Sublime indignación | Lo que queda del dia
indignacion con la declaracion

Sublime indignación

¡Hola, amiguit@s!

Hace más de dos semanas que llevo preparando mi propio 15-M. Cada uno lo hace el día que quiere del mes que quiere. Y como quiere…
Y yo me lo voy a hacer en mi casa, calentito.
Es que, ponerme en la Puerta del Sol me da un poco de pereza y este noviembre no deja de darnos sorpresas, climatológicamente hablando.
Además, ¡qué aburrimiento! ¿Y si se me adhieren solidarios coñazo desconocidos? Creo que mis reivindicaciones perderían fuerza. Así que he decidido que me lo hago solito, en mi humilde morada.

Ya he comenzado a apartar los muebles del salón y a extender en el suelo mantas con motivos moriscos y estampados imposibles rollo tribal.
He llenado de agua muchas botellitas pequeñas, así como para tener disponible bebida a todas horas, por si me da sed de repente. Y las he colocado estratégicamente. No se puede dejar pasar un detalle. Todo cuenta.

Desde el mes pasado me he estado dejando crecer el pelo. Ya tengo un matojico (todos sabéis de mi calvicie pero cuando me lo dejo crecer, crece) y el viernes fui por fin a una pelu de aquí de Lavapiés para que me lo dejaran como yo quería: jarrai, jarrai. Ya, es cierto que no me vi muy bien al principio pero todo es acostumbrarse. Y estoy en pleno proceso.

También he ido recopilando poco a poco paquetes de gasa en la farmacia de mi amiga Lola y ya la tengo lista, cosida y teñida de diferentes colores llamativos para hacerme unas pañoletas para el cuello, recogerme el pelo súper jarrai, o para adornarme las muñecas… Bueno, donde quiera ponérmelas, oye. ¡Que para eso es mía y tengo metros y metros!

De cuando el rodaje de mi peli en Buitrago del Lozoya en enero pasado, me quedan unas mallas térmicas negras que compré en el Decathlon para no pasar frío y que junto con las camisetas de dormir (esas que ya están raídas y dadas de sí) y unos chalecos multicolores, me apañan para ir tirando hasta que me duren las reivindicaciones. Y descalzo, que para eso tengo las mantas en el suelo.

Llevo una pinta infame, la verdad. De hecho, os confieso: es por ello que me lo monto en casa y no en la calle. Eso si, llevo unos días que no abro la puerta a nadie, por si acaso es la poli. Y no porque me lleve detenido, no. Que estoy en mi casa y yo en mi casa hago lo que me sale del bienmesabe. ¡Hasta ahí podíamos llegar! Es porque me moriría de la vergüenza si me vieran así, de estas guisas. Y es que cada día el cuerpo de policía nacional tiene más cuerpo… Mmmmm.

Bueno, que me voy del tema. Que no quiero ni que me vean ni que me huelan.
Si, amiguit@s. Esto se hace del todo o no se hace. Y llevo desde el día 1 de noviembre (día de los difuntos) sin pisar una ducha. Bueno, el trijuelo me lo hago cada dos días pero el triunvirato pies/pelo/sobaco he decidido que no, que no me lo toco. Hay que darle mucho verismo a la cosa.
También os digo, como siga con mis reivindicaciones el difunto voy a ser yo porque estoy comenzando a atufarme vivo.

Como y ceno sobre una caja de cartón de “Lavadoras Balay” (porque lleva un poquito de tí…) que recogí en la calle cuando comencé a fraguar mi propio 15-M. Eso si, con cubiertos. Detesto mancharme las manos y como no me puedo lavar…
Por cierto, María (mi asistenta rumana) está horrorizada. Dice que no entiende tanta suciedad y yo le digo que se dedique sólo al baño, la cocina y los dormitorios, para que cuando termine mis reivindicaciones lo tenga todo curiosito y habitable. Pero que deje mi salón comedor/cuartel general tal y como está. Que no me quite ni las mantas ni las telas tribales del suelo.
Ya me ha amenazado con volverse a Bucarest. Le he dicho que es cuestión de días, que sea paciente. Y que en peores garitas de Rumanía habrá hecho ella guardia. Pero lo de garitas no lo ha entendido y no tengo tiempo que perder explicándoselo porque estoy todo el día reivindicando, así que le he dicho que se ponga a planchar para cuando decida volver a vestirme de persona (humana, digo).

Como soy un tío harto previsor (siempre lo he sido) he rebuscado entre mis cajas de juventud y he encontrado mi flauta y mis partituras. ¡De cuando iba al colegio de curas! Me ha hecho una ilusión…
Así que, en los momentos muertos (que tengo mogollón) toco la flauta. La tenía olvidada, si. Pero ahora prácticamente la bordo, aunque mis vecinos no piensen lo mismo. Creo que ya comienzan a murmurar por el ruido de la flauta y, sobre todo, por el hedor que se desprende de mi casa y que se filtra bajo la puerta. Pero, insisto, es mi casa. Y en mi casa, lo que me sale del bienmesabe.
¡Ay, si estuviera Ana, mi vecina favorita, la del primero izquierda! Seguro que me apoyaría. Pero se ha mudado. No me extraña. Y yo la echo de menos.

Claro, vosotros os preguntareis qué coño ando reivindicando con tanto ahínco, ¿no? Pues os digo…

Tan solo una cosita: que los raseros de medir sean los mismos para todos y que las urgencias y los plazos que se nos exigen a los ciudadanos sean también las urgencias y los plazos de los poderes públicos y/o fácticos.

Desde mucho antes de dejar mi trabajo en abril del 2014, estoy pagando una derrama para rehabilitar mi edificio, el de la casa donde vivo. Además de mi hipoteca, vengo pagando 500€ mensuales de la dichosa derrama. O sea, que llevo ya más de tres años pagando semejante cantidad. Calculad y desmayaos.
¿Y por qué? Pues porque ahora es obligatorio rehabilitar los edificios antiguos en Madrid.
¿Y para qué? Pues supongo que para sacarles a los pobres pensionistas -que son los que suelen coincidir viviendo en estos antiguos edificios- los cuatro cuartos que tienen ahorrados. Y de esta manera, dejarlos sin un duro. Todo muy estudiado. Hasta aquí, turbio. Pero más turbio es que den subvenciones, que las concedan y que tarden tantísimo tiempo en pagarlas. Se nos informó el pasado mayo que ya estaba concedida, pero a día de hoy no ha llegado. Sin noticias de Dios.
O sea, yo tengo plazo de un mes para pagar mis 500€. Ellos, la eternidad.
Yo, dependo de mi desempleo. Ellos, de los presupuestos del estado español.
Vamos, que me encanta el rasero.

Otra cosita…

Se nos dan dos meses de plazo para hacer la declaración de la renta. A mí siempre me devuelven y por eso procuro hacerla prontito para que me devuelvan mi dinero igual de prontito. Pero de poco me sirve porque me devuelven siempre en el último mes, para no pagarme ni un céntimo de intereses.
Como ellos le han dicho a mi amiga Luchy: “tenemos hasta un plazo de cuatro años para revisarlas”. ¿Perdóname pero discúlpame? ¿Cuántos años?
¿Y cuánto tardan para la de Rodrigo Rato o para la de Jordi Pujol? ¿La tendrán ya revisada para el 3044? ¡Partida de sinvergüenzas!

Y, por último, desde julio del 2014, Iberdrola (esa compañía que cuando les llamas te ponen durante más de diez minutos el “Let the river run” de Carly Simon, de la peli “Armas de mujer”) me ha estado facturando TODO mi consumo en tarifa “punta”. Esto es, la tarifa más cara de todas las que tienen.
¡A mí! ¡Que llevo quince años con la tarifa nocturna contratada!
¿No se han dado cuenta de que de noche no me estaban facturando nada, ni siquiera el consumo de la nevera? Aún en el remoto caso de que decidiera vivir en la penumbra, hay que ser cretinos para pensar que yo, con el fin de ahorrarme unos céntimos, por las noches desenchufo la nevera.
Evidentemente, el error ha sido de ellos y de sus contadores que estaban averiados. Pero quien está pagando el pato soy yo. ¿Cómo?
Pagándoles todo el dinero que -según ellos- les debo. Porque de no hacerlo, me cortan el suministro. Y os hablo de una cantidad importante. Tanto, que me han subido la cuota mensual de luz en 50€ mensuales para que me ponga al día, dado que mi consumo acorde con sus lecturas es muy elevado. Además, en un acto de infinita bondad y generosidad, me permiten pagar en cómodos plazos de doce meses sin intereses todo lo que he ido facturando pero no he pagado. Esto es, otros cincuenta pavos más. Y, por si fuera poco, mi correspondiente cuota de estimación mensual. Vamos, que pago como si viviera en Versalles pero viviendo en Lavapies.
Y no han tardado en hacer efectivos los cobros, no. Me lo calcularon en julio de este año y en agosto ya lo estaban cobrando.

Pero gracias a Mimí, los descubrí. (Aquí meto un poquito de publicidad de pantys para que el relato se haga menos gravoso).

Han tenido que retractarse, reconocer su error, cambiarme los contadores, pedirme disculpas y estudiar la manera de devolverme el dinero que me han sacado sin motivo alguno.
Pero ya están tardando en devolverlo mucho más de lo que tardaron en cobrarme lo que según sus cálculos yo les debía.

¡¡¡Otra panda de sinvergüenzas!!! ¿En este país se estudia para esto?
¡Me cago en Iberdrola, en el río y en Carly Simon!

Y por estos motivos es por los que he decidido plantarles cara.
Aunque no sé si me lo estoy tomando muy en serio.
Es que, claro, desde casa no es lo mismo. Ahora me tomo una cervecita fresca, ahora unas
aceitunitas rellenas de pimiento, ahora voy a a ver un poquito de “Sálvame”, ahora llamo a Victuar que hace mucho tiempo que no hablo con ella, ahora una horita o dos de siesta que la flauta me agota hasta a mí,…

Chic@s, yo creo que estoy perdiendo el tiempo. No sé cómo lo veis vosotros. Además, me voy a desmayar con este tufo. Necesito hacerme trijuelo/pelo/sobaco/pies a conciencia.
Y me acabo de mirar al espejo y este corte jarrai no le va nada a mi lindo rostro.

Así que, os dejo. Quiero volver a ser yo.
Total, me van a devolver mis euros cuando a ellos les salga de los miembros…

16 Comentarios

  1. Cristina Alises

    ¡Me encantaría verte jarrai! Jajaja! Para el resto, paciencia. Besos, guapo!

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Como diría Maria Barranco en “Mujeres al borde… “: “Es horroroso, horroroso”.
      Respecto a la paciencia, aquí estamos Job y yo.

  2. tu Luchy

    Yo me siento contigo en el salón. “Mecagoentodosquéhartametienen!

  3. Rocio Lacaci

    no hay perroflauta que se precie sin su chucho al lado……espero que tengas ya el tuyo….y cuando digo chucho me refiero al que tiene mezcla de siete razas diferentes, muy diferentes
    Eso sí, son los más cariñosos del mundo…..

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Pues ya sabia yo que me faltaba algo, Rocío.
      Aunque desde que murió Hugo, no ha vuelto a entrar un perro a esta casa.
      Perras, mogollón. Ya tú sabeh, mi amol…

  4. José Ferraz

    Paciencia hombre

  5. Ana

    Ay Jesús!!!! Cuanto te echo yo también de menos
    Pero ya sabes para darle más realismo a tus reivindicaciones, yo te apoyo totalmente. Que sí hay que llevar las pancartas, las llevo y hago una sentada….
    Ya sabes que yo también comida, eso de estar tanto tiempo de pie!!!!
    Y lo que dices, panda de sinvergüenzas, me hicieron salir de mi casa y encima no dan las subvenciones.
    Te apoyo y te extraño amore.

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      Gracias por tu apoyo, Ana. Tú lo has vivido, sabes de qué te hablo.
      Pero ya pagarán. Lo que me deben y el mal que hacen.
      Yo también te echo de menos. ¡Tenía que nombrarte!
      Besazos.

  6. Ana

    Jajaja comoda, nocomida aunque sí es por uno de esos policías que dices, no me importaría….

  7. Lara Cobos

    Jajaja yo voy contigo a reivindicar!!
    Que fuerte me parece todo…!!!!jajajaja.

  8. Roberto Moreno

    Y lo que nos quedará por ver y aguantar… ¡Me fascina la palabra trijuelo!

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