que si no queréis no os lo cuento. ¡A mí plín! Yo ya he tenido mi cita con ella…

Bueno, la realidad de lo acontecido es que, después de tantas llamadas insistentes por parte de la señorita Charo, accedo a sus deseos y tras una animada charla mantenida el pasado 22 de enero decido entrevistarme con ella. Concretamente, el día 26 de enero a las 13:30. En Estrecho.

Y según estoy hablando con ella cuadrando esta cita, me entran por el móvil tres diferentes e interesantes mensajes cuyo remitente es: FJD, o sea, la Fundación Jiménez Díaz.
¡¡¡No me lo podía creer!!! ¡Me reclaman para el mismo día en que tengo la cita con la señorita Charo!
¿Y sabéis para qué? Pues efectivamente, para hacerme las pruebas de mis alergias medicamentosas. El jefe ha considerado que dejar pasar casi nueve meses (tal que un embarazo, oye) es un periodo de tiempo lo suficientemente considerable para que todavía no haya fallecido del todo por ingesta imprudente de antibióticos. Bueno, con que haya fallecido sólo un poquito…
¡Más majo! Con su corbatita granate… ¡Ay, madre, que me lo como!

Por cierto, no recuerdo haber aceptado hacerme esas pruebas en vista del panorama tan desolador que me ofrecía el jefe. ¿Pero importó que no aceptara? Para nada. Habrá que cubrir expediente, digo yo.
¡Ah! Además del 26, los de FJD me citan también para el 27 y para el 8 de febrero. ¡Y a las nueve y media de la mañana! ¿Madrugar otra vez? Antes me meto Clamoxil en vena a las cinco de la tarde, que es una hora mucho más normalita para desvanecerse, ¿no?

Así que, el 26 de enero, me veo en la diatriba (pa tí, Merche Rincón) de decidir qué hacer. Si acudir a la búsqueda voluntaria del jamacuco finísimo o arriesgarme a una Charada.
Y no, no me refiero al pasatiempo consistente en adivinar palabras a partir de pistas, ni a la peli con Cary Grant (amante secreto de mi hermana Rosa). Me refiero a arriesgarme a una cita con la señorita Charo. O sea, la Charada.

Y me decanto por la Charada. Si es que ya, con tanta llamada, es como ir a ver a una amiga. Además, me seduce mucho más el horario. Y, como mucho, esta mujer me puede atacar los nervios pero nunca me va a producir una reacción alérgica. Bueno, nunca se sabe…

Así que, el martes pasado me pongo muy mono (aunque estés en el paro no conviene hacer alarde de tu pobreza), me doy un toquecito considerable de Chanel (“Bleu”, para precisar) y me cojo mi metro sin transbordos con dirección a Estrecho.
Y digo yo: ¿Era el Estrecho de Gibraltar? ¡Porque está a tomar por culo de mi casa!

Por fin llego. Calle Francos Rodríguez número 5. Estoy citado en el colegio de los Salesianos. Verás, mal empezamos. Francos y Salesianos en un mismo pack. ¡No doy crédito!

– “Buenos días. Tengo una cita con la señorita Charo de ASPI”

– “ASTI”, contesta ella.

– “Pues eso, perdón. ASTI”, rectifico yo. Lo dicho: mal comenzamos.

– “Cruce usted el patio hasta el fondo. ¿Ve usted el árbol seco?, me pregunta.

– “¿Cuál de todos? Porque están todos secos”. Me sale la insolencia por los poros. A ver si se cree que tiene el Mato Grosso en el patio.

– “El segundo por la derecha. Se mete por la puerta de enfrente y nada más torcer a la izquierda, la puerta de madera. Ahí es”.

– “Gracias”, digo sonriendo. Y me voy a cruzar el patio donde decenas de niños juegan a este deporte tan absurdo… ¿Cómo se llama…? ¡Ah, si! Fútbol. Que no me salía…
Y pienso: “como me den un balonazo la tenemos”. Pero no me dieron. Aunque os hubiera encantado conocer mi reacción, ¿eh? ¡Malandrines!

Toco la puerta de madera con mis nudillos, me invitan a pasar, abro y…

¡¡¡Allí está ella!!! La señorita Charo. Iluminada por el ultimo rayo de sol que se filtra a través del cristal de una ventana cerrada. Comienza la música de violines. Y la atmósfera se enrarece por momentos debido a una nebulosa de purpurina plateada…

Pestañeo repetidas veces y vuelvo a la realidad.

Hacemos los honores, nos damos la mano formalmente, me invita a tomar asiento y comienza la charla.

En primer lugar me cuenta qué es ASTI. Es la Asociación Salesiana de Tecnología e Innovación. Y ha sido reconocida por el SEPE como agencia de colocación.

¿Por qué os creéis que me negaba a venir? Me temía lo peor desde que la señorita Charo, en su primera llamada, me contó que la función de ASTI era encauzar mi vida. Abrir nuevas perspectivas…
O sea, ¿que en año y medio no he recibido noticias ni del INEM ni del SEPE y los padres Salesianos, encarnados en una misma persona llamada Rosario (claro, cómo se va a llamar: Rosario o Santísima Trini), pretenden encauzar mi futuro profesional? Debo ser hombre de poca fe…

Así que, después de la presentación me pide que le dé mis datos para inscribirme en su página web y así poder optar a una inmensa cantidad de interesantes y sugerentes puestos de trabajo. Como, por ejemplo, mecánico de autocares. Un, dos, tres, responda otra vez.

Y claro, escuchamos la voz de las súper tacañonas. O sea, la mía:

– “Señorita Charo, todos estos puestos de trabajo que ofrecen no son para mí. No tengo ni estudios ni preparación para ser mecánico de autocares, ni de coches, ni electricista, ni fontanero, ni cocinero, ni pinche,… En fin, que todo está muy bien pero que yo ya no me veo. ¿Qué quiere que le diga?”

Y ella, que no se da por vencida, me dice:

– “Precisamente, esta mañana me ha entrado algo muy interesante en Puertollano”.

Yo, en ese momento trago saliva y no me la trago a ella porque no soy boa constríctor.

– “¿En Puertollano?”, pregunto yo con el único hilito de voz que puedo emitir.

– “¡Ay, qué rabia! Era tan interesante que ya ha desaparecido. Pero vamos, que las ofertas salen como churros”, dice ella.

– “¡Vaya! Sí, una rabia horrible lo de Puertollano”, digo yo ya con tono de voz contundente, que para algo soy tenor en el Coro de Hombres Gays de Madrid.

Y ella me anima diciéndome que no me preocupe, que saldrán más cosas. Y que ahora vamos a rellenar unos cuestionarios con el fin de ayudarles a encauzarme.

No os imagináis las preguntitas aunque os imaginaréis mis respuestitas. Y todo -se supone- para encauzar mi vida. Estoy empezando a hartarme del infinitivo ENCAUZAR.

– Ella: “¿Cuál es su habilidad personal?”
– Yo: “La ironía y el humor negro”.
– Ella: “¿Qué le gustaría tener pero no depende de usted?”
– Yo: “Pareja, definitivamente. Pero está la cosa marinera…”
– Ella: “¿Algo que eche en falta?”
– Yo: “A mi familia. Como viven en Alicante y estoy solito…”
– Ella: “¿Cuál es su punto débil?
– Yo: “Pues no le sabría decir…”

Y así tres folios cuajaítos de estas preguntas tan relevantes para encauzar la vida de cualquier ciudadano desempleado.
Como diría mi adorada Escarlata O’Hara: “A Dios pongo por testigo de que todo lo que os estoy contando es la verdad, toda la verdad y nada más que la verdad”.

Salí -por fin- de aquel mal sueño en el que estuve inmerso durante casi una hora y media. Y cuando volvía a casa tenía esa sensación espantosa de haber perdido el tiempo deliberadamente, y por una causa obligatoria pero totalmente ajena a mi.

¡Ah! Y no me sentía encauzado, ¿eh? No os vayáis a creer…

Y mientras pensaba en ello, iba diciéndome en voz alta:
“Con lo feliz que hubiera estado yo en la Jiménez Díaz, intoxicado perdido y desmayándome por causa de un buen chutazo de amoxicilina. ¡Hay que joderse! Nunca acierto, oye…”.

13 Comentarios

  1. Maria Antonia

    La entrevista con la señorita Charo si que fue una charada, que preguntas tan interesantisimas, y para mandarte, casi, a Puertollano … jajajajajajajaja, mejor sigue sin encauzar y ojo con el chute de amoxicilina 😉 besazos y achuchones !

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Más que charada fue una auténtica patraña y una dolorosa perdida de tiempo.
      Maria Antonia, creo que a mi ya no me encauzan ni los Salesianos. Respecto a mis antibióticos, ya lo tengo asumido. Llevo mas de veinte años así. ¡Y sigo vivo!
      Besazos.

  2. jose ferraz

    Pues no se que te diga…me parece un encuentro tipo “twilight zone”..

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Y tanto, José. Esto si que es estar en los límites de la realidad. ¡Tiene cojones!
      Mejor no me digas nada…
      Un besazo.

  3. Rocio Lacaci

    Pues yo ya te veo de conductor de autobuses del Inserso…parando cada 10 minutos porque las próstatas a cierta edad ya no aguantan….
    Y quién sabe si dentro de unos años no montas tu propia flota de autobuses….”VIAJES DE ASUMENDI”

  4. Jesus

    Jajaja……….Creo que eres irrecuperable…y menos para los salesianos!!!!!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Totalmente de acuerdo, Jesús. Irrecuperable e inencauzable, si es que existe ese palabro.
      Pero vamos, que si me recuperan que no sean los Salesianos.
      Un abrazo.

  5. Cristina Alises

    No se te puede leer fuera de casa… Menos aún, en la sala de espera de la mutua!
    Espero que no tengas que esperar otro embarazo para hacerte las pruebas de la alergia.
    Besos!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Cristina, cielo, el tema alergias ya lo doy por zanjado. Total, mala hierba nunca muere…
      Heces bien en leerme en las salas de espera. Que esas salas son un coñazo.
      Besazos.

  6. Laura

    Por Dios!!! Por tu culpa ahora no veo nada por las lágrimas que tengo en los ojos

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      No me digas más! Te habrá caido una ramita de cualquiera de los árboles secos del patio de los Salesianos de Estrecho. (De Bering, digo).

  7. Roberto Moreno

    Jesús guapo, poniéndome al día estoy.. Siento el retraso en haber disfrutado de semejantes e hilarantes historias, ¡qué bien que regresé!

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