Yo si que estoy negro (Black Friday) | Lo que queda del dia
yo si que estoy negro

¡Yo sí que estoy negro! (Black Friday)

¡Hola, amiguitos!

El pasado viernes, mi amigo Luis Mallén me envió el siguiente chiste a través del whatsapp:

– “Cari, ¿qué es eso del Black Friday?”
– “Es el Día Internacional de la Mamada”.
– “¿Seguro? ¿No será otro de tus trucos?”
– “No, mujer. En serio…”

¡Pues eso! A buen entendedor…
Pero podría ser también el de la chuminada. O el día de la bobada. O el de la manada tambien, con N. Por la masiva afluencia de gente en su desesperada búsqueda de lo que sea. Con tal de que sea barato…

¿Alguien puede explicarme qué sentido tiene en este país elegir un día de la semana, otorgarle un color y rebajar precios para hacerte comprar a final de mes cosas que no necesitas?
O sea, que cuando se cierne la amenaza del paupérrimo último fin de semana del mes, a alguien se le ocurre asignar un día en el que comprarte esa nueva tele de ciento veintiséis pulgadas que puedes colocar en ese saloncito tan mono que tienes de ocho metros cuadrados en tu cuqui apartamento de cuarenta y cinco.
No importa tu ceguera en ciernes en absoluto. Lo importante es que tenga 3D, sistema ambilight y un sonido estéreo envolvente que, al menos, te agrande la estancia.
Total, sólo vale dos mil cuatrocientos pavos pero te rebajan doscientos. ¡Y a ver quien es el guapo que se resiste a semejante ganga!

O como dice mi nueva amiga Ana Sáez González en su acertada entrada publicada en su perfil de Facebook: “…a coger ese yogur que está tan baratito. Porque en el supermercado también tenemos viernes negro”. Y yo añado: ¿qué importa que te pegue un subidón de lactosa o que nunca hayas comido yogures?
Da igual. Porque compras cinco paquetes de cuatro yogures y te regalan el sexto. ¿No os parece maravilloso? Es un ofertón, ¿eh?
Aunque yo creo que me he pasado intentando aprovechar la oferta y, dado mi entusiasmo, no miré la fecha de caducidad. Así que, esta semana organizó en casa “La Yogurina del Muñón” en su primera edición. (Y habrá más, seguro. Como soy gilipollas y comprador compulsivo…).
Es algo así como la “Tomatina de Buñol” pero un poco más heavy. Todos en ropa interior lanzándonos yogures de diferentes sabores, pero con las manos totalmente vendadas -como si tuviésemos muñones- para que el lanzamiento resulte más dificultoso. Y luego, chupaína va chupaína viene. ¡Te mondas! Y además, eso que te llevas…
Eso sí, cobro entrada, alquilo por horas calzoncillos y bragas de firma (si, había un ofertón de bragas de diseño y caí. Aún no sé por qué) y hago ofertas especiales. El yogur de choco lo dejo un poquito más caro porque es muy codiciado y tiene mucho tirón (nunca mejor dicho).
Y que conste que saco dinero porque la casa se me queda hecha unos zorros y Maria, mi asistenta rumana, estoy seguro de que amenaza de nuevo con pirarse a Bucarest, como con mi 15-M. Así, con lo que saco, le doy un extra para un juego de cama en Primark. ¡Se vuelve loca!

¡Apuntaos! Hay lista de puerta y grupo creado en las más importantes redes sociales del país. Y con flyer, un eurito cincuenta de descuento.
¡Que me tira un Black Friday!

Por cierto, ¿sabéis el por qué del Black Friday?
Como no, es una estrategia comercial importada de los EEUU. Allí se celebra justamente el día después del de Acción de Gracias, que siempre es el cuarto jueves del mes de noviembre. O sea, hasta aquí está claro el por qué de que sea viernes, ¿no?
¿Y lo de que sea negro? Pues tan sencillo como por conseguir que los números rojos originados por las pérdidas sufridas durante ese año en los diferentes comercios estadounidenses se conviertan en números negros. Esto es, beneficios.
Como veis, una trampa puramente comercial en la que -como siempre- caemos la mayoría de los consumidores.
Por cierto, los impulsores de traer a España este día tan señalado son los muchachos de Apple. Con lo bien que me caían, oye…

¡Pero si aquí no tenemos Acción de Gracias, joder! Si ya apenas damos ni las gracias…

Yo, que soy totalmente tradicional para algunas cosas, conocía el lunes de Pentecostés.
También me sonaba -por mi afición a engullir- el martes de Tele Pizza.
Como soy fumador empedernido, había oído hablar del miércoles de ceniza.
Me va el mundo del humor, así que conozco perfectamente “El Jueves, la revista que sale los miercoles”.
Dado que soy católico, apostólico y madrileño, conozco el viernes Santo, aunque no lo celebre.
Respecto al sábado, ¿quién de mi generación a quien le guste la música italiana no ha disfrutado con el “Sábado por la tarde” (sabato pomeriggio) de Claudio Baglioni, todo un clásico?
Y, aunque no lea, tengo mi culturilla y sé que para negro ya está el domingo de Thomas Harris: “Domingo negro”. La única novela de este autor en la que no aparece su personaje de fama internacional: el Dr. Hannibal Lecter.

Vamos que, ¿para qué coño quería yo un día con un color asignado?
¡Tremenda estupidez!

Y como soy un cinéfilo empedernido, también conozco “Los lunes al sol” e incluso “Lunes tormentoso”.
O “Los martes, orquídeas”, una producción argentina de 1941.
O “Miércoles de ceniza”, con la bellísima Elizabeth Taylor y con Henry Fonda. Incluso estoy familiarizado con Wednesday, de la saga de “Los Addams”.
Respecto al siguiente día, tengo dos películas: “Las viudas de los jueves”, una coproducción hispano Argentina del año 2009 con Juan Diego Botto, Ernesto Alterio y Leonardo Sbaraglia. ¡Ah! Y “Jueves”. Una de acción norteamericana con Mickey Rourke.
¿Y qué me decís del viernes y de toda su terrorífica saga? Cuenta con doce películas con su personaje principal: Jason. ¿Tenemos o no tenemos viernes?
Y de “Fiebre del sábado noche”, ¿qué?
Para el domingo tengo dos: “Domingo, maldito domingo” y “Nunca en domingo”, con la gran diva griega Melina Mercouri.

En fin, ¿para qué inventar un nuevo viernes? ¡Ni un nuevo viernes ni ningún día!

Y, además, ¿por qué negro?

Estaba yo pensando que si cogemos los días de la semana, de lunes a domingo, y les asignamos a cada uno de ellos un color que no sea el negro, mas vivo y colorido… Por ejemplo:
Los lunes, el rojo.
Los martes, el naranja.
Los miércoles, el amarillo.
Los jueves, el verde.
Los viernes, el azul (mucho mas bonito que el negro, dónde va a parar…) Los sábados, el añil.
Y los domingos, el morado.

Pues ya tenemos los siete colores del arco iris asignados a cada uno de los días de la semana.
¡Mola!

Y ahora que caigo, esta fue la bandera gay en el año 1.979 (desde entonces, tienes sólo seis colores. Han suprimido el del sábado).

Así que, ¿por qué no nos ponemos el tacón alto, corremos despavoridos y nos vamos de rebajas al Black Friday?

¡Y maricón el ultimo!

12 Comentarios

  1. José Ferraz

    No habría una tienda diésel abierta en black friday? K pena :):):)

  2. Cristina Alises

    A mi déjame de blakfraideis, de jalogüins y de americanadas por el estilo, que ya tengo suficiente con McDonalds y Coca cola. Igual de nocivos, por cierto. Si se trata de taconear (eso,si, sin pringarme de yogur) cuenta conmigo! Besos!

  3. Ana Sáez

    Como siempre…..genial!!!! Un beso

  4. Ana Sáez

    Ah……y agradecidisima por la mencion en tu entrada!!!! Si es q lo q no una un black friday……jajjajja

  5. Roberto

    Yo la fiesta “La Yogurina del Muñón” creo que puede ser un hit, patenta que hay mucha lista suelta y te roban la idea volando. Besotes.

  6. vicente

    una vez mas, lo barato puede salir caro, me gusta la idea de los yogures, y el azul para el viernes. un abrazo

  7. vicente

    Diesel podría ser por la marca de ropa italiana?, no lo se.

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