Viajar a Australia y Nueva Zelanda - IV | Lo que queda del dia

Viajar a Australia y Nueva Zelanda (En tierra extraña) – Parte IV

“29 de Junio de 2014

 

Ya estamos en el aeropuerto. En breve embarcamos… ¡¡¡a Brisbane!!!

Han “detenido” a Ed en el control de equipajes previo al embarque. Me he quedado cuidando de sus cositas que ya habían pasado la cinta transportadora.

He creído estar viajando con un postulante a terrorista internacional. ¡Pavor en todo mi ser!

Falsa alarma. Ha vuelto en cinco minutos.

¿Motivo de la detención? Pues que llevaba encima una navajuela. No de las de conservas al natural, no. ¡Ojalá! Era una de esas de cortar un mendrugo de pan en el campo, cuando estás en medio de la nada (algo muy frecuente en estos lares).

En realidad no me hace a terrorista, me hace más bien a Boy Scout. Una sutil diferencia…

¡Ed y sus cosas!”

 

“2 de Julio de 2014

 

Tremendo plato de pollo massala con vegetales al curry y garbanzos -que pican que te cagas-me acabo de zampar. Esto es, que cuando cagas te quieres morir.

¡¡¡Y no escarmiento!!!

Porque después de semejante platito, como al lado del restaurante había una heladería, pues me adentro en el sobre mundo de la heladería artesanal australiana. Y pregunto: “¿lo tienen con gusto a chocolate oscuro? (Siempre me encanta utilizar “gusto” en vez de “sabor”, es más levantino. Y como yo he vivido allí…)

 

Y me contesta: “si, chocolate negro con chiles jalapeños mejicanos”. Y como pica, pico.

“¿Cuantas bolas?”, me pregunta.

Y yo, súper chuli: “dos bolas. Limón y choco negro con picantico”.

¡De toro, caris! ¡Pedazo de pelotas! A lo bestia. Cinco dólares, ¡que tienen guasa las bolas!

Tremenda mezcla: limón, choco/chili y garbanzos indios.

He hecho mío el slogan ese de: “En lo más íntimo quiero Chilly”. Además, creo que lo quiero para siempre.

Eso sí, nochecita toledana. Si Ed, además, llega a roncar le arrojo un Sugus al rostro. ¡Lo juro por Nuestra Señora del Chile Chipotle!

Es evidente que no me había quedado contento con el restaurante vietnamita de ayer. La verdad es que aquí son baratos y Ed adora la comida asiática. A mí, con tal de meter, me da un poco igual.

Pues eso, que fuimos a un vietnamita y, dada mi ignorancia, dejo a Ed que pida (bajo mi supervisión, claro). Y pide cuatro rollitos de primavera con langostinos, cerdo y verduras. Unos noodles con ternera y otra vez verduras y pollo ultra frito con salsa agridulce (esto último muy insistido por mí ante la duda de los otros dos platos).

Y llega la cena. Los rollitos eran crudos y fríos. ¡De pavor! Así que, para disimular, decido ponerme un “poquito” de salsa picante.

Lo demás es historia… ¡¡¡Quise morir!!! Era como tener unos hierros candentes en el esófago, en la boca, en los pies, en todo mi organismo. Nada que ver con los pimientos de Padrón, nada. Esto sí era fuego en el cuerpo, y no la peli de William Hurt y Kathleen Turner.

Y después de semejante trago, llega el momento noodles. ¡Y vienen con salsita! ¡Qué ricos!.

Me sirvo, me pongo la salsita (¡Mmmmm!) y comienzo a comer.

Y le pregunto a Ed: “Ed, ¿no hueles como a culo? ¡Pero como a culo sucio!” (Oye, específico porque a veces, un culo limpio tiene un puntito…)

Ed: (Silencio sepulcral. Otra carita).

Pues los noodles no me gustan y el cuerpo me sigue ardiendo. Pero como tengo hambre me pongo más noodles. Y más salsita. Y en ese momento descubro que es la salsita lo que huele a culo. ¡A culo muy sucio! Me acerco el bol a la cara y me quiero morir del hedor. Y le digo a Ed:

“¡Es la salsa! ¡Huele pa espantar!”.

Y utilizando esa flema británica que me ataca, por fin habla. Y lo hace para decirme:

“Claro. Está hecha con fermentos de pescado podrido”.

¡¡¡Y me lo dice con el culo sucio saliendo por su boca!!! Ay, y yo me quiero desmayar del hedor… Y no sé si vomitar o hacerme bicho bola, como mi amiga Eliazar Campos.

Así que, decido la opción de Eliazar. Es más discreta y, desde luego, mucho más higiénica.

Y me como el pollo frito. Pero ya no le pongo salsa de ningún tipo, por si acaso, Y le pregunto a Ed: “¿Do you think is possible to get a bit of ajillo?

Pero el pobre ya ni me contesta…”

 

“6 de julio de 2014

 

¡Hola, amiguit@s!

Hemos estado en Byron Bay, un lugar apacible, sano, calentito durante el día y helador durante la noche. ¿Digno de mención? Creo que Tony, ese muchacho a quien ya conocéis de oídas y con el que ya os conté que… ¡Que no me tiréis de le lengua que no voy a decir nada!

Por lo demás, un lugar absolutamente carente de todo interés. Eso sí, los steaks a diez dólares son cosita rica. No he hecho otra cosa más que comer.

Muy alternativo, muy para surferos, muy de rastas, pero matado por las noches. Creo que esta gente tiene un concepto de la diversión muy distinto al nuestro. O también puede que sea porque es invierno. En fin, que para una pasadina está bien.

 

Así que, ayer nos vinimos a Ballina. Y no sé qué es peor. Os diré que os estoy escribiendo desde el casino, tomando una cerveza.

Cumplí cincuenta años en mayo y creo que soy el más joven de por aquí. Lo demás, fuera del casino, está mortecino. ¡¡Festival del ambiente!!

¿Alternativa posible? Pues a por otro steak con el mismo precio. Aquí también los tienen y ya le he echado yo esta mañana el ojo a un bistro…

Eso sí, la habitación del hotel ideal. Espaciosa y con olor a rosas. ¡Mola!

Al menos no es como la cabañita de Byron Bay, en la que te tirabas un pedo en la cama y mientras, hacías un huevo pasado por agua en la cocina situada a los pies de la misma cama…”

 

“6 de julio de 2014

 

Mirad lo que me acaba de pasar. ¡Yo flipo!

Os he dicho que estoy en el casino tomándome unas cervezas con Ed, ¿no?

Bueno, pues a las 18:00 horas exactamente, nos hemos tenido que levantar y hacer un minuto de silencio por los fallecidos en las diferentes guerras en las que Australia ha participado.

Como yo no sabia nada, me he quedado sentadito con mi móvil, dale que te pego al teclado para así poder contaros. Como aquí hay wifi…

Y ha venido una camarera como una posesa, con cara de muy pocos amigos (yo diría que de ningún amigo) y me ha levantado bruscamente. ¡A mí!

Así que no me ha quedado otra que aguantar el rollo como he podido, pero con un ataque de risa interno. Y cuando ha terminado el sentido homenaje y le he preguntado a Ed qué coño había pasado, casi le da el ataque explicándome lo que yo os acabo de contar.

Mira, a falta de orgullo gay, aquí celebran esto…”

 

 

Nota del autor: Panorámica de Brisbane realizada desde un parque. Me encantó esa ciudad, a pesar de las malditas grúas.

8 Comentarios

  1. Dompy

    Te invito a un egipcio que hay en la plaza de los cubos, donde uno de sus platos huele exactamente igual que lo que has contado… Cuándo te apetece? Jijiji

  2. El De Asumendi ese
    El De Asumendi ese

    No me tires de la lengua, no me tires de la lengua,…
    Que no hace falta irse a comer a un egipcio para oler a culo.
    Declino la invitación, por supuesto. Pero te acepto unas cervezas. Mira, eso sí.
    Besazo.

  3. Maria Antonia

    Estomago a prueba de bombas tienes tú, tanto chili, jajaja, no me extraña que lo quieras tambien en otras partes …. ;). Buenisimo, mucha risa esta semana, mas aun que otras, que ya es ! De la salsa « olorosa » mejor no hablamos, pero ese momento casino, con todos honrando a sus heroes y tu con tu movil …. me habria encantado verlo, y a la camarera hecha una furia y tu cara de estupor …. que bueno !! Que sepas que tus relatos son adictivos y se me van haciendo imprescindibles los lunes y jueves, es un placer levantarte y sonreir solo de ver que ya esta tu articulo publicado, un monton de besazos y achuchones dulces, por guapo !!! 🙂

    • El De Asumendi ese
      El De Asumendi ese

      ¡Jo, Maria Antonia! Siempre tienes palabras bonitas y de animo. Con lectoras como tú, da gusto.
      Me encanta que hoy te hayas divertido. Lo que no me pase a mí…
      Besazos para ti también. Y achuchones. Y cucamonas. Y arrumacos. ¡Ea!

  4. Cristina Alises

    Ay, Jesús!! Cada vez que te leo, lloro de risa!! No has pensado en escribir un libro? Besos!!

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