Yo, el noveno pasajero | Lo que queda del día
Yo el noveno pasajero

Yo, el noveno pasajero

¡Hola, amiguit@s!

Hoy comienzo con una adivinanza.

¿Sabéis cómo se llama ese pequeño local donde -a la vez- hay un sonido estridente rollo after búlgaro, un simulacro de los tambores de Calanda y un grupo de albañiles taladrando cualquier acera y taladrándoos los oídos?
¿No lo sabéis? Pensad un poquito…

¡Efectivamente! ¡¡¡Se llama RESONANCIA MAGNÉTICA!!!
Dos gallifantes.

La resonancia magnética es un pequeño recinto con un horario similar al de los after. Sólo puedes ir de dia. Y ahora, además, abre los domingos. ¡Yupiiiii!
Es como un club privado. Necesitas un pase especial que previamente has conseguido mediante una cita y que te ha proporcionado uno de los contratados por el negocio, o sea, un relaciones públicas. Pase especial que te recoge el de la puerta de acceso al local, quien -como todos los que están en las puertas- tiene cara de llevar años sin tomar Activia, para el tránsito.
Además, es como uno de esos locales de sexo extremo. De esos locales que últimamente están tan en boga en Madrid.
¿Por qué? Porque antes de entrar te piden que te quedes en ropa interior (¡cielos, hoy no recuerdo si me la he puesto limpia!). Eso sí, el que no toma Activia te ha dado una prendita desechable que te deja el culo al aire. Por y para algo será, digo yo…

Y ya estás dentro.

Es un local frío, aséptico, sin personalidad. Y con mucha luz. ¡Qué raro! Esto me huele a chamusquina…

Antes de que te llamen para pasar a lo que va a ser la experiencia de tu vida, tienes unos minutos para poder hacerte el ultimo estilismo con la batita desechable. Es de un verde nada favorecedor, marca de la casa. Y no tienen mas colores. ¡Pues vaya!
Así que siempre puedes adecuarlo a tu silueta, apretando una pizca el cinturón. Coges un poquito de aquí, otro poco de allá…
Os confieso que, desde entonces, no respiro del todo bien. Debí coger demasiado de aquí y de allá. Pero la imagen es la imagen, ¡qué demonios!
Además, qué mal sienta este verde. Y ni un mal espejo que echarse al cuerpo. ¡Mal empezamos!

“¡Jesús de Asumendi!” -te grita una voz en off.

¡Ay, madre! Qué nervios y qué apuro. Y qué mal me queda la batita, joder.

Esta voz en off se materializa en ser humano. Me suena su cara. Es ese mismo que lleva años estreñido.

“Pasa por aquí”, -me dice sin un Activia que echarse al cuerpo.

Y me lleva a la gran sala de torturas. ¿Veis? Os lo dije: es como esos locales de sexo extremo. Pero esto ya parece Berlín…
Hay una camilla saliendo de un tubo. Es como aquel aparato donde dormía la teniente Ripley en “Alíen, el 8 pasajero”. Bueno, la teniente Ripley y el resto de la tripulación antes de que se los cargara el bicharraco. ¡Qué jodío bicho!

“Túmbate boca arriba y no te muevas”, -me aconseja.

¿Pero cómo que boca arriba? Con el estilismo que me acabo de hacer que me deja el culo justo para agitar antes de usar… ¡Ah, no! ¡Eso si que no!

“Boca arriba”, -repite.

Y parece que la cosa va en serio. Se respira el pánico.
Pues boca arriba. Estoy listo. Pero quiero beber algo, tengo sed. Y sólo he visto un depósito de esos de agua fresquita a la entrada. Con los nervios y las prisas no se me ha ocurrido beber, mira tú.
Entonces me da un timbre manual y me dice:

“Por si necesitas algo. Presionas aquí”, -mientras me señala dónde presionar.

¡Ah, guay! Ahora me pido un Bloody Mary, como las Ketchup. Oye, que no está tan mal esto, ¿eh?
Me da también unos auriculares como los de Sofiá Cristo Dj. Bueno, yo hubiera preferido algo más David Guetta que está de súper moda..
¡Anda, musiquita personalizada!
Quiero “La gata bajo la lluvia” de la Dúrcal. O no, mejor “Cuando zarpa el amor” de Camela, que es mas movida, más de un sitio como este.
¡Ay, no! No sé qué elegir…
Y mientras estoy pensando en mis temazos musicales, ese que no toma Activia me dice:

“Importante: no te muevas o esto no servirá de nada. La experiencia dura unos 15 minutos”.

Se me saltan las lagrimas, amiguit@s. Tendría que haber avisado a cualquiera de vosotros para poder compartir la que va a ser la experiencia de mi vida. Podríais hacerme fotos antes de comenzar. O después…
Yo pienso hasta en hacerme un selfie para publicar en FB pero no tengo mi móvil. Me han obligado a dejarlo todo fuera.
¿Y con qué pago ahora mi Bloody Mary? ¿Me cobrarán a la salida?

¡Ay! Cuán solo me encuentro…

Mi camilla comienza a deslizarse lentamente en dirección al interior del tubo. Se me ha quitado hasta la sed. Ya me pido luego la consumición, si eso…

¡Lo he conseguido! ¡Estoy dentro del tubo! Y ahora, ¿qué?
Voy a pedir una canción. Ya que no debo moverme, al menos escucho algo bonito. Me he decidido por “Gavilán o Paloma” de Pablo Abraira. Me retrotrae a mi juventud.
A ver si esto va a ser un simulador de ultimísima generación…

¿Simulador? ¡Y un huevo!
Comienzo a oír, de manera estridente, el zumbido del after primero. Los tambores de Calanda, después. Y los tamborileros dan paso al grupo de albañiles que destrozan la acera sin ton pero con mucho son.
Interminables 15 minutos.

¿Y mi Bloody Mary? ¿Y Pablo Abraira? ¿Estará Alien al final del tubo y por eso no debo moverme?
¡Qué jodío bicho!

Me siento solo de nuevo y bastante aturdido ahora. No entiendo la gracia. No se la veo, francamente.
Experiencias como estas son las que te dejan secuelas. Sé que voy a tardar en volver a ser el mismo de siempre. Ha sido una auténtica pesadilla.

Ahora sé lo que sentía la teniente Ripley en la película…

18 Comentarios

  1. Rosa de Asumendi Aleman

    ¡Sigue así, hermano! Te estás superando…

  2. Ezequiel

    Muy interesante la experiencia. Gracias por el rato tan agradable que me has hecho pasar. Con el relato no con la resonancia. Un abrazote.

  3. Roberto Moreno

    Jajaja… Gracias por estos raticos!

  4. Pedro

    Me puede lo del tránsito!!!

  5. Arturo

    Impresionante como siempre!!!

  6. Merche

    Hay una experiencia “vip”dentro del mundo de las resonancias, y es “la resonancia con contraste”. No preguntéis……
    Que ratos tan buenos nos regalas!!! Te adoro.

  7. El De Asumendi ese
    El De Asumendi ese

    Merche, esa no debe ser la experiencia de tu vida. Esa es LA EXPERIENCIA. O como diría mi amigo Willy LA MADRE DE TODAS LAS EXPERIENCIAS.

  8. inmaculada

    ese es mi chicooooo…genial!!!…me has alegrado la mañana precioso!

  9. Lara

    Q grande!!! Me encanta leerte. Me llevas a ese mundo de tus relatos. Jajaja. Besos

  10. José Ferraz

    Parabéns Jesus, já não me ria tanto faz muito tempo..

  11. Tu Luchy

    Pero, ¿Por qué no pediste lavar y marcar??? Te adoro, jajajaja

  12. Jorge Balmori

    Qué bien contao!!!,
    Es Horrorosooo,,,yo perdí el conocimiento dentro y me quedé allí abandonado bastante rato hasta que vinieron por mi (un chulazo) al rescate…….

  13. Rocio Lacaci

    No puedo estar más de acuerdo contigo, Jesús….
    Cuando visité el museo de la Inquisición, ví máquinas de tortura mucho más agradables que este tubo diabólico.
    Por cierto, algo que me he preguntado siempre….si me van a hacer una resonancia de la cabeza ¿por qué tengo que tener el culo al aire??
    ¿ Acaso mi ropa interior ( de H&M..) puede producir interferencias?????

  14. Maloles

    pues ni se te ocurra utilizar el timbrecito …. contestan tan rápido como la voz de los ascensores cuando te quedas dentro

  15. Jesus

    Magnífico!!!!! Tenían que darte un poco de whisky y un palo, pa morder…..jajaja

  16. Jose Manuel Merino Aleman

    Bien, primo! Ya era hora de que se leyera en internet algo de interés. Sigue así. Tendremos garantizado el divertimento con tus (como diría Tina) con tus memeces.
    Un abrazo fuerte.
    Por cierto, esta mañana he ido a hacerme una reso-magne y me he reído un h…al leer tu experiencia.

  17. Azu Sanfe

    ¡Jaaaaaaa!!! Pues he de decirte, en mi favor, que no me gusta el Activia, que no me hace falta- todos los días me libero, ¡jaaa!- y que también hay gente majísima y amable- como yo- que metemos a temerosos “pacientes?”, como tú, en la máquina del infierno- ¡muuuuaaaahahahaha!!- si bien es cierto que mi caso, como torturadora de resonancia magnética que soy, es diferente en cuanto al trato de “asustados pasajeros”- sean el octavo, el noveno…- porque tuve el placer de aprender a tratar muuuuchos pasajeros en mi otra vida laboral rodeada de gente majísima -como tú (pelota soy, jaa!). Aunque también te digo que he visto “Sres. Activia” en los trenes, en los bares, en las naves del espacio…en las resonancias…¡Jaaa! Me ha encantado tu narración de la experiencia. ¡Aaaay si yo os contara qué otros tipos de contrastes- más gelatinosos-se introducen y por dónde…..Espero que tu tortura sirviera para algo y te hayan podido diagnosticar y tratar muy requetebien de lo que sea que fuere. Mira, ha servido para ingeniar otra de tus entradas, que me encantan. ¡Ah! ¡Me chifla hacer resonancias en domingo!!¡Ahí sentadita, tomándome un Bloody Mary mientras un “chunda-chunda” tipo ruta del bacalao- interrumpido a veces por un pitido estridente que pareciera salir del mismo infierno…mmm…no sé…como si alguien estuviese pidiendo auxilio desesperadamente- me acompaña toda la jornada! ¡Jaaa!! No le tengais miedo a las resonancias. En peores discotecas habreis lidiado más de una madrugada – de domingo-, ¡seguro!. Un besazo de una ex-parcialina.

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